viernes, junio 28, 2024

Lapsus

 Lapsus es un término latino que puede traducirse como «resbalón». El concepto se utiliza para nombrar a la equivocación o la falta que se comete por un descuido. No todos responden de la misma manera, algunos sienten exagerada vergüenza, que migran con dolor, frustración e ira, del lugar donde cometieron la equivocación.

 

Yo siempre creo que es divertidísimo equivocarse, mientras que no se ponga en peligro nuestra integridad. Es más siempre es un buen material para la narrativa.

 

Una noche acompañaba yo a un conocido a una visita a un vecino, el vecino sacándome plática me habló de sus dolencias, y que requería una asesoría médica, a lo que yo dije que estaba incapacitado para eso. - ¿Cómo no es usted el Doctor Romano?, ¡Ay si es cierto!, no es – dijo, “Son tan parecidos hasta en el peinado y el bigote” – con razón no quería recetarme nada para mi dolor.

 

Ahí se acordó de la siguiente anécdota:

 

“Me informaron del fallecimiento de mi compadre en Amatenango. Se cayó del caballo, pero no murió luego, sino que tuvo una larga agonía, en fin, que me avisaron temprano, pero como es la costumbre uno llega a dar el pésame hasta la noche. Le dije a la Chana, mi mujer, mirá pasaremos a comprarle algunos víveres y comestibles, para lo usen en el velorio o los rezos.

 

Llegamos ya noche, y mi preocupación era ¿En donde nos quedaríamos?, pero como tenía tiempo que no iba yo a verlo, las cosas habían cambiado, las calles, la arquitectura, todo, pero más o menos me orientaba, aunque ya era de noche. Le dije a un niño que salía de una tienda, - oye, donde están velando a un muerto-. El chamaco nos apuntó al final de una calle en la orillada y allá vamos pues, la gente de tanta, ocupaba unos lugares afuera, sobre la banqueta y la calle, bajo una media carpa que cubría del sereno.

 

Le dije yo a mi esposa, anda a dejar esto a la cocina, y ves si está la comadre ahí le das el pésame, yo mientras espero acá afuera, pero íbamos a esperar y a quedarnos toda la noche, porque ya no había transporte de regreso para acá.  Y era una morraletona, donde llevaba un poco de todo, panela, galleta, frijoles, aceite, vasos desechables, latas de sardina, estaba bonita la despensita.

 

 Miré a los dos extremos de mi lugar a ver si conocía yo a alguien, pero ninguno me era conocido, pensé, tanto tiempo que ya tengo de no venir, ya habrán crecido los chamacos, o bien como mi compadre era muy popular vinieron muchos a acompañarle, gente que yo no conozco.

 

Cuando vino mi esposa, me dice, oye no hallé nadie conocido en la cocina, de todas maneras, lo entregué ahí con unas personas que están en la cocina. Le dije siéntate pues, vamos a esperar. Pero pasaban los minutos y nada que mirábamos a algún conocido, y ya, iban a empezar con eso de la rezadera, le pregunté a uno que estaba a mi lado – Y ¿habrá sido muy lenta su agonía de mi compadre?.

 

Y me dice - ¿Era su compadre el muchacho?, le dije yo, - Muchacho, muchacho ya no estaba – Pero si tardó en descansar, verdad - Creo que no, ¿porque un balazo en la frente no da tiempo de agonizar? – ¿Como un balazo en la frente?, ¿Qué no se cayó del caballo entonces? -No, aquí es el del balazo, ese del caballo es al otro extremo del barrio- Yo miré a mi mujer un poco con prisa, y le dije, Ay, ni sabés que, vuelve a la cocina, y pide lo que trajiste, o si ya lo destaparon, pide que te den, aunque sea la mitad. No es aquí, acabo de darme cuenta, es pa otro lado, vieja vamos ir ahorita.  Salimos de ahí, agradeciendo a todos en silencio, pero no hallaba yo donde poner mi cara de vergüenza”.

