miércoles, septiembre 23, 2026

El envoltorio importa más que el regalo

 Ocurre que los artistas tienen vida real, y pareciera que su arte ahoga sus ensimismamientos, pero no es cierto, los oculta, pero no los sepulta. 
Vemos en una pintura sacra al niño santo cerca del seno maternal y no creemos que lo morderá, pero eso ocurre, por qué razón… porque son humanos. 

Traigo a tema a dos artistas encumbrados de México, que iniciaron carrera desde tempranas edades. 

 Uno es el gallito Feliz, Cristian Castro, Aleks Sintek, “El sin teclados”

Cristian Castro en su debut, hizo tambalear al más encumbrado interprete de los éxitos más representativos del pop, parecía arrebatar el sol.  Su arte realmente fue “agua nueva”. Ha alcanzado reconocimiento internacional gracias a su impresionante capacidad vocal. A lo largo de su trayectoria ha experimentado momentos de éxito y controversia; además, han salido a la luz aspectos cuestionados sobre su identidad, se han difundido comentarios sobre sus relaciones sentimentales fallidas y también han trascendido diversas declaraciones polémicas: 

“La verdad que no puedo decir algo tan grosero... ¡Me gusta que me metan el dedito!”—cuando le interrogaron sus gustos en la intimidad.  "A la gente le gusta hacer algo a fuerza, pero les quiero enseñar a no hacer nada". En una entrevista con medios internacionales, donde expresó el desinterés por trabajos que conllevan esfuerzos físicos. O aquella imagen que muestra su anatomía cubierta solo con un bikini de los llamados hilo dental.  
Su carisma sigue arrancando simpatías. ¿Cuál es su secreto? No se toma en serio lo que dice. Canta y sabe que eso lo hace bien aún cometa deslices y excentricidades. 

Raúl Alejandro Escajadillo Peña, Aleks Sintek, obtiene su nombre artístico de su segundo nombre y la circunstancia de que pedía prestados teclados, para cultivar su afición, inició su carrera en el programa infantil chiquilladas. Ha obtenido siete nominaciones a los Premios Grammy Latinos, una nominación al premio Grammy, cinco nominaciones a los premios MTV latinos, y fue ganador de dos premios Billboard latino. De igual forma, obtuvo el premio Ariel de la academia de Cinematografía Mexicana a la mejor música de película. (Sexo, pudor y lágrimas). 

Durante los años 2017 y 2018, Aleks Sintek estuvo en el centro de diversas polémicas por sus constantes críticas al reguetón. El cantante describió este género como vulgar, misógino, de baja calidad, con contenido sexual explícito y carente de originalidad, argumentando que transmitía mensajes y valores negativos a la sociedad. Incluso llegó a señalar que escuchar este tipo de música podría influir en algunas personas a realizar conductas delictivas. 
En el 2026, vuelve llamar la atención sobre el mismo tema, pero ahora se explayó con mayor intensidad. 

Luis Mendoza Acevedo Presidente municipal en la alcaldía BENITO JUÁREZ de la CDMX, contrató junto con otros artistas para amenizar el after del grito  de independencia, ante un público de 19 mil 400 personas. Más que cantar se puso a discursar encumbrándose como el maestro inmerecido de la gloriosa música universal, “he tocado junto a Alan Parsons, soy el maestro”, dijo. 

De pronto dejó de tocar y cantar, y cómodamente como si estuviese dando catedra habló de que la poca calidad en los intérpretes de música pop, “no hay ni habrá otro Vicente Fernández, otro José José”. Durante el evento insistió que México es más que reggaetón, realizó una imitación del acento puertorriqueño que fue interpretada como burlona y manifestó a los asistentes que hablaran “como mexicanos, no como puertorriqueños.  Escandalizable, desde que inició hasta que terminó yéndose del escenario como el Divo incomprendido. 
Su discurso no se limitó a la presentación, después hizo una transmisión en vivo, indicando que lo hizo de esa forma porque no le gusta tener filtros, ni límites, ni planes. Allí continuó su perorata:

 “Igual que Dalí estaba loco, Picasso estaba loco, Frida Kahlo estaba loca, Copérnico estaba loco, ¿Quién era el otro? Arquimides estaba loco, Jesucristo estaba loco, la Virgen de Guadalupe estaba loca, Benito Juárez estaba loco, los niños héroes no era cierto, Hugo Sánchez es español, este, Zague la tiene bien grande, Alex Sintek está loco, este, ¿quién más?”. 

¿Cuáles son los paralelismos entre ambos artistas? 

