lunes, septiembre 21, 2026

Deseo…deseo…

Hoy he cumplido años. Sí, claro que es motivo de celebración.


Pero yo estuve feliz, como en cualquier otro día, ¿A poco no es posible?. 


Por la noche me reuní con mi hermana y mi madre, fuimos a “Las quesadillas”.  A nuestra ración extra de Dopamina. 


No experimento ninguna sensación particular; todo está en su lugar, la gente degusta comida, disfruta de la euforia que generan los platillos como de seso, huitlacoche, al pastor, deshebrada, y más. Una pareja, aprovechando los espacios, instaló una laptop, luces y sonido para animar al público a solicitar sus canciones favoritas de YouTube. De repente, lanzan la pregunta: —¿Alguien está celebrando su cumpleaños hoy? Sentí que me señalaban con el dedo y, así, la animadora se acercó hacia mí con un pastelito en la mano. Me instaron a pedir un deseo.


—Mente en blanco—


Mientras tanto, la vela encendida sobre un pastelito en forma de pingüino comenzaba a brillar.


Notaron que no tenía nada en mente. Me sugirieron “manifestar”: —Salud, dinero, amor, más amor, más dinero, más salud, familia, viajes.


Luego, me pusieron el sombrero de la felicidad para ver si reaccionaba. Pero no. Ningún deseo llegó.


No estoy cerrado a ilusionarme ni a ser feliz, pero no lo soy cuando me lo sugieren, piden u ordenan. La felicidad no es algo espontáneo, es acumulativo.


La felicidad que persigue el mundo no es la misma que habita en mí. No pertenezco al barro que pisan mis zapatos


Hay quienes encuentran sentido en la fama, en el prestigio, en la admiración de las multitudes, en la belleza que deslumbra o en la posesión de bienes materiales. Almas desquiciadas en pasarela, enroladas en la máquina de la felicidad efímera y artificial. 


Ningún ritual improvisado puede hacerme más feliz de lo que ya soy. Soy feliz, como una pintura que permanece debajo de capas y más capas de retoques, brochazos, y pinceladas. La felicidad está ahí, pero no hay que sacudirla ni zarandearla.


¿Por qué la gente asocia las sonrisas con la felicidad? ¿Por qué debemos expresar en público y en cualquier momento lo sublime? En las emociones no hay fórmulas matemáticas que las expliquen, no se pueden cuantificar ni exhibir. Jaja.


¿Por qué la gente espera que el entusiasmo desborde un día al año? El entusiasmo me acompaña, porque Dios está en uno, somos eso, ecos de la risa de Dios. Estar entusiasmado es dejar que Dios habite en ti. Dios siempre está de buen humor, no exagera, y yo tampoco.


La felicidad es como la calma del mar en alta mar, sin vientos que lo agiten, sin rocas que lo provoquen, sin desechos que lo contaminen.


Hay una serie de circunstancias que contribuyen a mi paz y felicidad. Equilibrio, finanzas sanas, aceptación, respeto, empatía, distancia.


Todo está en su lugar, no me enveneno con nostalgia ni preocupaciones futuras, no me aterra un posible fin del mundo. Observo pasar emperadores y majestuosas vanidades; los saludo y los despido. Admiro y reconozco tanto a príncipes como a mendigos. Qué suerte, qué suerte han tenido tanto ellos como yo de nacer.


No revelaré nada, no mostraré nada, porque no hay nada que mostrar. No tengo miedo de confesarme, porque no hay nada que confesar.


Hay muchas formas de ser feliz, la mía es flotar, estar sin estar. No ausente, no distante, solo absorto. Complacido con las otras personalidades que afirmo ser. ¿Tengo proyectos?, sí. Estoy ocupado en ellos. ¿Pero esto que tiene que ver? 


Deseo…deseo… 


—Haya buenas noticias para mí, y para todos. 


47, dicen que aparento, pero son 48. 


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