 

Celebramos la plática, al final decidimos despedirnos, la esposa que no estuvo presente, salió para despedirnos, mientras avanzábamos, dijo ella, - ¿Cómo permitiste que se fuera tan rápido, si yo el lunes voy a ir a verlo, le hubieras hablado, para que me pase rápido? –Yo también creí que era el médico, pero no es, - ¿No es?. – No. – Tal vez si era y no quiso recetarte nada gratis.

martes, junio 25, 2024

No debí de hacer eso, ja.












Era nuestro segundo día de estancia, había que aprovecharlo, el día siguiente era el vuelo de regreso, y, ya no cuenta, porque por el tiempo se evapora.


La algarabía de sus calles es sorprendente. Todo es comercio, formal, informal e híbrido. Las cuadras de la ciudad capital, valen por dos de cualquier otra ciudad. Lo que hace que los pasos se dupliquen.


En la plaza de la tecnología, dejé un disco duro extraíble dañado, me aseguraron que podrían recuperar su información, pagué 500 pesos. 


Rumbo al zócalo, vi unas prendas de vestir que corresponden con mi estilo, pienso desde hace tiempo no me compró nada. Decidí regalarme dos chamarras de gabardina, tipo camisas. Gasté 1000 pesos. 


Fuimos buscando un café, y lo encontramos, pero antes, pasé por una librería con amplias vitrinas de reojo vi unos ejemplares con temáticas interesantes para niños, yo que tengo tres hijos, decidí comprarles. Reflexioné si su precio era adecuado, y me convencí. Pagué 350 pesos.


Ahí comenzó la emoción. 


Tengo, ya ubicado donde más se pueden conseguir libros a bajo costo, así que enfilé mis pasos a los locales que se ubican. 

Llevaba 800 pesos en efectivo, tenía en mente que debía incluir en eso la comida y la cena del día. No me importó. Con el himno de venta en mi mente, compren, compren, compren. Pache, pache, pache. Vi la colección de Bukowsky, y me compré dos; de Kerouak, uno; Herman Hesse, uno; Las mil y una noches, uno; más libros de niños, tres; Saramago, uno; ejemplares de colección de Algarabía tres; Villoro uno; desconocidos con títulos interesantes, dos. 


Durante la euforia, atraigo lo que busco. 


Cuando encontré títulos de Carlos Castaneda, pienso debo llevar, uno, meto mi mano a la bolsa, y ya no tengo, solo treinta pesos. El dueño de la mesa de libros, interesado me hace una rebaja, pero ni con eso, ya no tengo efectivo. Salgo de ese lugar. 


Avanzo a la calle Donceles, iré a recoger una cámara de un local para llevarla otro, donde la arreglarán, aún buscaré. Encuentro el local adecuado y transfiero de la banca móvil 1000 como anticipo. En mi mente ahora hay focos de alerta naranja encendidos, ya no me está quedando suficiente dinero para la supervivencia del día, ni la de mañana, ni para el regreso. 


Camino de vuelta al departamento encuentro mil cosas más, pero ya no puedo permitirme comprar nada. 


Camino y me percato que me duelen los pies, el sol de mediodía está intenso. El peso de la bolsa que llevo me parece un fastidio, no he comido y me siento deshidratado, parezco el pájaro loco cuando le hacen pagar sus fechorías, y debe aceptar su castigo. 


Subiendo las escaleras del departamento, me llega otra idea, y es la de un meme donde un personaje caricaturesco está en la cama, mientras con la vista al techo dice: “No debí de hacer eso, ja”

miércoles, junio 19, 2024

Los zompopos de mayo que ahora salen en junio.

 Los zompopos de mayo que ahora salen en junio.

 

El exquisito manjar que una vez al año probamos en Motozintla, es una hormiga con alas. Se espera con ansias, las primeras lluvias fuertes, antesala de su cosecha.

 

El zompopo más que un alimento es un antojo, una botana. Para su recolección hay que ir a los nidos, o esperar en el poste de alumbrado público de su preferencia.

 

Si se va al nido, hay que tener valor y paciencia, las hormigas salen desde primeras horas del anochecer hasta el amanecer, lo hacen con lentitud, mientras uno está velándolo en el boquete para agarrarlos. La dificultad mayor son los piquetes de las hormigas, unas de mayor tamaño, sus defensoras y guerreras que muerden tan fuerte que desprenden pedazos de ropa, plástico y piel.

