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sábado, agosto 05, 2023

El río del placer

 


Sé que ella va a terminar conmigo en la cama. Me gustaría que ocurriera sin pasar por las hipócritas fases, del enamoramiento y cursilerías. He sido desde siempre aburrido para las metodologías, yo quiero el resultado, la vida no es matemáticas, la vida es espontaneidad y caos.  


Pretendo ahorrarnos la acostumbrada metodología de la seducción, todo el embrollo ¿A dónde quieres llegar…? ¿Qué va a pasar después?. Después ¿Qué seremos?  


No quiero hacer suposiciones. Se muy poco, puedo imaginar que tiene mucho por recorrer aun en los vericuetos sexuales, no es precisamente una joven, pero está lejos de ser anciana, ese es mi tipo actualmente. 


No se trata de caer en sus brazos, o que ella caiga en los míos, de hecho, no necesitamos caer, este es un juego, tu tienes tus fichas, y las intercambias, tu me das y yo te doy, y tranquilos todo está bien, nada pasa, y todo pasa. 


El río del placer está con corriente fuerte, está llamándonos, yo lo oigo y creo ella también, ese fulgor inusual en su mirada me está compartiendo fuego. 


Soy su empleado, y conozco que se ha quedado sin pareja. Por eso se ha inflamado mi lascivia. El otro día, legué hasta ella, la apreté entre mis brazos cortésmente y le hice un halago, ella  lo aceptó sin responder. 


No creo que a estas alturas de la vida nos interese ni convenga compromisos, eso de escuchar la misma música, alguna anécdota de la infancia, la historia de su vida, está bien para los novatos, ellos que tienen tiempo para explorar y equivocarse creyendo en el juego del amor a inmortal. 


No anhelo aspirar el aroma de su garganta al día siguiente, no prometo ser un bruto embistiendo con descomunal potencia e innovadoras formas, solo soy un actor en retirada que desea ponerse a prueba por penúltima vez. Intentar una obra breve de tres actos en el escenario. Explorar su temperamento. 


¿Qué me condujo a esta idea?. 


¿Alguien le podría decir que se apure a tomar la iniciativa?. 

Los arrebatos carnales están pasando, pasarán.


lunes, septiembre 06, 2021

El Masaje y sus beneficios.

 



Tuxtla Gutiérrez 

Septiembre de 2021

 #OdiseasPosmodernas

Crónica de una visita a clínica AntiEstrés


Primero hice la llamada, no, primero busqué en Facebook, la publicidad (Ahí publican todo), estaba de viaje de negocios en Tuxtla Gutiérrez, mi encomienda había terminado pasada las once de la mañana. 


El tiempo en la ciudad se parece a las arenas del desierto, cuando quieres avanzar se camina con lentitud, pero ahora y sobre todo porque había despachado el asunto en menos de lo esperado, tenía tiempo de sobra. 


Busqué una clínica de masajes, entre las ofertas elegí “el descontracturante”, el nombre del masaje me quedó clarísimo la vez en que una terapeuta de rehabilitación física me hizo sentir los beneficios de descomprimir los nervios que, debido al estrés forman un nudo. El masaje vale cerca de cuatrocientos pesos, pero es una buena inversión. 


La voz del otro lado del auricular sonó limpia y profesional,  su estilo medianamente formal, preguntó ¿Qué masaje requería?. Yo pregunté duración y categorías, así como precios… deportista, hindú, uno anti-estrés y descontracturante, sin dudarlo elegí el último, me preguntó si podía llegar en ese instante y me envío la dirección a través del google maps. 


Al llegar a la dirección  comprobé la fachada, portón blanco como de garaje, adentro había una sala de espera minimalista y tres señoritas con camisas de esas tipo “filipinas”,  atendían la computadora, la más cercana me ofreció una botella de agua y preguntó mi nombre completo, la misma persona me condujo hacia la sala de masajes que era una habitación con una división de una pared de mampostería, observé todo a media luz, se compartía el aire acondicionado, la música y el aroma de los inciensos. 


Acercándose a mi oído me sugirió que evitase hablar en voz alta, “yo, le iré diciendo lo que desee saber, para un mejor servicio, todo en voz baja por favor”, su cercanía me pareció poco profesional, tomando en cuenta que yo había ido a una clínica de renombre.


-“Deje su ropa acá, si gusta”. Dijo. Gaby, la masajista. 


Obedecí, sin ver bien donde quedaba, y un sonido de llaves cayendo al suelo, me hizo tirar la carcajada. 


-“Sshhht, ya le dije que no podemos hacer ningún ruido”. Volvió a decirme con un susurro. 


Embadurnó mi espalda de un aceite de aroma raro; para cuando puso sus dedos en mis homoplatos, supe que no tenía ninguna experiencia en masajes terapéuticos; aun así me hice el desentendido, pues tampoco puedo pedir excelencia al primer síntoma de descuido. 


