miércoles, mayo 29, 2024

Cuando volví a mi ciudad natal

 

Cuando volví a mi ciudad natal, me sentí extraño. Las casas se habían convertido en locales de venta; para transportarse dentro de la ciudad se habían habilitado combis colectivas.  Varias cosas se habían transformado.  

 

Encontrarle el gusto a los lugares que fueron espacio de ilusiones y alegrías, es triste. Cuanto desengaño el comprobar que no es el lugar, es la locura juvenil que se ha quedado en el recuerdo.

 

Al regresar con la máscara y el compromiso de ser hombre respetable, honorable y formal, olvidé algunas cosas, entre ellas algunas amistades.

 

Mi ausencia no había sido prolongada, pero bien decía mi madre, la vida pasa en tres pestañeos. Un día abres los ojos y se te han pasado 30 años.

 

Había más personas, algunos extranjeros, había por todos,  lados gimnasios, salones de zumba, templos de adoración religiosa y bares muchos bares.

 

Un muchacho rubio, musculoso, tatuado y de barba prominente se paseaba con camisetas negras con leyendas de rock. Algunas veces lo veía venir enfrente de mí, y yo me cambiaba de acera. Éramos tan opuestos.

 

Algunas veces lo saludaba con un ligero movimiento de cabeza, o un saludo distante. Mesurado en su andar, contrastaba con su apariencia pendenciera.

 

En un festival de fisicoculturistas durante la feria tradicional del pueblo, hubo una exhibición de atletas que evidenciaban su fuerza física, ahí aquel barbado, tatuado y musculoso, dio el espectáculo junto con otros.

 

 Sucede que si te encuentra varias veces en la calle a alguien si son conocidos, ya en tono de burla se paran y se dicen “lo bueno es que no somos enemigos, si no cada rato nos estuviésemos agarrando a golpes”. Y, me lo encontraba seguido, pero no era mi enemigo, tampoco mi amigo.

 

Muchos días después, mientras hacía un reportaje de la prevención de la salud para un canal informativo, lo vi con su traje de paramédico, me acerqué, micrófono y cámara en mano y le hice tres preguntas. Cuando concluí, ya en tono personal, le dije:

 

-       ¿De dónde eres tú?


Con una mirada trasparente y honesta me dijo, “si tu y, yo somos amigos”. Dudé que estuviera confundiéndome o jugándome una broma. ¿Dónde nos conocimos?, Pregunté. Respondió entusiasmado, ¿No te acuerdas que llegabas a jugar conmigo Mario Bros, después de la escuela?, inmediatamente me acordé que no solo después de la escuela, si no que, a toda hora, quería estar jugando ese juego con él, en aquellos días de secundaria.  

 

Me dio una alegría fenomenal, recordar aquellos días infantiles de juego y reconocerlo.

 

Abrazándolo al instante le dije: Rafita, cuanto pinche gusto.

 

-       Creí que las drogas te habían hecho mucho daño. No había otra razón para que me ignoraras siempre. - Respondió.

 

No supe que decir, la felicidad me lo impidió.

 

 

lunes, mayo 27, 2024

Me encanta despedir y que me despidan.

 

Me encanta despedir y que me despidan.

 Verlos o no, implica conectar o no, con ellos. Todos ellos nos están retroalimentando.

 Están en nivel 1 y nivel 2:   familia y los familiares, compañeros de trabajo, amigos y conocidos.

 El que abre la tienda a temprana hora cuando voy saliendo de casa, el recogedor de basura, el que despacha en la tortillería, el señor que cuida su espacio enfrente de su banqueta y coloca a la misma hora todos los días, obstáculos para que nadie se estacione enfrente.

 El que maneja el taxi, el que vende tacos en la esquina, el vigilante del edificio, el  pregonero de los colectivos, los de la farmacia, los del tianguis, los del puesto de cócteles, el de los jugos, el de la otra tienda, el de la nieve, el de los dulces. Todos los que repetidas ocasiones a lo largo de los años nos encontramos rutinariamente en nuestras distintas vueltas por la ciudad.