 

Si estamos en el poste de luz, hay que asegurar que no haya flujo vehicular que nos impida recolectarlos, una vasija con agua para ir depositándolas ahí, a fin de que no levanten de nuevo el vuelo.

 

Además del exquisito sabor, el ritual para su recolección es trascendente. Algunos llegan tarde al trabajo y los niños incluso se toman el día libre para reponer fuerzas del desvelo. Yo, en la secundaria lo hice, fui al nido y viví la experiencia de brincar de dolor y gusto, dolor por las mordidas de las hormigas, gusto de saber que tendría más tarde la recompensa.

 

Recuerdo que lo llevaba a la escuela y no importara que sus residuos adornaran mis labios y mis dientes, ¿Quién me quita el placer de su sabor en mi paladar?

 

Y la primera pregunta para abrir conversación al día siguiente es ¿Agarraste zompopo?, ¿Cuánto agarraste? ¡Tu si te valeaste!... así se recreaba las anécdotas divertidas de haber invertido tiempo en su cacería.

 

Recuerdo también que como la mayoría de las casas tenían techo de lámina, ahí se estrellaban y con el ruido que hacen, la gente se levanta con prisa a atraparlos, algunos dejaban los focos encendidos en su patio, o bien usaban la escoba y agua para barrerlos en la banqueta, después lo espurgaban.

 

El zompopo se come, pero también cuentan que tiene propiedades curativas, vitaminas, antioxidantes, minerales, lo ignoro y creo que todos lo ignoramos.

 

Sigue siendo el mismo ritual, aunque es escasa la producción ahora, supongo porque no hay lotes baldíos o patios de piso de tierra.

 

Mis hijos me piden ahora que ponga la alarma y adormilados les llamo a las 4:30 de la mañana para ir en su búsqueda. Adoro verlos con esas pequeñas manitas intentando atrapar al por mayor las hormigas que agitan sus alas en el pavimento.

 

Mi mamá que es de verdad un buena zompopóloga, hace sus caminatas a las afueras de la ciudad y descubre en algunas calles los nidos, de ahí va acompañada o sola a recogerlos, hoy me tocó ir con ella, juntamos entre los dos, un litro. Así se mide el zompopo por litros acá.

 

Es un gran ejercicio, cada zompopo recolectado es una sentadilla.

 

Ahora estoy tomando un suero vida oral, para reponerme.

martes, junio 11, 2024

Somos río que fluye

 Somos río que fluye


El que con lobos anda a aullar se enseña. Esta frase es popular y muy socorrida por las madres mexicanas de todos los tiempos, filosofía práctica. En pocas palabras lo dice todo. 


Ahora con la explosión de las tecnologías, usted Googlea o escribe en el buscador de la plataforma que quiera ejemplos hay muchos de animales que imitan el sonido que escuchan. 


Pues yo, no aparezco allí, por ser de raza humana, pero si he aprendido a aullar como el lobo líder, Hernán Becerra Pino, quien ha tenido la osadía de convertirse en uno de los promotores más sobresalientes del arte más importantes en la República Mexicana.  


Con mi maestro y amigo, paisano Hernán Becerra Pino hay una amistad intelectual, desde aquella vez que me dio clases en uno de los talleres que impartía en la Casa de la Cultura de Tapachula, hace casi dos décadas.


Ahí ante un pequeño grupo de discípulos suyos, nos dijo, lo que todos sabemos ocurre en todas partes “En nuestro país, nadie reconoce a nadie” y bien hemos comprobado que al arte se le ha considerado solamente como un espectáculo trivial. Pero el arte fortalece el espíritu, entusiasma la imaginación y ayuda a bien vivir y, por ende, a bien morir. 


