domingo, mayo 18, 2025

No sé tocar ni un instrumento

 No sé tocar ni un instrumento

Pero cuando tengo tus sombras entre mis dedos

Aparece la música.

Vamos a escucharnos

A burbujearnos

A fosforecernos.

Te silabeo

me solfeas

nos tarareamos.

me blueseas, te jazzeo

Janis joplin y B.B King reverencian nuestro Flow.

—¿No que no cantabas?

—¿No que no bailabas?

Grillos cantantes

En frenesí

Tu y yo.

No sé tocar ni un instrumento

Pero no importa

Mientras estés

Ejecutando tus gozosas partituras

en mí.

miércoles, mayo 07, 2025

Estudiantes memorables


¿Cómo aprende el estudiante? Mediante sus emociones, cuando interactúa con aquellos que están en su salón o con sus profesores.  


Un profesor no debe olvidar que alguna vez fue alumno. ¿Qué tipo de alumno fue?... ¿Qué tipo de enseñanza esperaba?, ¿Cómo logró sobrevivir a esa época?. El profesor deberá empatizar con las personalidades de sus estudiantes, no todos están en posibilidad de aprender al mismo ritmo, ni con el mismo interés.  


A lo largo de mi trayectoria como docente en distintos niveles educativos me ha tocado ver y conocer distintos tipos de personalidades en los estudiantes. He comprendido que el profesor juzga con severidad a muchos que llegan al aula buscando un refugio, un descanso, un escape. 


No todos los que están en el salón saben lo que están haciendo, muchos asisten sin expectativas y sin enfoque, sin vocación. Son alumnos, en contra de sus aficiones e intereses. Los planes de estudio hasta hace no muy poco han sido anacrónicos, hechos para avanzar en cámara lenta, ofreciendo información que promete ser importante, pero que en corto, mediano o largo plazo no encuentra aplicación en la vida real.


El docente siente la vibra del alumnado, intuye y adivina las ganas que tiene el estudiante de estar donde está, las ganas de dar lo mejor para ser excelente, o solo cumplir entregando lo mínimo para acreditar con suficiencia. 


A veces veo años después a aquellos que un día estuvieron en clases y recuerdo alguna característica especial de cada uno, no siempre es posible tener en mente a todos. Solo a aquellos con una personalidad fuerte, débil, notorios por su entusiasmo o por su apatía. 


Hace tiempo tuve como estudiante de bachillerato a una alumna que mostraba un desagrado al verme llegar, una actitud imposible de disimular, apatía. Llegaba yo al aula, sin darle importancia a ese hecho, pero ella hacía lo posible porque yo me diera cuenta. Entregaba un porcentaje inferior a lo solicitado cada parcial y cada vez se iba a presentar examen de recuperación. 


Se presentaba a la evaluación para mejorar su promedio o recuperarse de sus malas notas, y tampoco daba el esfuerzo requerido. Yo solo ponía en práctica la paciencia y la neutralidad, no me lo tomaba personal, porque pensaba que ella no terminaría sus estudios. Dije, no creo que siga estudiando, esa actitud no la llevará lejos. 


Un día acudo a una clínica en mi ciudad, voy con preocupación porque mi padre presenta síntomas de gravedad, sin conocer bien a bien, su impredecible decaimiento y deshidratación. Nos formamos en la sala de espera, a pesar de que el cuadro a todas luces era urgente, pero no siempre lo urgente se atiende con urgencia, y en un breve lapso de tiempo, el consultorio se abre y me atiende la doctora, que de inmediato recordé como esa alumna de aquellos días, esa que no se interesaba en literatura, ni en redacción… porque iba a ser doctora. Me reconoció y sonrío con amabilidad. Nos atendió muy profesional. Agradecí su intervención oportuna y efectiva para solucionar el problema de salud de mi padre. 


Salí de ahí aliviado y agradecido que, en toda mi vida, jamás he confrontado por su personalidad a mis estudiantes, algunos, como en este caso, nos sorprenderán.  



martes, mayo 06, 2025

Yo no espero diciembre para estar triste, lo estoy todo el año.

Yo no espero diciembre para estar triste, lo estoy todo el año.

 

Cuando el fin de año aparece, se extraen como de un baúl sin fondo, esas vivencias de alegría y dolor se van recontando, algunas veces se exhibe y otra queda en el análisis personal.

 

Se espera de diciembre esa retahíla de buenos deseos expresados en mensajes de lectura veloz y escritura veloz, porque ahora existe la inteligencia artificial que con sus múltiples asistentes automatizados escriben por ti, para ti, piensan y actúan por ti.

 

El mundo se enternece, no porque signifique el nacimiento del Cristo, sino porque es la tendencia.

 

Los que como yo tenemos la misma actitud, se nos categoriza entre desabridos, silenciosos, anormales.

 

El alboroto cuando viene de ti, de forma espontánea es digno de celebrar. Es la felicidad producto de tus transmisiones neuronales y no de la parafernalia industrial que te induce, a sentir, pensar y actuar.

 

Yo tengo siempre música de fondo en mi cerebro, y no es reggaetón, ni villancicos, no es el rock, ni cumbia, no es pop ni electrónica, es jazz, el elegante jazz. Ando por la vida como en mi propia película de los 40, en blanco y negro y su amplia gama de grises.