- “Caballero, si gusta puedo ofrecerle un mejor servicio por una mínima superior a la que usted pidió”

- “¿De qué tipo?”.Pregunté

- “Por 500 pesos, si gusta le hago el masaje hindú donde yo estimulo sus partes íntimas superiores, hasta que alcance la eyaculación y por 700 me quedo en ropa interior y por mil pesos, me desnudo y usted puede oler y tocar todo lo que quiera”. 


Su bisbiseo había sido poderoso pero incierto, le pedí que me repitiera todo. 


- “pero del otro oído”, le dije.  “Pues este primero no me funciona muy bien”.

- Le estaba diciendo que le conviene subir de nivel, yo le haré su masaje descontracturante que solicitó, pero por 500 pesos  le masajeo el glande y sus testículos, por 700 yo en ropa interior y por mil pesos, me desnudo y usted puede tocar lo que guste”.  


Supuse que esta actividad no saldría bien, sobre todo porque yo estaba buscando solo un buen masaje muscular, nada exótico, eso lo tenía muy claro. 


- “No Gracias, está bien solo con el masaje descontracturante”. Acoté

- “¿Pero por qué, no le gusta, no ha probado el masaje hindú”. Insitió

- “No, pero por ahora no”. Dije. 

- “Cómo puede saber si no lo ha probado, anímese le va a gustar”. 


Dejé que pasaran unos segundos más, mientras ella con sus pulgares en mi espalda no sabía qué hacer, quise que interpretara mi silencio. 


-- “Entonces, no”. 

-- No 


De nuestro último dialogo saqué en conclusión que este es el modus operandi de esta clínica de masajes, no saben hacer masajes, más que el erótico, y si saben cobrar. 


Le pedí que interrumpiese su actividad, ella quiso “inocentemente” saber la razón, y respondí que no sabía masajear, que podía hacer cualquier cosa, menos eso, y que así estaba mejor, dejando todo ahí. 


Cuando recogí mis cosas no hallé mi segunda calceta, me vestí y sin hacer bien el  tejido de la cuerda de mis zapatos, atravesé la sala de espera, donde ella con la mirada avergonzada me dejó salir, sin preguntas. 


Pensé: “¿Así serán todas la clínicas de masaje de Tuxtla? Iré a comprobarlo, y enfilé mis pasos hacia el Libramiento.  



lunes, agosto 23, 2021

¿Quédate en casa?

Foto de Marco A. Cruz
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Ninguna idea escrita o hablada retrata con exactitud la situación de zozobra con la que se vive la Pandemia en el año 2021.

 

El reto primero de verificar la autenticidad de lo dicho por las autoridades gubernamentales y empresariales a principios de 2020, ha quedado superado.

 

Fuentes extraoficiales de la Secretaría de Salud, han mencionado que las cifras de decesos se “Maquillan”, se disminuyen para no revelar la magnitud de este apocalipsis.

 

“Quédate en Casa, lávate las manos constantemente, tose con el codo y usa cubre boca”, son efectivos para evitar el contagio insisten.

 

La extrañeza es que aun a pesar de las vacunas de distintas marcas por provenir de cuatro o cinco laboratorios distintos, las personas siguen muriendo.

 

Primero se informó que el primer frente vulnerable eran adultos mayores, luego habría de corroborarse que personas de distintas edades, un porcentaje mayor no precisamente de covid, sino de paros cardiorrespiratorios.

 

Y la gente se pregunta si es una plaga o un castigo divino.

 

Y algunas dicen que tendremos que acostumbrarnos a vivir con el peligro, filosofan, reflexionan y actúan como si se tratara de un campo minado, caminando entre los sin saber, están destinados a morir.

 

No hay compasión del vecino, del conocido, no hay conmiseración del que decide abandonar a su suerte al enfermo, pues el moribundo podría contagiar a muchos más, por cada uno puede contagiar cientos o miles, por eso algunos prefieren cortar el afecto.

 

La aflicción es masiva, pero los que son silenciosos, desean como estar a la sombra de una roca, imaginando que el virus se olvidará de tocarlos, tendrá oídos sordos a su turbación  y tendrá piedad del pánico de quien cree ocultarse.

 

Llorar no sirve de nada.

 

¿Quién para ampararnos?, ¿A dónde la sanación?.

 

Estamos como sin fuerza, luego de casi dos años del inicio, y aún en medio de la tristeza, suspiramos con la certeza de que aun con otra oportunidad, la humanidad destruye su futuro, por incredulidad, por temor y por desenfoque.  

 

Los que aún estamos de pie, decimos ser valientes, pero al fin de cuentas que más nos queda, que nuestras palabras.

 

#EsdrasCamacho

Agosto de 2021

miércoles, marzo 31, 2021

PASADO PERFECTO

 

Pasado Perfecto

Esdras Camacho.-

 

 

Recobra fama y popularidad cada cierto tiempo el poeta mayor de Chiapas.