La enseñanza que me ha dado, es la de ser enlace, ser canal o intermediario para que más y más personas se conecten, intercambien sus fuerzas para su recíproco desarrollo. Esta tarea que solo él se la ha puesto, me ha inspirado, a partir de esa influencia, hemos replicado el modelo que le ha funcionado para evidenciar y compartir los talentos, reconocer y agradecer lo que de otros recibimos, dar y ayudar agradecido, a los demás. 


Somos río que fluye y a su paso mejora su entorno, agua que se une a otra agua y forma vertientes que unidos como un caudal desembocarán a su vez a otros ríos, y al mar. 


Nuestras dinámicas sociales son redondas, como el arte. Ayudando al otro nos convertimos en acróbatas que soltándose del trapecio se apoya en las manos de alguien que nos sostiene brevemente, ese movimiento le permite ayudar y ayudarse para realizar sus acrobacias al vuelo. 

 

Nuestra existencia es elíptica.


Recibimos para volver a dar. 


Que no nos seduzca el pensamiento de quedarnos con algo, de ocultar o guardar nuestras capacidades. 


Esta es la maravilla de la existencia, compartir, ayudar y recibir sirviendo. En el entendido de la comunidad que somos.   


#EsdrasCamacho

11 de Junio de 2024


jueves, junio 06, 2024

El dilema eterno de la Escuela

 Han sufrido con asignaturas anacrónicas, miles de personas, porque el aprendizaje de esa información no corresponde a la realidad contextual, a la motivación de comunidad o  de las familias, debido a su disparidad, su complejidad, o desconexión. 

Por eso, uno aprende mecánicamente, absurda información innecesaria, repitiendo datos, que pueden ser ciertos, pero que son por donde se le vea, son protocolarios, flotantes. 

 Hallé maestros que no se ganaban el título, ocupan un recuerdo lejano en mi memoria, pero no me nutrieron el espíritu.  

Por otra parte, hubo una gran cantidad de exitosos seres que eran capaces de extrapolar la información en planteamientos de interés para todos, ellos nos llenaron de energía, nos motivaron y nos mantuvieron en el sendero adecuado. 

El asunto de la escuela es pantanoso. 

Por un lado está la comunidad afectada por las innumerables distracciones de la era del vacío, los profesores con carencias para incorporar a su modelo de enseñanza las órdenes del poder, y por el poder institucional que insiste en instruir a todos como soldados de un regimiento invisible. 

El dialogo que fue la escuela se perdió, se convirtió en dictadores y esclavos, custodios y reos. 

Por eso no seduce la escuela. 

Cuando nos agobie la desesperanza por las circunstancias, invito a no perder de vista el punto inicial de la educación, libertad de la ignorancia al individuo, empoderarlo, vivir mejor, procurarles otros modos de mirar y transformar su realidad. 


miércoles, mayo 29, 2024

Cuando volví a mi ciudad natal

 

Cuando volví a mi ciudad natal, me sentí extraño. Las casas se habían convertido en locales de venta; para transportarse dentro de la ciudad se habían habilitado combis colectivas.  Varias cosas se habían transformado.  

 

Encontrarle el gusto a los lugares que fueron espacio de ilusiones y alegrías, es triste. Cuanto desengaño el comprobar que no es el lugar, es la locura juvenil que se ha quedado en el recuerdo.

 

Al regresar con la máscara y el compromiso de ser hombre respetable, honorable y formal, olvidé algunas cosas, entre ellas algunas amistades.

 

Mi ausencia no había sido prolongada, pero bien decía mi madre, la vida pasa en tres pestañeos. Un día abres los ojos y se te han pasado 30 años.

 

Había más personas, algunos extranjeros, había por todos,  lados gimnasios, salones de zumba, templos de adoración religiosa y bares muchos bares.

 

Un muchacho rubio, musculoso, tatuado y de barba prominente se paseaba con camisetas negras con leyendas de rock. Algunas veces lo veía venir enfrente de mí, y yo me cambiaba de acera. Éramos tan opuestos.

 

Algunas veces lo saludaba con un ligero movimiento de cabeza, o un saludo distante. Mesurado en su andar, contrastaba con su apariencia pendenciera.