Ambos tuvieron contacto con los escenarios y los medios desde la infancia. Han logrado mantenerse vigentes durante varias generaciones, Ambos han dicho o hecho excentricidades. Cristian Castro y Alecks Sintek han dicho verdades filosóficas de gran contundencia. El primero nos habla de la importancia de la contemplación necesaria para la creación, el otro de la resistencia a ritmos extranjerizantes que degradan el lenguaje. 

 El envoltorio importa más que el regalo: La diferencia está en el cómo decir verdades. 
Nos comunicamos para transformar la realidad, la importancia de la comunicación efectiva no radica en la solidez de los argumentos, sino en cómo lo dices. Tener la razón no garantiza la comprensión ni el impacto del mensaje; por ello, resulta indispensable comunicar con asertividad, empatía y calidez. Incluso aquellas ideas complejas o difíciles de aceptar. 
El arte de la comunicación se aprende aprendiendo.

No hace falta ser un artista encumbrado, es simple: “Más se consigue con una gota de miel que con una tonelada de hiel”.

Tómelo en cuenta. 

lunes, septiembre 21, 2026

Deseo…deseo…

Hoy he cumplido años. Sí, claro que es motivo de celebración.


Pero yo estuve feliz, como en cualquier otro día, ¿A poco no es posible?. 


Por la noche me reuní con mi hermana y mi madre, fuimos a “Las quesadillas”.  A nuestra ración extra de Dopamina. 


No experimento ninguna sensación particular; todo está en su lugar, la gente degusta comida, disfruta de la euforia que generan los platillos como de seso, huitlacoche, al pastor, deshebrada, y más. Una pareja, aprovechando los espacios, instaló una laptop, luces y sonido para animar al público a solicitar sus canciones favoritas de YouTube. De repente, lanzan la pregunta: —¿Alguien está celebrando su cumpleaños hoy? Sentí que me señalaban con el dedo y, así, la animadora se acercó hacia mí con un pastelito en la mano. Me instaron a pedir un deseo.


—Mente en blanco—


Mientras tanto, la vela encendida sobre un pastelito en forma de pingüino comenzaba a brillar.


Notaron que no tenía nada en mente. Me sugirieron “manifestar”: —Salud, dinero, amor, más amor, más dinero, más salud, familia, viajes.


Luego, me pusieron el sombrero de la felicidad para ver si reaccionaba. Pero no. Ningún deseo llegó.


No estoy cerrado a ilusionarme ni a ser feliz, pero no lo soy cuando me lo sugieren, piden u ordenan. La felicidad no es algo espontáneo, es acumulativo.


La felicidad que persigue el mundo no es la misma que habita en mí. No pertenezco al barro que pisan mis zapatos


Hay quienes encuentran sentido en la fama, en el prestigio, en la admiración de las multitudes, en la belleza que deslumbra o en la posesión de bienes materiales. Almas desquiciadas en pasarela, enroladas en la máquina de la felicidad efímera y artificial. 


Ningún ritual improvisado puede hacerme más feliz de lo que ya soy. Soy feliz, como una pintura que permanece debajo de capas y más capas de retoques, brochazos, y pinceladas. La felicidad está ahí, pero no hay que sacudirla ni zarandearla.


¿Por qué la gente asocia las sonrisas con la felicidad? ¿Por qué debemos expresar en público y en cualquier momento lo sublime? En las emociones no hay fórmulas matemáticas que las expliquen, no se pueden cuantificar ni exhibir. Jaja.


¿Por qué la gente espera que el entusiasmo desborde un día al año? El entusiasmo me acompaña, porque Dios está en uno, somos eso, ecos de la risa de Dios. Estar entusiasmado es dejar que Dios habite en ti. Dios siempre está de buen humor, no exagera, y yo tampoco.


La felicidad es como la calma del mar en alta mar, sin vientos que lo agiten, sin rocas que lo provoquen, sin desechos que lo contaminen.


Hay una serie de circunstancias que contribuyen a mi paz y felicidad. Equilibrio, finanzas sanas, aceptación, respeto, empatía, distancia.


Todo está en su lugar, no me enveneno con nostalgia ni preocupaciones futuras, no me aterra un posible fin del mundo. Observo pasar emperadores y majestuosas vanidades; los saludo y los despido. Admiro y reconozco tanto a príncipes como a mendigos. Qué suerte, qué suerte han tenido tanto ellos como yo de nacer.


No revelaré nada, no mostraré nada, porque no hay nada que mostrar. No tengo miedo de confesarme, porque no hay nada que confesar.


Hay muchas formas de ser feliz, la mía es flotar, estar sin estar. No ausente, no distante, solo absorto. Complacido con las otras personalidades que afirmo ser. ¿Tengo proyectos?, sí. Estoy ocupado en ellos. ¿Pero esto que tiene que ver? 