 

 

Veo juventudes, escucho gente que se declara pariente, seguidor, admirador, discípulo y lector exclusivo de sus letras.

 

 

Entre absorto y aburrido veo fantoches que de pronto suponen cautivar  al escribir o hablar con su impostado ritmo mezcla de Pablo Neruda y Mario Benedetti.

 

 

Le tengo respeto y admiración a Jaime Sabines a consecuencia de una hermosa historia del fin de mi adolescencia.

 

 

El gobierno del Estado de Chiapas, anunciaba un homenaje en vida justo en los días previos o posteriores del cumpleaños del poeta tuxtleco. El gobernador de ese tiempo no había escatimado en su organización, se preveía fuese el 21 de marzo de 1999 en el poli fórum de la ciudad. Lo penoso del caso es que la celebración se volvió lamento pues el poeta falleció dos días antes.

 

 

Anhelaba haber estado en la celebración;  sus memorables poemas se contaban por veintena. “Pequeña del amor”, “Espero curarme de ti”, “No es que muera de amor”, “Tu tienes lo que busco” entre otros tantos.  

 

 

Por ese tiempo,  acudía a clases matutinas de inglés, cursaba el segundo de los dos semestres obligatorios para validar la licenciatura que cursaba en la Universidad Autónoma de Chiapas Campus VI. Una niña que era mi compañera de clases mostraba interés sobresaltado en la pronunciación de los verbos irregulares y su conjugación en el presente continuo. El profesor animaba a los alumnos a ganarse puntos extra por puntualidad, ella y yo éramos competidores.

 

 

Veía yo a Renata y pensaba: “She is loving, but it is not me. She is dreaming but not with me. She is there, so close, and I loving her in the present continuous without letting her know.

 

 

Renata tenía en la mirada esa negrura de un dolor silenciado. La muerte de su madre la había convertido en taciturna, y estudiar la conectaba con la realidad, pero fuera de ese esfuerzo, su alma vagaba en la paz sin paz de los resignados.

 

 

Con la sorpresiva muerte del poeta Sabines, los organizadores de evento, concluyeron que estaría bien que se hiciese el homenaje póstumo. De cualquier forma, los invitados especiales tenían ya reservada la fecha.

 

 

El protocolo del recibimiento de sus restos se realizó a las ocho de la noche en el centro de convenciones de la ciudad. En la entrada había un ramillete de edecanes entregando de mano en mano un botón de rosa o una rosa a cada uno de los asistentes al centro en un cajón de lata plateado  reposaban las cenizas del poeta, con toda solemnidad nos indicaron los lugares donde podíamos observar la ceremonia en el que dos o tres hicieron uso de la palabra.

 

 

La despedida fue con alguna melodía épica, la instrucción: depositar a los pies del féretro las rosas que nos habían entregado.

 

 

Al ver que había demasiadas rosas que a la mañana siguiente estarían marchitas, regresé mis pasos y recogí unas 10 o más de las que aun no abrían sus pétalos, y me fui a casa.

 

 

Al día siguiente las metí en mi mochila y sabedor de que Renata sería la segunda en entrar al salón, sereno la esperé para hacerle entrega de las rosas. Sus ojos cobraron fulgor y un solo de baterías de metal fue mi pecho, supongo que también su corazón trepidaba de saberse adorada por el último de sus admiradores.

 

 

¿Porqué? Me preguntó, yo omití el episodio de la noche anterior y dije: “even if it's contraband love me”. Nuestro romance fue con lentitud a un principio y sin final feliz. Ella le era fiel y deseaba entregar su totalidad a quien desde la prepa se había convertido en su tóxico protector y a según enamorado.

 

 

Sabedores de que no habría un presente perfecto a ratos y escondidas inventábamos por lo menos una docena de veces los irregulares verbos del futuro surfeando las naves de la lubricidad en la cavidad permitida de nuestros labios.  

 

 

Renata fue la recompensa de mi malformación de poeta, aprendiz del héroe mayor.

 

 

Por eso cuando cualquiera me pregunta que, si he leído a Sabines, les digo un NO rotundo. Y les adivino en su rostro la decepción. Mientras pienso: “Se creen muy salsas, pero la neta. . . Están Chavos”.

 

 

#ODISEASPOSMODERNAS

Esdras Camacho 

31 de Marzo de 2021

lunes, febrero 08, 2021

y tú, ¿tienes moto?

 ¿Y, tú tienes una moto?-

Esdras Camacho


Me subí por primera vez a una moto en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, corrían los años 90. 


Fue chistoso, porque quien me la ofreció era mi jefe y pretendía que su asistente de prensa pudiera transitar por la ciudad entregando boletines, me dijo seriamente ¿Sabes manejar?, yo que había pedaleado ocho mil horas de vuelo en bicicleta y manejado chorrocientas millas en vehículo automotor, respondí sí, aunque no era cierto.  (Yo no sabía manejar moto, y la moto tampoco era nueva, pensé con dos o tres lecciones aprendo). 