 Dejo en visto a los que andan en la mirada un ardor, un rostro que emite un “ni te me acerques”, “ando de los mil demonios”, y saludo con entusiasmo en la frente relumbra la frase “la paz te acompañe”, “Salud y amor para ti y los tuyos.”.  

 Si pudiésemos ver hacia dentro nuestro y también ver a los otros, si existiese un espejo del alma, una luz que permitiese como los rayos equis verles el grado de felicidad o de tristeza, la ira o la paz, con que deambulamos en las calles.

 Somos enjambre, o legión, moviéndose personalmente hacia la compañía o la soledad.

viernes, mayo 24, 2024

¿Usted quiere un artista en casa?


Piénselo bien. 



Ellos acostumbran a soñar. Van por la vida a veces, casi siempre ensimismados, componiendo su próxima obra, si no componiendo, escuchando sus yos, ellos y múltiples personalidades que confluyen intermitentemente a lo largo del día. 


Un artista solo se domestica mediante el amor, y el amor auténtico, no cualquiera. 


Un artista, dirá frases inconexas, a veces en situaciones no previstas, por ejemplo: Me gusta andar, pero no sigo el camino, o Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero, o, te quiero a las diez de la mañana con la mitad del odio que guardo para mí. 


Son sensibles, hipersensibles, no es que estén a la defensiva, pero interpretan el contexto de forma divergente, uno debe recordar que por mucho que nos esmeremos, la Ordinariedad les punza o corta, mientras los roza. 


Su velocidad de acción y comportamiento ocurre a un ritmo no medido, no cuantificado, son en depresivos, sociables, justos, bondadosos, interesados, desinteresados, amables, odiosos, silenciosos, explosivos, todo y nada, de uno a otro extremo, a veces, casi siempre.

Amplie su vocabulario e incorpore en su charla palabras como ilusión sueños, metafísica, alma, indeleble, inefable, nimbo, obelisco, utopía, tranvía, flores amarillas, canción, escritura, sin olvidar: free lancer, tik tok y “La Queso”. 


No siempre son bien vistos, porque no se acomodan a los preceptos y normas sociales, desafían lo establecido, provocan la reflexión, ayudan a los demás a ser libres, y la libertad en la era del vacío es, amenaza. 


El trabajo de un artista puede trascender fronteras, sus ideas podrían hacer comunidades diversas sin límites territoriales. Una obra de arte puede conmover hasta las lágrimas, impresionar y cautivar, incitar a una hermandad, motivar a la empatía. También podría ayudar a reflexionar, descubrir y entender la cosmogonía, destruir mitos, preservar la riqueza de la historia, la identidad. 


Encuéntrele el lado positivo, solo los artistas, son capaces de revolucionar el espíritu, su trabajo algunas veces, imperceptible, inspira a los demás, presentadores de noticia, políticos, científicos, académicos, los citan y los toman como ejemplo. 


¿Quiere un artista en casa?


Asegúrese de ofrecerle lecturas, historias, biografías, vídeos sobre artistas, visitas museos, charlas con otros artistas, acérquelos al cine, a la danza, la escultura, la fotografía, la música. 


Son llenos de magia, niños emberrinchados, fugaces, pero necesarios, para entendernos, para explicar el milagro de la vida.


miércoles, mayo 22, 2024

Lo incierto

 


Nada es tan hermoso

Como el misterio.

 

Ningún poder

Ningún dominio

Es mayor.

 

Nada tan majestuoso

como el silencio

la soledad

Lo incierto.

 

El arrullo de los muertos

El mar

El aleteo de las abejas.

 

El arrebato celestial

Lo nuestro

En la oscuridad.

jueves, mayo 16, 2024

¿Has escuchado “Dormir Soñando”?


 Cuando la canción se escuchó a fines de los 90, las redes sociales estaban naciendo, se programaban en las estaciones de radio repetidamente y se coreaba en acapella en los espacios públicos, fue viral a su modo.

El estilo innovador, fusionando el hip hop, el rock, el ska, el Pop, el rap, entre otros géneros y ritmos.

Hay en su contenido una letra que pudiera interpretarse como de autoayuda, pero también incita a la duda, a la reflexión y a la filosofía.