Deseo…deseo… 


—Haya buenas noticias para mí, y para todos. 


47, dicen que aparento, pero son 48. 


viernes, septiembre 11, 2026

“Cría puercos”

 
“Cría puercos” es del 2018, pero puede ser cualquier año. Aborda el drama que viven los que se quedan, los que anhelan volver a aquellos que por razones distintas han migrado.
 
Ya sabemos que como dijo el poeta Jibrán Khalil en el poema “Tus hijos” […]”Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus almas, porque ellos viven en la casa del mañana, que no puedes visitar, ni siquiera en sueños”.
 
La crudeza de la realización es algo infrecuente. Generalmente se romantiza la soledad, la ausencia, el irse de casa.
 
Un hijo por razones desconocidas, no puede o no quiere volver a casa, ya sea de visita o para hacerse cargo de lo que queda de la familia, nos remite a aquella anécdota del relato “El coronel no tiene quien le escriba” de García Márquez. La madre aparentemente estoica, aguarda y ansía con fervor que llegue el hijo a casa, pero aquel no volverá, aún a pesar de sus promesas.
 
Los hijos parten del hogar, porque es ley de vida, porque quieren encontrar su propósito, porque se van a estudiar o trabajar, también porque sienten el llamado a irse, a explorar. ¿Y qué se hace mientras se espera?, ¿Se muere uno de la desesperación? No. No se puede y no se debe esperar con resignación. ¿o sí?. ¡Que hastío!, que absurdo desperdiciar la existencia esperando a los ausentes. Mejor fluir.
 
¿A que se dedican los padres cuando los hijos se van?, ¿A empequeñecerse, a morir?. No, aunque en algunos casos sí.
 
Cuando el hogar se vuelve más silencioso, también puede abrirse una puerta a otros horizontes. Es el momento de reencontrarse con uno mismo, de descubrir pasiones olvidadas o explorar aquellas que nunca tuvieron espacio. Viajar sin prisa, perderse entre las páginas de un libro, compartir conversaciones con amigos, aprender un arte, cultivar un jardín, iniciar un proyecto largamente postergado o “criar puercos”.
 
Durante años, la vida gira alrededor de la crianza. Sin embargo, la paternidad no es una estación final.
 
Se nos ha enseñado que nacemos, nos reproducimos y envejecemos. Pero la vida es mucho más amplia que esa narrativa. Podemos seguir creciendo, creando, enseñando, sirviendo y soñando. Podemos continuar aportando a nuestra comunidad, a nuestras familias y a nosotros mismos desde nuevas facetas.
 
Cuando los hijos parten, no termina nuestra historia.
 
La partida de los hijos del hogar es un duelo. Y aunque todo nos indique que nada permanece, el ser humano en su fantasía quiere poseer permanentemente la fugacidad, lo ilusorio de los instantes de felicidad. Así la soledad de los que se quedan, primero negarán, luego se emberrincharán, después negociarán, aceptarán y resurgirán. Es la formula.
 
La película muestra además del tema central, el espíritu comunitario y la ayuda que el personaje, una mujer de 74 años, viuda, solitaria y deprimida, recibe de desconocidos. Es notable también el consumo del mezcal y se refuerza aquella contundente frase “Para todo mal mezcal, para todo bien también”. Y el paisaje rural que nos remite a sabidurías ancestrales, de enraizamiento con la naturaleza, de entendimiento de que todo está conectado.
 
No todo está perdido cuando los hijos se van. Hay tantos en la atmósfera que nos está manifestando empatía, respeto, admiración. Sin embargo, estamos distraídos con esa ausencia, ese vacío del alma. No obstante “Me quiere mi perro, me quiere mi cuaco. No les importa si estoy gordo o flaco” interpreta Joan Sebastian.
 
El destino nos espera precisamente en los caminos que elegimos para esquivarlo. Y cuando todo parece envuelto en tristeza, ausencia y soledad, surge algo inesperado que enciende nuevamente la esperanza.
 
El espectador tendrá que aprender a ver con lentitud, a saborear los detalles. No es un cine comercial, no se presenta al mismo tiempo en distintas salas, ni está en carteleras. Es una película realizada por estudiantes y egresados del Centro de Capacitación Cinematográfica. (Más de 30 generaciones de cineastas han egresado del CCC y se han obtenido más de setecientos premios y reconocimientos nacionales e internacionales.)
 
Título original: Cría puercosAño: 2018País: México.  Dirección y Guion: Ehécatl García
Hay que verla.