Frente al taller de motos, me dijo el jefe: " Súbete y conduce, yo te escolto desde mi automóvil". En vano esperó a que arrancara, pues francamente sabía de su funcionamiento ni donde se encendía.... Le dije "lo alcanzo luego". 


En cuanto se fue el mecánico me dijo, seguro que no sabes, pero seguro que ahorita aprendes. Cada que aprendo algo, me encomiendo a mis ancestros, listos y ágiles de recursos mentales y habilidades, y así fue, una vez explicado el proceso ahí me fui por las calles de Tuxtla con mi motocicleta de motor tartamudo y escape humeante. 


Ahora domino lo necesario, tengo una motocicleta italika, doble propósito con la me he aventurado a una distancia regular de mi natal Motozintla; andar en Moto es equivalente naturalmente a jugar a la ruleta rusa, hay peligro constante, pero también hay un sabor inigualable a libertad. Uno en moto siente la magia de fluir por las praderas del asombro con energía de niño. 


Me contó mi papá que su abuelo materno, tenía una moto, debió ser modelo 1930 o cuarenta, y que le gustaba hacer piruetas y otras osadías sobre el puente del río en Huixtla, de todas salió bien librado. Mi papá no lo supo, pero esa historia me inspiró a pilotear motocicleta, aunque nunca he hecho ningún tipo de odisea parecida, ni mucho menos. 


Hasta el momento no he tenido lesiones graves por causa de mi afición a las motos. 


Algunos tienen clubes de Moto, yo no pertenezco a ninguno, cuando ellos pueden rodar, yo estoy haciendo otras actividades, quizá algún día cuando ya no tenga compromisos laborales, me una a alguno para recorrer senderos más lejanos y vivir otras aventuras distintas. 


Manejar es un arte, y un placer, efímero; a mis hijos les gusta, ojalá también disfruten (con precaución) de este gran placer que es andar en Moto. 



¿Y, tú tienes una moto?-


lunes, enero 18, 2021

Elogio de la atracción

 Elogio de la atracción


Las palabras que salían de su ser, eran todas agradables a mis sentidos. 


Era la poesía hecha persona, cualquier metáfora que pudiera escribir de su recuerdo no le hace justicia. 


Me gustaba. 


Su hablar era rítmico, sublime. 


Por esos días...Mi estilo de conectar con las damas, para no complicarme con astucias imposibles, era poco planeado, bastante torpe, por eso añadía alguna cosa absurda (pero divertida). 


Me contó de cuando fue niña, y cuando fue adolescente; pero también de ahora, de cuando es una mujer que no se queda con la curiosidad sobre nada. 


Estar frente a ella era recibir marejadas de anécdotas, conocimientos y elucubraciones poéticas sobre el ayer, el mañana y el quizás. 


Mi método era bastante simple, ocultar, postergar y retrasar cualquier interés en lo físico. 


Supongo que era un reto para ambos, ella por mostrar un nivel de exquisitez en la apreciación del arte; yo por ocultar mis deseos sexuales. 


Y el juego del amor floreció finalmente al final, como un regalo que se espera pero se finge olvidar la promesa. 


Un algo que me enamoró fue, el contarme: "Un día embebida en mis profundos pensamientos en las afanosas preocupaciones por ganar el pan de cada día, y en mis (para mi) singulares cavilaciones del futuro inmediato, mientras me alisaba el cabello con un peine de cerdas duras y con espacios como cuando abres entre sí  los dedos de la mano... sentí la mirada de alguien y volteé al horizonte sabedora que no podría ser nadie, pues en mi refugio no podía ingresar ninguna persona, allá en el tronco de un árbol, casi en la copa picoteaba un pájaro carpintero que detuvo su tarea para verme, y al verme parecía congelado, así que yo también me dispuse a contemplarlo y le pronuncié un saludo: ideay que tal la vida, que alegre que me veas con gusto, también yo me siento feliz, sabiéndome acompañada por ti. ambos somos especiales". 


Como no iba yo a sublimar la pasión con persona tan extraña, pintoresca igual a mi. 


Y lo que después supe era su mayor agradecimiento hacía mi, era el haber dejado en su buró para la lectura "Elogio de la locura de Rotterdam". 


#EsdrasCamacho 

Motozintla Chiapas

2021, enero. 


miércoles, julio 15, 2020

Me pregunto si estás ahí


No sé con cuanta frecuencia lees correos, la gente ya no acostumbra eso.


Parece que escribirse y leerse está quedando dentro de las cosas que la nueva normalidad no contempla.


Uno no puede contra el marasmo de la falta de orden, o uno ya no le sirve al sistema... por eso esta pandemia le han dado en llamar limpia de gente.