El gran silencio versionó “Lo que no fue no será”, que cantó en balada José José “Déjenme sí estoy llorando”, de los ángeles negros y con temas originales como Dormir Soñando y El circulo del amor, propuso una moda en la música, el Chuntaro Style.

La banda está cantando cumbia, aparentemente es el puro éxtasis y adrenalina, propio del rock y la cumbia, pero tiene profundidad en sus letras.

El nombre de la agrupación es también otro homenaje a un cantante icónico del rock nacional, Rockdrigo González, un interprete que compartía a través de sus letras, cotidianidades, filosofía urbana y reflexiones metafísicas.

¿Y, que es el Chuntaro Style?

 

Se acostumbra a denominar así a una persona de origen rural, por lo tanto la pretensión de la banda es hacerle un homenaje al provinciano, enfatizando que hay valor y riqueza de conocimientos en todas las expresiones.

 

El estribillo que repiten estos artistas quincuagenarios, es el gran silencio es la pura sabrosura. El vídeo oficial de su tema Chuntaro Style, se repiten escenas donde se observan cholos, norteños y pachucos bailando música entre vallenato, cumbia y norteña y lo hacen a plena luz del día en puentes peatonales o en banquetas. 

 

La finalidad del arte no es educar, no es ideologizar, es ofrecer placer, una pintura, la literatura, el cine, la danza la arquitectónica ofrece placer, sorpresa, armonía y empoderamiento.

 

¿Has escuchado la letra de “Dormir Soñando”? Es del álbum Libres y Locos: “[…]se nos va la propia vida, tan simple y tan fuerte, tan llana mente suerte? Lo que acontece, preparación de la muerte.

 

Pero es absurdo ocuparte de este estudio, cada año, segundo a segundo, no es tan profundo, dormir soñando. Es la respuesta, tal vez es erronea, tal vez es correcta, sueña a la par del presente y no del futuro, porque de esto nunca estas tan seguro”.

 

¿Lo bailamos?

jueves, mayo 09, 2024

A veces quisiera ser Tin Tan



A veces quisiera ser Tin Tan

 

 Cuando a mí me preguntaban en el chismógrafo ¿Qué vas a hacer cuando seas grande?, siempre decía: Comediante.

 Me pasaran los cuestionarios que pasaran, siempre tenía la misma respuesta actor, cantante, comediante.

 Entendía a medias la profesión, pero sí sabía que hay tres maneras de entender la realidad, de forma trágica, de forma cómica, y la última que es mezcla de ambas. Pues en esa me veía y me veo.

 Hasta antes de la aparición de los Milennials y Centeniallls, la población consumió varias producciones de sobresalientes y famosos cómicos Manolín y Shillinsky, Clavillazo, Resortes, Capulina, Cantinflas y Tint tan entre otros.  

 Tin Tan es recordado por su completa habilidad como actor cómico, que incluía cantar y bailar, su estilo de comedia combinaba la improvisación, el humor absurdo y la crítica social.

 Tal ha sido su impacto en la conformación de las identidades del adulto contemporáneo que se les rinde tributo en canciones, souvenires y películas.

 Me quedo con “Calabacitas Tiernas” y “La isla de las mujeres”, “El vividor,”, “El Rey del barrio”, “El niño perdido” entre otras tantas en la que Tin Tan evidencia su polifacético talento.

 "¡Mire nomás cuanto ratero millonario anda por allí!", me dice desde el yotube, mientras escribo este texto sobre él y su influencia en mí.

 Sí se que es insoportable a veces, pero ese es el castigo del artista, ser incomprendido.

 Los artistas usamos no una sino máscaras, pocas veces se deja ver la auténtica. Pero aquí va mi confesión: aunque tenga posgrados en retórica, poética, y sitema décimal, y ande siempre con décanos plenipotenciarios en Política, Astronomía y Filosofía, a veces, casi siempre quisiera ser Tin Tan.  

 Así como hay compositores que dicen, no sé que diera por haber compuesto tal canción, tales versos, así yo, daría mi reino, que no es mucho, ni poco, pero que es.

 

Chale, carnal, simón. 