 

En un festival de fisicoculturistas durante la feria tradicional del pueblo, hubo una exhibición de atletas que evidenciaban su fuerza física, ahí aquel barbado, tatuado y musculoso, dio el espectáculo junto con otros.

 

 Sucede que si te encuentra varias veces en la calle a alguien si son conocidos, ya en tono de burla se paran y se dicen “lo bueno es que no somos enemigos, si no cada rato nos estuviésemos agarrando a golpes”. Y, me lo encontraba seguido, pero no era mi enemigo, tampoco mi amigo.

 

Muchos días después, mientras hacía un reportaje de la prevención de la salud para un canal informativo, lo vi con su traje de paramédico, me acerqué, micrófono y cámara en mano y le hice tres preguntas. Cuando concluí, ya en tono personal, le dije:

 

-       ¿De dónde eres tú?


Con una mirada trasparente y honesta me dijo, “si tu y, yo somos amigos”. Dudé que estuviera confundiéndome o jugándome una broma. ¿Dónde nos conocimos?, Pregunté. Respondió entusiasmado, ¿No te acuerdas que llegabas a jugar conmigo Mario Bros, después de la escuela?, inmediatamente me acordé que no solo después de la escuela, si no que, a toda hora, quería estar jugando ese juego con él, en aquellos días de secundaria.  

 

Me dio una alegría fenomenal, recordar aquellos días infantiles de juego y reconocerlo.

 

Abrazándolo al instante le dije: Rafita, cuanto pinche gusto.

 

-       Creí que las drogas te habían hecho mucho daño. No había otra razón para que me ignoraras siempre. - Respondió.

 

No supe que decir, la felicidad me lo impidió.

 

 

lunes, mayo 27, 2024

Me encanta despedir y que me despidan.

 

Me encanta despedir y que me despidan.

 Verlos o no, implica conectar o no, con ellos. Todos ellos nos están retroalimentando.

 Están en nivel 1 y nivel 2:   familia y los familiares, compañeros de trabajo, amigos y conocidos.

 El que abre la tienda a temprana hora cuando voy saliendo de casa, el recogedor de basura, el que despacha en la tortillería, el señor que cuida su espacio enfrente de su banqueta y coloca a la misma hora todos los días, obstáculos para que nadie se estacione enfrente.

 El que maneja el taxi, el que vende tacos en la esquina, el vigilante del edificio, el  pregonero de los colectivos, los de la farmacia, los del tianguis, los del puesto de cócteles, el de los jugos, el de la otra tienda, el de la nieve, el de los dulces. Todos los que repetidas ocasiones a lo largo de los años nos encontramos rutinariamente en nuestras distintas vueltas por la ciudad.

 Dejo en visto a los que andan en la mirada un ardor, un rostro que emite un “ni te me acerques”, “ando de los mil demonios”, y saludo con entusiasmo en la frente relumbra la frase “la paz te acompañe”, “Salud y amor para ti y los tuyos.”.  

 Si pudiésemos ver hacia dentro nuestro y también ver a los otros, si existiese un espejo del alma, una luz que permitiese como los rayos equis verles el grado de felicidad o de tristeza, la ira o la paz, con que deambulamos en las calles.

 Somos enjambre, o legión, moviéndose personalmente hacia la compañía o la soledad.

viernes, mayo 24, 2024

¿Usted quiere un artista en casa?


Piénselo bien. 



Ellos acostumbran a soñar. Van por la vida a veces, casi siempre ensimismados, componiendo su próxima obra, si no componiendo, escuchando sus yos, ellos y múltiples personalidades que confluyen intermitentemente a lo largo del día. 


Un artista solo se domestica mediante el amor, y el amor auténtico, no cualquiera. 


Un artista, dirá frases inconexas, a veces en situaciones no previstas, por ejemplo: Me gusta andar, pero no sigo el camino, o Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero, o, te quiero a las diez de la mañana con la mitad del odio que guardo para mí. 


Son sensibles, hipersensibles, no es que estén a la defensiva, pero interpretan el contexto de forma divergente, uno debe recordar que por mucho que nos esmeremos, la Ordinariedad les punza o corta, mientras los roza. 