Me duele el futuro, y me duele el presente en el que nos perdemos como si las olas de la realidad nos estuviesen diciendo 〔desde hace mucho〕 sumérgete en el océano de la ignominia.


Los grises, los utópicos, los soñadores, los filósofos, la gente de verdad 〔con el alma sensible y bella〕 están en vías de extinción.

Hoy es nace, likea, muere, no des tanta lata.

next. . .

Y esta época de deserciones, de olvidos y de muerte.

Te me haces necesaria.

Sigo creyendo que hay una isla en la que te encuentras

Urge un poco de ti.

Los portugueses llaman saudade, y los chiapanecos dicen flato.

No sé si lo que extraño son tus brazos o mi reflejo en tus pupilas.
〔O por lo menos un mensaje escrito con algunas ideas tuyas〕

No sé con qué frecuencia lees los correos.

Me pregunto si estás ahí

o  ¿me estoy equivocando de destinatario?

El último mensaje tuyo fue hace tanto tiempo.

martes, mayo 26, 2020

Victoria



La semana final de vacaciones y por una decisión motivada por la nostalgia quise pasar por donde había sido feliz a mis 19 años. Mi decisión debía parecer mera ocurrencia, pero en el fondo estaba deseando cuadrar mi agenda con los tiempos de Victoria, mi nueva amistad en Facebook, que también estaría en el mismo lugar.

Dejé a mi familia en un hotel del centro de San Cristóbal, y pretexté un trabajo de último momento, el cual debía hacer al instante y solo.

Con la ayuda del gps, el taxista ubicó pronto la dirección de la fiesta comunal del barrio que se celebraba cada año.

Luego de 19 años de no estar ahí, me sorprendió que me reconociese tanta gente, como si el tiempo hubiese estado congelado, las mismas sonrisas y las mismas bocas convidantes.

Victoria me vio y con esa autoridad tan suya o ¿sería mi acostumbrada debilidad ante su lascivia? Sin cruzar más que pocas palabras fuimos a una vieja construcción que servía de posada, a encerrarnos y a vivir el resplandeciente placer del “sexo con tu ex”.

Lo más incitante del encuentro era el pecado de la transgresión, el escape, el comprobar la misma conexión de antaño, la prisa de saber que aún nos devora el arte de la seducción compartida.

Apenas entramos se recostó en la cama, sin soltar el celular en ningún momento, yo busqué el botón del aire acondicionado y escuché toquidos en la puerta mientras ella recibía una llamada de Facebook. La frase pronunciada era más fuerte que los golpes en la puerta.

- “Otravez Victoria, otravez como cada año que vienes a tu pueblo, tirándote a un ex, distinto. ¿Cuántos tengo que matarte para que dejes de hacerlo?.”
Dijo la voz que imaginé un troglodita iracundo con toda la razón de actuar así.

Me pregunté a quiénes y cuántos “Ex” se refería.
Volteé para ver cómo estaba ella, y simplemente vi que actualizaba su estado de Facebook.
Abrí la puerta sin saber bien que paso proseguía… Entró sin mirarme.
Se abrazó a sus piernas como víctima y le dijo: “¿hasta cuándo Victoria, hasta cuándo?.”

Salí y agradecí la luz del sol, tome aire. Y pensé: - “hasta cuando yo dejaré de estar aceptando solicitudes de amistad de mis ex”.

Llegué con mi familia y fuimos a comer.

Bani me preguntó por el trabajo y si todo había salido bien.
-Más que bien, respondí, mientras bloqueaba a mi recién agregada amistad en el Facebook.

Le dije: ¡Te propongo un brindis!

(Y sequé mis lágrimas de felicidad)

lunes, mayo 11, 2020

Minirelatos

I
- Papá; ¿y tú como conociste a mamá?
- En la iglesia, mientras veía al frente, repetidas veces escuchaba un repetido chsst chssst chssste, voltée a ver y vi a cuatro hermanas juntas, la que no tenía anillo de matrimonio pensé, esa es. . .
II
- Papá; ¿y tú como conociste a mamá?
- En la feria, había dos por uno en las ruedas y la ví comiendo su helado con galleta cerca de su papá, fui y le dije: Sr. Dele permiso a su hija que suba conmigo a la rueda de la fortuna, me dijo sí, pero no le agarres la mano. Ok. Es un trato. Allá en lo alto, cuando se detuvo la rueda me preguntó ella ¿No vas a agarrarme la mano…?

III
- Papá; ¿y tú como conociste a mamá?
- Un día mientras mi clase iba avanzada, una alumna nueva ingresó tarde, se disculpó y le pasé su hoja de examen. Después le pregunté ¿Porqué llegaste tarde?; me explicó que ayudaba a su padre en el rancho.

Cuando la clase acabó me dijo, póngame seis y le invito a desayunar caldo de gallina y tamales de masa en mi casa.

y….