 

martes, mayo 07, 2024

Me siento un José Arcadio

 Primero el mayor, y luego mis otros dos hijos menores, han estado quedándose con su mamá nuestra recámara se volvió, la recámara de ellos.

 

Me fui a otra habitación, ahí tengo mi estudio, mi oficina.

 

A este lugar no tienen acceso mascotas, ni personas que no sean mis hijos y mi esposa. Es acá donde reposa y se eleva mi conciencia, donde aprendo de lo que veo y escucho. Algunas noches recibo de visita especial a mi esposa, quien dedica lo suficiente de tiempo, al incomparable oficio de “novia eterna”.

 

Una computadora, bocinas portátiles, sombreros, sandalias, mancuernas, libros, cámaras fotográficas, micrófonos y otros cachivaches y chacharas son mi diaria compañía.

 

Paso acá las reglamentarias horas de dormir, y otras muchas leyendo, viendo algunas películas o entrevistas en el monitor de la computadora.

 

Me hace bien tener un lugar así.

 

Desde acá escucho los sonidos de los autos en la calle, los sonidos del altoparlante de las tiendas, farmacias y carnicerías aledañas a nuestro domicilio, acá se oyen los silencios nocturnos, interrumpidos por los maullidos o ladridos de las mascotas de mis vecinos, y mis pensamientos.

 

Yo, que de pequeño viví en una casa donde no teníamos más que la cocina, un sanitario, el tanque y sus pequeños lavaderos, y la habitación que era multifuncional compartida con mi madre y mi hermana a todas horas. Aprecio este lugar.

 

Me recuerda a mi cuarto de soltero. Aquel donde tenía prendido a las paredes de ladrillos sin repello, unos carteles y pañuelos con insignias de rock y revolución; ya no los conservo. Hace 16 años estoy en feliz matrimonio, pero lo que si conservo es esa sensación de holgura, libertad y complacencia.

 

Me despierto cada día, y voy a darle los buenos días, desde muy temprano a mis hijos y a mi amada.

 

Familiares o amigos que ocasionalmente nos visitan, curiosean a veces nuestros estilos de vida, se sorprenden cuando, Vicky dice esta es mi recámara y aquella otra, es la de mi esposo.

 

Mi mamá vino un día y cuando se enteró dijo, así como dormían mis papás, al estilo Comitán.

 

Me llaman y yo respondo, acá estoy. No estoy haciendo otra cosa que estar en mi habitación propia.

 

 Me siento un José Arcadio.

viernes, mayo 03, 2024

Me gustaba el cine Chiapas 70

 Siempre sentí fascinación por el cine, ahora producir cine, pero antes solo verlo. 



Tendría yo unos 20, o 21 años, vivía en Tuxtla y gustaba de ir al cine. Los de categoría se encontraban en la planta baja edificio de enorme altura, a espaldas de la Catedral de San Marcos los demás por las calles aledañas El alameda, el Rex , El Vistarama y el Chiapas 70. 


Observé que un boleto te valía para las dos funciones, es decir siempre estaba al dos por uno, cinco pesos por dos películas, las películas no eran malas, eran las del nuevo cine mexicano y otras de moda hollywoodense, por ese precio era una ganga, por eso asistían familias enteras, grupos de amigos, parejas y muchos como yo solitarios. 


Al ingresar estaba la persona que te recibía los boletos, lo partía en dos. Entre una y otra película, algunos que solo le interesaban la primera función se iban, pero otros como los fumadores que solo querían fumar, tenían el permiso de salir, y entrar mostrando el boleto cortado a la mitad.  


Me gustaba el cine Chiapas 70, por su ubicación, por el diseño, por el tipo de películas familiares que daba, casi siempre de comedia y drama, y sobre todo por su precio, las butacas no eran cómodas, pero eran de cine de los de tiempos mejores. 


Cinco pesos, era el equivalente a 4 o 5 chicles. Eso costaba el acceso, y por supuesto, los tenía al alcance, pero podía más la tendencia a la chapucería. 