Su velocidad de acción y comportamiento ocurre a un ritmo no medido, no cuantificado, son en depresivos, sociables, justos, bondadosos, interesados, desinteresados, amables, odiosos, silenciosos, explosivos, todo y nada, de uno a otro extremo, a veces, casi siempre.

Amplie su vocabulario e incorpore en su charla palabras como ilusión sueños, metafísica, alma, indeleble, inefable, nimbo, obelisco, utopía, tranvía, flores amarillas, canción, escritura, sin olvidar: free lancer, tik tok y “La Queso”. 


No siempre son bien vistos, porque no se acomodan a los preceptos y normas sociales, desafían lo establecido, provocan la reflexión, ayudan a los demás a ser libres, y la libertad en la era del vacío es, amenaza. 


El trabajo de un artista puede trascender fronteras, sus ideas podrían hacer comunidades diversas sin límites territoriales. Una obra de arte puede conmover hasta las lágrimas, impresionar y cautivar, incitar a una hermandad, motivar a la empatía. También podría ayudar a reflexionar, descubrir y entender la cosmogonía, destruir mitos, preservar la riqueza de la historia, la identidad. 


Encuéntrele el lado positivo, solo los artistas, son capaces de revolucionar el espíritu, su trabajo algunas veces, imperceptible, inspira a los demás, presentadores de noticia, políticos, científicos, académicos, los citan y los toman como ejemplo. 


¿Quiere un artista en casa?


Asegúrese de ofrecerle lecturas, historias, biografías, vídeos sobre artistas, visitas museos, charlas con otros artistas, acérquelos al cine, a la danza, la escultura, la fotografía, la música. 


Son llenos de magia, niños emberrinchados, fugaces, pero necesarios, para entendernos, para explicar el milagro de la vida.


miércoles, mayo 22, 2024

Lo incierto

 


Nada es tan hermoso

Como el misterio.

 

Ningún poder

Ningún dominio

Es mayor.

 

Nada tan majestuoso

como el silencio

la soledad

Lo incierto.

 

El arrullo de los muertos

El mar

El aleteo de las abejas.

 

El arrebato celestial

Lo nuestro

En la oscuridad.

jueves, mayo 16, 2024

¿Has escuchado “Dormir Soñando”?


 Cuando la canción se escuchó a fines de los 90, las redes sociales estaban naciendo, se programaban en las estaciones de radio repetidamente y se coreaba en acapella en los espacios públicos, fue viral a su modo.

El estilo innovador, fusionando el hip hop, el rock, el ska, el Pop, el rap, entre otros géneros y ritmos.

Hay en su contenido una letra que pudiera interpretarse como de autoayuda, pero también incita a la duda, a la reflexión y a la filosofía.

El gran silencio versionó “Lo que no fue no será”, que cantó en balada José José “Déjenme sí estoy llorando”, de los ángeles negros y con temas originales como Dormir Soñando y El circulo del amor, propuso una moda en la música, el Chuntaro Style.

La banda está cantando cumbia, aparentemente es el puro éxtasis y adrenalina, propio del rock y la cumbia, pero tiene profundidad en sus letras.

El nombre de la agrupación es también otro homenaje a un cantante icónico del rock nacional, Rockdrigo González, un interprete que compartía a través de sus letras, cotidianidades, filosofía urbana y reflexiones metafísicas.

¿Y, que es el Chuntaro Style?

 

Se acostumbra a denominar así a una persona de origen rural, por lo tanto la pretensión de la banda es hacerle un homenaje al provinciano, enfatizando que hay valor y riqueza de conocimientos en todas las expresiones.

 

El estribillo que repiten estos artistas quincuagenarios, es el gran silencio es la pura sabrosura. El vídeo oficial de su tema Chuntaro Style, se repiten escenas donde se observan cholos, norteños y pachucos bailando música entre vallenato, cumbia y norteña y lo hacen a plena luz del día en puentes peatonales o en banquetas. 

 

La finalidad del arte no es educar, no es ideologizar, es ofrecer placer, una pintura, la literatura, el cine, la danza la arquitectónica ofrece placer, sorpresa, armonía y empoderamiento.