IV
- Papá si siempre nos cuentas historias diferentes, al final ya no te creeremos nada…
- Se llama ficción y es la madre de la literatura.
- ¿Por una sola vez puedes dejar de contar historias de ficción?
- Ok, pero solo porque ya es momento de desayunar y en la mesa no se habla.

#historiasdecuarentena

viernes, mayo 08, 2020

¿y, si?

He recibido un mensaje en el chat y me escribe
- Holaaaa
- que gusto encontrarte
- saludos en la distancia
- y... No salgas de casa

Respondo neutral:
- #ciertamente

Ella Sigue:
- Jajaja

Yo:
- Aprovechemos la cuarentena para reflexionar,. inspirarnos y crecer con la mejor música la mejor literatura, las mejores películas que están a nuestra disposición!!!

Ella:
- así es

Yo:
- Y cuando te aburras
- Empieza de nuevo como si fuera la primera vez

Ella:
- mañana te envío una foto que tengo contigo de mi cumple te acuerdas?, me dio gusto saludarte

Yo:
- Igualmente
….
Acto seguido voy a su perfil y hago clic de “me encanta” en tres de sus fotos, me detengo y profundizo en sus ojos, busco en esa mirada la conexión con el pasado, ese detalle característico y especial que me haga recordarla.
Leo que también estudió en la facultad de Humanidades en la misma época que yo, así que tendríamos ser muy cercanos.

Dejo pasar unos días y vuelvo a ver esa foto, pensé que si dejaba transcurrir unas horas el recuerdo afloraría, pero no ¿por qué no sucede?
 
Cierro y abro la ventana, entro y salgo del Facebook y vuelvo a ver su imagen. . . ¡y nada!

Termino por sosegarme.

Días después le escribo una frase corta: “me quedé esperando la foto”, responde que pronto la subirá, que el domingo o cuando llegué a casa por la tarde.

Pasan más días y tampoco la envía. 

Con respecto a la frase que tenemos una foto juntos alusivo a su cumpleaños, debí haber ido invitado por algún otro típico gorrón de fiesta… o, me  estará confundiendo…¿o? ¡Lo peor! Estoy teniendo olvidos del ayer.

Me provoca curiosidad
Si fuese más atrevido le preguntaría a boca jarro
¿Quién eres? ¿Cojimos?
¿Puedes mencionar un recuerdo  más conmigo?

Pero no me ha vuelto a escribir… y yo sigo mirando su foto la misma, en la que aparece de mediana edad con un bebé en brazos.

¿y, si?

lunes, febrero 10, 2020

Lluvia

Son las 6 de la tarde y uno asiste a un espectáculo tenebroso... Las nubes que parecen ser el cielo - porque no se ve donde comienzan, o donde terminan - se agolpan con mansedumbre (con mansedumbre se me ocurre, en realidad desconozco los procesos químicos que componen o alteran la desintegración de sus elementos.

El instinto aflora, dan ganas... Dan ganas.... Dan ganas de tener ganas, dan ganas de algo, unos de mojarse, unos de tomar café... Unos de meterse a la cama solo o acompañado, unos de irse a la internet... Etc. Escribo estas líneas, que espero no tener que borrarlas, por la caída de la internet, y es que llueve.

Pero llueve de película, en serio el panorama es tan grandioso, una muestra de lo que puede ser una lluvia impetuosa, atemorizante, vigorosa, una lluvia de calidad, hecha como para borrar los males del día, como para renovar fe, bueno hablo de renovar ahora, que aun la tenemos, porque si llueve más de lo normal durante un prolongado tiempo en vez de reconocer y admirar los prodigios de la naturaleza, algunos sufrirán las consecuencias ....de la furia de ....dios.

Los truenos se anudan en lo extenso y profundo del cosmos, contribuyen a este ambiente, este momento, en el que nos reímos para no asustarnos, con la incertidumbre, recibimos la brizna, nos sacude, despeina, moja... Ahhhhhhhhh si esto es espectacular, es grande - lo majestuoso vs lo pasajero - se antoja, escribirte y llamarte por el celular, se antoja estar a tu lado, decir te necesito, tenme, dame, decir cuánto te quiero, decir. Juguemos nuestro juego favorito, decir, enséñame.... Decir, háblame de tu futuro... Estoy yo ahí?... Decir mi alma llora también igual que el cielo... Decir pellízcame para despertar - por ejemplo

jueves, marzo 31, 2016

Priscila II



Priscila reapareció… eso era lo único que logró hacer que desatendiera mis intereses en la tarde familiar, intenté no evidenciar mi desazón, mi prisa, mi otro interés: el de estar en dónde ella me lo pidiera.


En ese lugar tan recóndito que elegimos  con unos colegas para practicar fotografía de paisajes, a mitad del camino sonó el celular y era ella; respondí aún sin saber si no estaba equivocándose.

 -“Voy a tu ciudad me encuentro en el intermedio, “¿dónde estás?, necesito verte…sólo quiero hablar y que  me escuches”.