En las paredes de los pasillos en la parte exterior de la barrera con palanca giratoria que limitaba la entrada, estaba además de la taquilla los carteles o posters de las películas en exhibición y sus precios. Una vez que vi que uno de los espectadores se marchaba, le pregunté si me regalaba su medio boleto de cine, que iba a tirar, con ese, ingresé esa vez, y esa acción fue repetida una y otra vez. 


El boletero, una persona entrada en años, no me dijo nada, aunque sospecho que tuvo un ligero presentimiento, que por el mucho trabajo que tenía, no alcanzó a reflexionarlo [Supongo]. 


Y a la semana entrante de nuevo, funcionó la estrategia. Así que yo iba al cine a ver la segunda función gratis. 


Por esos días surgió el cambio de semestre, yo me fui a casa de mis padres a dos semanas de receso escolar, y cuando volví, de nueva cuenta feliz volví a la rutina de sinvergüenza. 


Yo había guardado en un libro la mitad cortada de mi boleto regalado. Al dárselo a don cómosellama, me detuvo con firmeza diciendo, este boleto no lo compraste, y, yo con cara de ¿qué se hace en estos casos? Pequeña pausa de por medio, de análisis de la circunstancia, acepté que no, que sí, que no lo había comprado y amablemente me dijo, ve a pagar tu boleto y entras.  


Supe que se había dado cuenta, porque en ese intervalo de tiempo que dejé de ir, los boletos habían cambiado de color. 


Pagué mi entrada. 


jueves, abril 25, 2024

Me sorprende la inteligencia artificial.

 Me ayuda para saber si debo estar hidratado, si la presión funciona de manera regular, si los latidos por segundo son los correctos, si… ¡es un esclavo! ¿O, nosotros lo somos?  


El fascinante reino de la inteligencia artificial es muy atractivo. El futuro es hoy. 


Me informo a través de sitios web con información fidedigna de algunas de sus ventajas. 

Puede aumentar el conocimiento. 

Ya lo ha demostrado la IA de DALL-E 2, Stable Difusion, Midjourney, entre otras herramientas, generando imágenes originales a partir de descripciones textuales.

Puede ayudarnos a tomar decisiones. 

Con los datos que hemos proporcionado, nos genera predicciones y por ende recomendaciones precisas sobre nuestros gustos y expectativas. 

Puede ayudarnos a salvar vidas

Con los diagnósticos más precisos y asistencia en cirugías complejas. 


Se fantasea con lo mucho que podrá hacer próximamente y a la vez se teme que genere desempleo y mayor dependencia, pero tampoco es del todo malo. ¿O sí?


Es importante abordar los desafíos éticos y sociales que surgen con su desarrollo para asegurar que sus beneficios sean accesibles para todos.


He tenido algunos escepticismos y resistencias que se han diluido con el paso del tiempo con respecto a las oportunidades de la inteligencia artificial. 


Por lo pronto un brindis y un aplauso para la I.A. 


¡Por todo lo que puede, y no puede ahora y nunca podrá, también! 


Salud!


martes, abril 23, 2024

Yolanda

 Cuando creé mi cuenta en el Facebook lo primero que hice fue buscar entre los usuarios a Yolanda, aunque ya estaba yo casado.

 

Yolanda no era una gran belleza, no tenía exuberantes atributos, pero representaba el gozo sexual de aquellos días de juventud cuando el futuro ni por asomo, asomaba su horizonte.

 

Aparecía rara vez en mis sueños, pero siempre me dejaba el sabor de su exquisitez en la memoria. Por eso la busqué.

 

Era curiosidad por su destino, era curiosidad por repetir el encanto de nuestros encuentros, en los que nos derretíamos como hielo sobre brasas, teniendo y reteniendo nuestros cuerpos apasionados, sobre la cama o cualquier superficie.

 

Yo me había ido, yo había provocado la separación, pero eso no obstaba en tener el capricho de saber de ella.

 

Mi matrimonio definitivo fue desarrollándose sin imprevistos. Karen tenía como meta envejecer a mi lado, y se empeñaba en lograrlo con valor.  

 

Yo era el irreflexivo que buscaba las concupiscencias en otros cuartos, como un desconsolado. 