 

¿Has escuchado la letra de “Dormir Soñando”? Es del álbum Libres y Locos: “[…]se nos va la propia vida, tan simple y tan fuerte, tan llana mente suerte? Lo que acontece, preparación de la muerte.

 

Pero es absurdo ocuparte de este estudio, cada año, segundo a segundo, no es tan profundo, dormir soñando. Es la respuesta, tal vez es erronea, tal vez es correcta, sueña a la par del presente y no del futuro, porque de esto nunca estas tan seguro”.

 

¿Lo bailamos?

jueves, mayo 09, 2024

A veces quisiera ser Tin Tan



A veces quisiera ser Tin Tan

 

 Cuando a mí me preguntaban en el chismógrafo ¿Qué vas a hacer cuando seas grande?, siempre decía: Comediante.

 Me pasaran los cuestionarios que pasaran, siempre tenía la misma respuesta actor, cantante, comediante.

 Entendía a medias la profesión, pero sí sabía que hay tres maneras de entender la realidad, de forma trágica, de forma cómica, y la última que es mezcla de ambas. Pues en esa me veía y me veo.

 Hasta antes de la aparición de los Milennials y Centeniallls, la población consumió varias producciones de sobresalientes y famosos cómicos Manolín y Shillinsky, Clavillazo, Resortes, Capulina, Cantinflas y Tint tan entre otros.  

 Tin Tan es recordado por su completa habilidad como actor cómico, que incluía cantar y bailar, su estilo de comedia combinaba la improvisación, el humor absurdo y la crítica social.

 Tal ha sido su impacto en la conformación de las identidades del adulto contemporáneo que se les rinde tributo en canciones, souvenires y películas.

 Me quedo con “Calabacitas Tiernas” y “La isla de las mujeres”, “El vividor,”, “El Rey del barrio”, “El niño perdido” entre otras tantas en la que Tin Tan evidencia su polifacético talento.

 "¡Mire nomás cuanto ratero millonario anda por allí!", me dice desde el yotube, mientras escribo este texto sobre él y su influencia en mí.

 Sí se que es insoportable a veces, pero ese es el castigo del artista, ser incomprendido.

 Los artistas usamos no una sino máscaras, pocas veces se deja ver la auténtica. Pero aquí va mi confesión: aunque tenga posgrados en retórica, poética, y sitema décimal, y ande siempre con décanos plenipotenciarios en Política, Astronomía y Filosofía, a veces, casi siempre quisiera ser Tin Tan.  

 Así como hay compositores que dicen, no sé que diera por haber compuesto tal canción, tales versos, así yo, daría mi reino, que no es mucho, ni poco, pero que es.

 

Chale, carnal, simón. 

 

martes, mayo 07, 2024

Me siento un José Arcadio

 Primero el mayor, y luego mis otros dos hijos menores, han estado quedándose con su mamá nuestra recámara se volvió, la recámara de ellos.

 

Me fui a otra habitación, ahí tengo mi estudio, mi oficina.

 

A este lugar no tienen acceso mascotas, ni personas que no sean mis hijos y mi esposa. Es acá donde reposa y se eleva mi conciencia, donde aprendo de lo que veo y escucho. Algunas noches recibo de visita especial a mi esposa, quien dedica lo suficiente de tiempo, al incomparable oficio de “novia eterna”.

 

Una computadora, bocinas portátiles, sombreros, sandalias, mancuernas, libros, cámaras fotográficas, micrófonos y otros cachivaches y chacharas son mi diaria compañía.

 

Paso acá las reglamentarias horas de dormir, y otras muchas leyendo, viendo algunas películas o entrevistas en el monitor de la computadora.

 

Me hace bien tener un lugar así.

 

Desde acá escucho los sonidos de los autos en la calle, los sonidos del altoparlante de las tiendas, farmacias y carnicerías aledañas a nuestro domicilio, acá se oyen los silencios nocturnos, interrumpidos por los maullidos o ladridos de las mascotas de mis vecinos, y mis pensamientos.