-  Estoy a una distancia considerable, pero si me haces tiempo te veo ahí a las siete.

- Por favor te apuras, si no estás a esa hora, tomo el primer taxi y me regreso… ¿verdad que no te olvidarás de mí?.

- Cuenta con ello, te veo ahí mi vida.


Colgué y enseguida me dejé llenar de adrenalina, también incertidumbre, ¿en qué condiciones quería verme?, ¿Cuáles eran las circunstancias que la hacían hoy querer verme con urgencia?, ¿Conseguiría ir más allá de las palabras hoy?.


Sabía la imposibilidad de tener un romance duradero con Priscila, no era yo libre… ¿y ella? .

Priscila era en los años en que ambos estudiábamos la universidad, una chica trabajadora, luchona y comprometida con un empleo de medio tiempo en la oficina en donde yo daba mi servicio social. Admiraba su elegancia y su estilo, me inspiraba tanta ternura y me enamoré sin poder nunca expresárselo. Mi límite fue el dinero ¿cómo lograr una cita si ni para el colectivo tenía en ese entonces?.

El episodio reciente y que nos puso en peligro a ambos cuando a través del Facebook me contactó luego de diez años  sin sabernos; agendamos  una cita y nuestra charla fue amenazada e interrumpida  por su marido furibundo en el bar justo cuando comenzábamos a beber la primera de las seis cervezas ordenadas. Pero ya me había puesto al corriente de los conflictos con su pareja.

Luego de eso ya no retomamos la comunicación. Preferí aplicar el dicho “más vale que digan aquí corrió, que aquí expiró”.  Nos enviamos de vez en cuando un saludo en el Facebook o el whatssap, pero nunca profundizamos, pretextando estar muy ocupados.

 Pero ¿Qué habrá pasado en el presente paralelo a ese momento congelado en que se interpuso el marido furibundo?.  Mejor dicho será que ya había logrado esquivar las cadenas que la aprisionaban, recordé su llamada: “necesito desahogarme y solo contigo podría hacerlo… no quiero saber nada, salí de casa sin mucha ropa y no sé si suficiente efectivo”.

Naturalmente el dinero no era un problema, yo me haría cargo de sus gastos, el problema en sí era como pasar de las palabras a los hechos, cómo degustar de sus encantos que obnubilaron mi capacidad de concentración.

Volví de ese lugar y sin demora me despedí  de los conocidos, todos asombrados de que anunciara mi retirada.

Encendí el coche y quise que le salieran alas, en la primera de las vueltas de la carretera cuasidesconocida el auto patinó recordándome que no hay nada estable cuando hay grava suelta y velocidades altas. Una vez controlado, me precisé: “mantente a salvo de lo contrario no llegarás a ninguna parte y a ella menos”.

La velocidad con la que conduje fue estimulante, iba ensimismado recordándola, imaginando que aunque solo nos abrazáramos y besáramos valdría la pena, sería un manjar, un caramelito, un pedacito de malvavisco, sería un placer.


Volvió a marcarme a medio camino. Pensé ¿cómo lo hace?, porqué justo en los únicos lugares del camino donde puede encontrarse un poquito de señal de telefonía celular, logra hacer que mi celular enlace su llamada.

-          Ya estoy instalada en el hospedaje que me recomendaste… ¿ya vienes? Oye, no sé si traiga efectivo para hacer el pago.

-          Yo llego en menos de una hora, ya estoy en camino, mira por lo de tus gastos, yo me ocupo ¿ de acuerdo?.

-          Ok.

No aceleré más porque la orografía no lo permite y mi auto tampoco, pero ya estaba más cerca que a un principio de ella.


Iba viendo mientras conducía espectaculares paisajes que no fotografíe. Camas y cascadas de nubes arremolinándose sobre las montañas de la sierra, crepúsculos   que pasaban del dorado al cian y magenta, pero no quise detener la marcha, no era nada más importante que ella: Priscila.


Terminado el trayecto fui directamente a su habitación, toqué y le di el anhelado abrazo que sostuve hasta que un pálpito en mi bajo vientre anunciaba una erección. La solté pretendiendo no comer ansias ni mostrarme proclive a la voluptuosidad.

Se divorció hace tres años, no sé si ha tenido novio, ¿cómo no? Y dijo me sentí sola y quise agarrar camino, en realidad voy a un municipio un poco más retirado, pero como me quedabas de paso, quise saber de ti.

Con sutileza le hice saber mis deseos del encuentro de almas y cuerpos, de compartir la alegría de sobrevivir a las adversidades y de las necesidades humanas que hay que atender sino de manera continua, si con gente sana, educada y amorosa. Por supuesto yo en primera fila.

Me pidió dar un paseo en el coche.
 
-          Es difícil ser mujer
-          Me lo imagino
-          No quiero equivocarme
-          Cuando quieras búscame

Ya en el auto, planteé mi pasión vehemente, mi amor y mi ternura, mi manera de controlar mis instintos por respeto antes que todo.