 

Yolanda no aparecía en la red social.  ¿Por qué la quería encontrar?... ¡Por antojo!

 

Como el que aprecia el paisaje de enfrente y lo quiere conocer, porque lo ve interesante.

 

Me preguntaba si sus pensamientos volarían hacia mí en momentos de soledad, o si su risa aún resonaría en las paredes de su hogar, o si sentía coraje hacía mí, odio, desprecio, ira o ternura.

 

No sé cuantas veces la busqué en las redes, veía si algún amigo en común me daba alguna pista de su paradero, pero no ocurrió. 

 

Años después cuando mis ilusiones de encontrármela en las redes se habían rendido, me envió solicitud de amistad, reaccioné con profundo interés. Le escribí un mensaje, pidiéndole y dándole mi número telefónico.

 

Nuestra conversación fue cortés. Yo no dejé pasar la oportunidad de hacerle algunos piropos y manifestar mi interés por revivir la chispa de aquellos tiempos.

 

Le pregunté si me había olvidado. Le dije que no había dejado de pensar en ella, y que me sentía atado a ella como en un hilo invisible, y ¿Si, sería posible que nos encontrásemos para ponernos al corriente, y todo lo demás?

 

-          ¿Qué es todo lo demás? – dijo

-          Mis movimientos sexys – Le respondí entre risas.

 

Me contó que le había costado mucho aceptar el pasado. Aunque fructífero en la economía, el presente, no era armonioso, su pareja le era infiel y ella lo sabía.

Tenía dos hijos y el trabajo en su minisúper en la periferia de Tuxtla, le agotaba demasiado, y que si, que podríamos vernos, aunque solo unas horas, pues “no tengo ningún pretexto para andar sola en la calle tanto tiempo”.

-          Dile a mi socio que vas a ir a Zumba- Le propuse.

-          Jaja ¿Yo a Zumba?... mejor le digo que voy a ir al psicólogo.

-          ¿Porqué?

-          Porque he ido al psicólogo por unas charlas para fomentar el perdón.  

 

Le dije que no era sencillo tampoco para mí, pero que cruzaría los montes, los ríos, los valles por irle a encontrar.

-                 

Agendamos una fecha, y el típico lugar de encuentro de los enamorados, en Tuxtla: “La Catedral de San Marcos”.

 

Mientras me acercaba a lugar, dudé si le gustaría yo aún, ya con algunos kilos encima, con algunas arrugas y escasez de cabello.

 

No demoró mucho, la vi llegar de la mano de una niña de 10 años, pasó frente a mi de largo a la iglesia, la seguí. Ahí la saludé como si nos acabásemos de encontrar por casualidad.

 

La madurez le estaba sentando muy bien, su risa el mismo oasis, la mirada seguía siendo candorosa, y esa espalda tan equilibrada a sus caderas, que reconocería hasta en el propio cielo.

 

La niña no dejó de interrogarme ¿Quién era y a que me dedicaba?, a lo que simplemente dije: Soy Nicolás Bravo y estoy acá para venderle unas telas a tu mami.  

 

Caminamos al café más cercano, siempre con la mirada inquisitoria de su hija. Pedimos algún entremés, y cuando nos lo sirvieron para que nos quedásemos solos un momento, ella le ordenó a la niña que fuera a lavarse las manos.

 

Después de un arrebatado beso le dije, ¿Cuándo podré darte todos los besos en los lugares que mereces? - . 

 

Para no dar rastro de sospechas a la niña comimos y bebimos entre silencios y frases muy cortas.

 

Nos despedimos con la promesa de repetir y alargar nuestro encuentro en una estancia solitaria.

 

Le seguí escribiendo por mensajería, pero no encontraba ya el ímpetu en sus respuestas.

 

Dos semanas después, me dijo que era imposible que nos volviésemos a ver. El párroco de su iglesia, su consejero sentimental, le había advertido de los peligros de la deslealtad a su cónyuge y que prefería seguir los caminos de la confianza en el amor del él. 

 

No quise insistirle. Tal vez era un aviso del cielo para mi supervivencia. Pero si me enojé con ella, con el cura y conmigo.