 

Yo, que de pequeño viví en una casa donde no teníamos más que la cocina, un sanitario, el tanque y sus pequeños lavaderos, y la habitación que era multifuncional compartida con mi madre y mi hermana a todas horas. Aprecio este lugar.

 

Me recuerda a mi cuarto de soltero. Aquel donde tenía prendido a las paredes de ladrillos sin repello, unos carteles y pañuelos con insignias de rock y revolución; ya no los conservo. Hace 16 años estoy en feliz matrimonio, pero lo que si conservo es esa sensación de holgura, libertad y complacencia.

 

Me despierto cada día, y voy a darle los buenos días, desde muy temprano a mis hijos y a mi amada.

 

Familiares o amigos que ocasionalmente nos visitan, curiosean a veces nuestros estilos de vida, se sorprenden cuando, Vicky dice esta es mi recámara y aquella otra, es la de mi esposo.

 

Mi mamá vino un día y cuando se enteró dijo, así como dormían mis papás, al estilo Comitán.

 

Me llaman y yo respondo, acá estoy. No estoy haciendo otra cosa que estar en mi habitación propia.

 

 Me siento un José Arcadio.

viernes, mayo 03, 2024

Me gustaba el cine Chiapas 70

 Siempre sentí fascinación por el cine, ahora producir cine, pero antes solo verlo. 



Tendría yo unos 20, o 21 años, vivía en Tuxtla y gustaba de ir al cine. Los de categoría se encontraban en la planta baja edificio de enorme altura, a espaldas de la Catedral de San Marcos los demás por las calles aledañas El alameda, el Rex , El Vistarama y el Chiapas 70. 


Observé que un boleto te valía para las dos funciones, es decir siempre estaba al dos por uno, cinco pesos por dos películas, las películas no eran malas, eran las del nuevo cine mexicano y otras de moda hollywoodense, por ese precio era una ganga, por eso asistían familias enteras, grupos de amigos, parejas y muchos como yo solitarios. 


Al ingresar estaba la persona que te recibía los boletos, lo partía en dos. Entre una y otra película, algunos que solo le interesaban la primera función se iban, pero otros como los fumadores que solo querían fumar, tenían el permiso de salir, y entrar mostrando el boleto cortado a la mitad.  


Me gustaba el cine Chiapas 70, por su ubicación, por el diseño, por el tipo de películas familiares que daba, casi siempre de comedia y drama, y sobre todo por su precio, las butacas no eran cómodas, pero eran de cine de los de tiempos mejores. 


Cinco pesos, era el equivalente a 4 o 5 chicles. Eso costaba el acceso, y por supuesto, los tenía al alcance, pero podía más la tendencia a la chapucería. 


En las paredes de los pasillos en la parte exterior de la barrera con palanca giratoria que limitaba la entrada, estaba además de la taquilla los carteles o posters de las películas en exhibición y sus precios. Una vez que vi que uno de los espectadores se marchaba, le pregunté si me regalaba su medio boleto de cine, que iba a tirar, con ese, ingresé esa vez, y esa acción fue repetida una y otra vez. 


El boletero, una persona entrada en años, no me dijo nada, aunque sospecho que tuvo un ligero presentimiento, que por el mucho trabajo que tenía, no alcanzó a reflexionarlo [Supongo]. 


Y a la semana entrante de nuevo, funcionó la estrategia. Así que yo iba al cine a ver la segunda función gratis. 


Por esos días surgió el cambio de semestre, yo me fui a casa de mis padres a dos semanas de receso escolar, y cuando volví, de nueva cuenta feliz volví a la rutina de sinvergüenza. 


Yo había guardado en un libro la mitad cortada de mi boleto regalado. Al dárselo a don cómosellama, me detuvo con firmeza diciendo, este boleto no lo compraste, y, yo con cara de ¿qué se hace en estos casos? Pequeña pausa de por medio, de análisis de la circunstancia, acepté que no, que sí, que no lo había comprado y amablemente me dijo, ve a pagar tu boleto y entras.  


Supe que se había dado cuenta, porque en ese intervalo de tiempo que dejé de ir, los boletos habían cambiado de color. 


Pagué mi entrada.