Me escuchó largamente y no ocurrió más que eso. Al poco tiempo me dijo “Creo que te tienes que ir”.

Yo le dije, deja que desacelere mi corazón. 


Más tarde camino a casa pensé, tendré siempre esa suerte para con las mujeres…. O será que de plano me creo eso de que me enamoro del espíritu, más que de la carne.


25 de Marzo del 2016

Región Sierra “El Mariscal”

domingo, marzo 23, 2014

Ilse

Hoy escuché su nombre. Bonito y acorde con ella


Aquella vez, (no sé cuando) la vi triste,  en la parada del autobús porque su marido había prometido acompañarla en su viaje de compras en Tapachula y al final solo le estuvo acompañando pero por teléfono.

¿En que trabaja él?, - le pregunté.
- En una compañía de construcción
¿Qué hace ahí? - insistí.
- Es operador de maquinaria.

Eran casi las siete de la noche y los conductores de autobuses anunciaban su última salida. Si no se iba ahí, se quedaría esperando a él y, quizá habría de pagar un viaje especial a su destino.

Tuve que tomar mi lugar y dejar una conversación que me empezaba a gustar, sobre todo por la belleza de su rostro.

¿Cómo describiría su rostro?

No puedo adornar con palabras, lo que ya es el marco de ternura y soberanía, cual reina destronada  que conserva su dignidad.

Pensé en ese encuentro y en la posibilidad de que nos hiciésemos amigos. ¡Por supuesto!, más que amigos.

No supe ni su nombre, apenas iba a preguntárselo, cuando me apuraron a subir, y, sabía que iba por buen camino cuando me dijo "tú no bebes como él",
- ¿cómo?.
- ¡Todos los días!.

Me quedé con tantas palabras.

Ho la vi de nuevo, flanqueada por  dos feas, su presencia divina extasió mi momento, le dije:

- Yo  te ví en la parada del autobús, aquella vez que no llegaba tu principe. ¿Te reconciliaste con él?
- Que suerte de reconocer mi rostro.
- ¿Con quién vas?
- ¿Con mis cuñadas?
- ¿Cómo te llamas?
- Ilse.

Fue todo y mi corazón está sonriente, por eso.

#DemasiadoFuror

domingo, febrero 03, 2013

El sabor


Me invitaron a conducir un evento de belleza.


La tarde sucedió demasiado rápido, lo mejor era que ya había planchado la ropa que decidí usar para ese acto, y no es que estuviese nervioso, ya casi no pasa eso, por más que la gente se empeñe en lograr desesperarme con sus interrupciones, enmiendas a destiempo y encomiendas.

El sueño, los párpados cansados, la expresión facial insípida, un baño no ayudaría, aunque lo intenté, todo lo contrario lo empeoró.

Aún así, el show debe de continuar, y el show no empezaba, como todos los eventos, dicen una hora y comienzan otra, además de los contratiempos de todo acto público, masivo.

La tarea del conductor es delicada, pues puede que se vuelva el héroe o el verdugo o  quizá, el personaje al  que como brilla, le llueven halagos o mentadas de madre, si son mentadas, son exageradas, halagos poco.

Y en el intermedio, una de las muchachas que había roto la pista, la reconocí, porque unos minutos antes la ví bailando sensualmente con su acompañante, pasó por un costado, mientras yo en la penumbra observaba el baile de los chicos, me pasó la mano por la espalda, como si fuese un descuido o bien un apoyo para no caer, pues era obvio que estaba un cincuenta por ciento alcoholizada. cincuenta por ciento pienso yo, no sé ella.

Quién es o a que se dedica, lo ignoro, pero estaba acompañada por personas de apariencia descuidada.

Regresó y me dijo:
- ¿Quieres un refresco?
- Claro Gracias, respondí

Acudimos a la barra y se tomó la libertad de guiarme de la mano, yo no objeté, no estoy para eso, además no podía ser descortés, fuese la dama quien fuese.

Volvimos a donde me halló, yo con mi  coca cola, ella con su cerveza modelo.

- ¿quién crees que gane?, dijo
- No lo sé, respondí, .... yo solo conduzco, desconozco las opiniones del jurado
- ok, me gustaría que ganara la grandota. Aquí te dejo, no te invito a mi mesa, porque estoy con gente que podría no agradarte.  Me dio un abrazo, y dijo: Dios te bendiga. Al irse, me anotó su número telefónico.

Me gustó su ingenuidad y su cortesía, además de el gesto, se atrevió a invitarle a un hombre desconocido. Entre tanta gente me eligió para compartirme su inocencia. Asi lo interpreté.

Destapé la lata, sorbí dos tragos, degusté el sabor de el encuentro.
Fue lo mejor del evento.

No le marqué, no quise cambiar el rumbo de esa minihistoria. ¿para qué, si así me gusta?