 

La bloqueé de mis contactos.  

 

lunes, abril 08, 2024

La literatura como refugio

 

Construimos casas para guarecernos de las inclemencias del tiempo. Una casa proporciona descanso, seguridad, esparcimiento.

 

Es un espacio seguro el hogar, sea del color y el tamaño que sea.

 

Cuando sentimos una amenaza, pensamos en llegar a casa, añoramos el ansiado momento de encontrarnos en la comodidad de la casa.

 

Hay un espacio personal. Sin ser conscientes de ello, tenemos un lugar preferido, puede ser un pasillo, un jardín, la sala, el comedor, la cama, un sitio dónde se puede encontrar la conexión consigo mismo y con el entorno.

 

Ahora un ideal para cualquiera es estar a la sombra de una palmera, en una hamaca, con un coco en la mano, mientras el sonido del viento le acaricia o le despeina, a todos nos gusta esa paz.

 

Debido a la vida acelerada a la que nos ha conducido la modernidad, ya nadie tiene espacios de paz. Con la aparición de la vida digital la sociedad tampoco se permite estar aburrida, cliqueamos con obsesión algo que nos libere del encierro de la ansiedad, la paciencia se ha esfumado y el aburrimiento está por jubilarse.

 

Dedicamos varios minutos e incluso horas durante el día a asomarnos virtualmente a la vida de otros, a los temas supuestamente divertidos, que nos alivie del aburrimiento, pero que en opinión de científicos sociales, el aburrimiento siempre ha sido generador de curiosidad, y la curiosidad a su vez, detonante de descubrimientos, innovaciones e inventos sorprendentes. 

 

La capacidad de asombro nos ha rebasado, hemos visto o escuchado todo tipo de situaciones dramáticas. Nos hemos convertido en sujetos adictos a las emociones, y cuando esas emociones generadas por la adicción a la vida digital, dejan de estar sufrimos, porque ya no sabemos qué hacer con tanta realidad.

 

Demasiada realidad es un peso insoportable para cualquiera.

 

Por fortuna existe la literatura.

 

La literatura nos conduce apaciblemente a la paz, o intensas emociones, siempre desde un lugar seguro, la ficción.

 

¿Cómo llegar a la literatura?, ¿Cómo refugiarse en ella?.


*Buena pregunta… ¿eh?. Pequeño conflicto en el que me he metido reflexionando estas preguntas.*

 

Si la realidad te parece de un peso insoportable, está la literatura para resistir.

Si nos sentimos discriminados por la élite, está la literatura para consolarnos.

Si nos aburrimos, está la literatura para reinventarnos.

Si nunca descansamos, está la literatura como terapia.

Si nosotros mismos no nos toleramos, está la literatura para respetarnos.

Si, del alma parece que enfermamos, está la literatura para refugiarnos.

Si del mundo estamos extraviados, está la literatura, siempre está la literatura.

 

Y ¿Cómo llegar a la literatura.

 

Como se llega a disfrutar de la belleza de un atardecer, como aspirar brisa fresca, como bañarse en aguas cristalinas, cómo estar bajo la palmera de cocos en una hamaca, se llega llegando.

 

Los animo y les convoco a apagar de vez en cuando la vida digital, y encender la literatura.

 

Encender el hábito de leer, es conocer a un amigo silencioso y amable. 

Un placer embriagador que no marea.

Un amor que no es tóxico…intenso y alegre todo el tiempo.

Una casa segura, pero con las puertas abiertas.

Salud!.

 

#EsdrasCamacho

jueves, marzo 14, 2024

El deporte y otras artes es evasión

  


No me he formado para competir en ninguna disciplina, no me he aventado del Bungee, no he buceado a profundidad, no he cazado animales, no he me he subido a globos aerostáticos y ni ganas tengo.


Aunque mis hijos practican artes marciales, en mi familia no somos aficionados a ningún deporte. Aun a pesar de eso tenemos lo necesario para la práctica de varios.


Ocasionalmente salimos todos o de manera individual a dar vueltas en bicicleta, ascendemos alguna elevación rocosa, vamos a la alberca o caminamos, pero no más allá.


Soy una persona que disfruta de la aventura, pero también del reposo, un hombre citadino más cercano de lo segundo que de lo primero, no obstante, vivo imaginando escenarios en los que se nos permita tener libertad y sus beneficios, precisamente eso es la respuesta porque de manera recurrente, solo o acompañado voy al Volcán Tacaná, y con todas las peripecias, camino 8 0 9 horas, un trayecto de 4100 metros sobre el nivel del mar.


Me sorprende y admiro las habilidades físicas de varios deportistas.


Experimento placer al practicarlos, pero no me apasiona.


Sé de los beneficios del cardio, pesas, alimentación balanceada, movimiento, si lo sé. Por eso algo de mí, me arrastra cada cierto tiempo al extenuante esfuerzo de escalar, o hacer algo hasta cansarme.


Me anoté en un curso de natación hace años, y si me gustó.


Si sé de la adrenalina ha sido por el amor, si sé de la dopamina ha sido por la risa, si sé del cortisol, ha sido por el estrés, laboral, sobre todo.


He visto a gente que se considera superior por practicar un deporte, y si lo son, en su área, pero no es básicamente necesario para sobrevivir, a menos que estemos en un coliseo romano.


Platicando con un afamado basquetbolista veterano en el parque de mi ciudad, le dije, ¿A qué dedicó sus años?, de inmediato me dijo, a mí, me gustó mucho el deporte, a eso, si trabajé ahí de mandadero, de velador, o de cobrador, pero lo mío era el deporte.


El deporte y otras artes es evasión, se practica con obsesión para olvidar algo, pienso.


Hay un meme que dice, si practicas deporte, vivirás 5 años más que el promedio de tu generación, pero esos 5 años, te la pasarás viviendo, de y para el ejercicio.


No bailo, no soy seductor asiduo, nunca lo fui, no me atasco en las cantinas, si he sufrido amores tormentosos, pero tampoco hasta morir, me ilusiona la belleza aquella que proporciona ternura, consuelo.


El único deporte extremo que practico ocasionalmente, es dar mi opinión sobre cierto tema.


Yo creo que tengo depresión.


 

miércoles, marzo 13, 2024

¿Hasta dónde me acuerdo?


Ignoro si cuando nací hubo sol, o lluvia. Si me lo dicen, lo imaginaré. Quizá se equivoquen. 

Hay información que se pierde. Intrascendente. 


En los diálogos matutinos con mi hijo Me hace saber que se acuerda de cuando era bebé. Y me pregunta 

- Tú te acuerdas cuando eras bebé. 

- Yo. No. 

- No te creo. 

Concluye. 


Su afirmación me parece ingenua y profunda. La exquisités de sus diálogos son porque aún no habla con claridad. 

Más tarde vengo a la computadora, y pienso, ¿Hasta dónde me acuerdo? Me dijeron el domicilio contiguo donde nací, había música de algún cantante de la época (1978) que cantaba a viva voz y mi madre sufría los dolores del parto. 


¿Quién me recibió?


Me contó mi mamá que la señora se llamaba Mercedes, y venía a ejercer de partera por unos módicos 150 pesos. Que antes, mucho antes a las parteras se les terminaba diciendo de cariño “Abuelita”, y ahora que lo analizo, ¿Porqué se perdió esa costumbre? Debió ser instaurada legal. 


Algunas veces pasábamos con mi madre de la mano por la casa de la partera y me decía, un día de estos, vendremos a traerle algo. 


Siempre digo que he olvidado todo de mi niñez, recuerdo muy poco. Quizá elijo olvidar. 


Los eslabones de mi personalidad están fragmentados, por lo que recuerdo, por lo que me han contado y por lo que imagino. 


Imagínate ser “Funes el Memorioso”, personaje que nos narra J.L. Borges y describe la memoria perpetua. 


Me libro de lo que me atormenta y reverencio lo que es agradable y significativo. Pero también me invento. 


Lo primero para la consciencia, y lo segundo para la inconsciencia. 


Tal y como me enseñó el gran García Márquez, Si “la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla”.  


De eso se trata, siempre, no del qué, sino del cómo. 


Salud!