 

Alguien dijo “prefiero la tristeza a la felicidad, porque me dura más”.

 

Es que por todos los medios nos estimulan a estar positivos, entusiastas, a perseguir la zanahoria atada con un alambre a nuestras cabezas, y nosotros damos vuelta a la noria que está produciendo dividendos, ganancias.

 

Flexible pero terco en el estoicismo.

Nada de disparos de luz, nada de estertores.

Matizo y disfrazo según convenga el capital interior.  

lunes, mayo 05, 2025

Hay lectores

Leemos por un acto de placer inenarrable, comprensible solo en aquellos tocados por la eternidad del ángel sublime, en un acto de asirse de los trapecios en los más altos barrancos y vertiginosos horizontes, como si hiciésemos un acuerdo, un pacto, una alianza con otros extraviados, solitarios y alucinados.

 

Cada lector a la distancia, en el tiempo y en el espacio está emitiendo señales, otros con intuición o sensibilidad metafísica las captan, así nos conectamos, así somos esa unidad tintineante y dispersa de lectores.

 

Hay lectores de distintas categorías.

 

Están los académicos, aquellos que con obsesión hermeneútica arrancan significados y correlacionan vocablos y terminología especializada en una pretensión por ser ellos mismos, dadores de conocimiento, acumulan conocimiento para a su vez verterla en artículos, libros o ensayos, ofreciendo luz, donde hay sombras.

 

El contemplativo.

Este lector experimenta un silencioso placer apoteósico, individual, no espera nada, no se queda con nada, solamente la dicha efímera de goza de las imágenes leídas, pudiera decirse que, si lee sobre una cascada, la brizna le moja los pómulos y las pestañas, si lee sobre un incendio, siente que sus arterías van a reventar.

 

El errante.

Le entra a todo, va sin coherencia ni claridad sobre temas varios, pellizca, muerde, olfatea, abreva de uno y otro, de otro y otro, insaciable, a veces se detiene en un tema en el que parece se volverá experto, pero lo suelta, lo abandona y se va veloz a otros páramos, sin acabarlos de completar.

 

El alquimista

Este convierte en poesía, narrativa, teatro, cine, lo que lee y ve.

Filtra lo leído, reposa lo leído, pudiera decirse que lo olvida, y luego lo transforma. Cuando habla suelta metáforas coloridas, originales, y es que todo lo leído le ha alimentado, le ha transformado.

Les llegan emociones desconocidas a borbotones, pareciera que alguien se las está susurrando. Él mismo es un manantial de arte.

 

El obsesivo.

Subraya, desmenuza, construye puentes. Ata cabos, interconecta autores. Supone encontrar la piedra filosofal.

 

El distraído.

Lee y sueña, y cuando sueña, sueña que lee, su mundo se ha convertido en esa densidad, esa bruma artificial, en el que cualquiera es un personaje, cualquiera podría interrumpir una escena, añadir algo a la trama.

Tiene libros que a veces suelta, como si él mismo los escondiera para al cabo de cierto tiempo, hacer como que los descubre y consentir de nuevo sus lecturas.

 

Me quedo con el contemplativo… ¿Con cual te quedas tú?.

 

#EsdrasCamacho

05/05/2025

 


viernes, mayo 02, 2025

¿Somos nuestros terapeutas?

La neurosis puede ser imitada. Si crecimos en un ambiente donde estallar en crisis emocionales era habitual, eso aprenderemos. Eso que algunos no quisieran que fuera cierto, lo es: los patrones de conducta, pero aún es más grave, hay ciertas creencias e hipótesis sobre el comportamiento transgeneracional, afirma que, estamos repitiendo pensamientos o creencias de las generaciones pasadas en nuestra línea directa o indirecta.

 

¡Qué castigo!

 

Estos descubrimientos podrían hacer que se acuse al abuelo, bisabuelo, tatarabuelo de nuestras torpezas, yerros y desatinos, o éxitos, logros, talentos descubiertos y aplicados.

 

Si, pero no.

 

“No hay que creer, ni dejar de creer”, me decía mi madre y se lo tomo como válido, porque he comprobado que estar en un extremo no siempre aplica para entender el mundo.

 

Genéticamente afloran rasgos y características de nuestros antepasados esto como regalo no como castigo, uno tiene derecho a ser “original”, no repetir en bucle lo que los demás pensaron o hicieron, si no que chiste, ninguna satisfacción propia o merito personal tendríamos los nietos, tataranietos o bisnietos.

 

Hay que ir aclarando y definiendo nuestro criterio con el paso del tiempo, con la edad uno puede irse despejando de ciertos juicios de valor equivocados, “sanando”. Consentir y complacer nuestras infancias, no devolver ira con ira, un desafío excelso y perenne.

 

El escritor Tapachulteco Marco Aurelio Carballo reveló en una ocasión a pregunta expresa sobre ¿Por qué escribía?, dijo sin dudarlo por neurosis, para expulsarla.

 

Somos un pozo profundo de herencias positivas o malinterpretadas, las artes nos asisten a levantar nuestra autoestima, a superar temores, a perdonar ofensas, de ahí que la mayoría coincida en el efecto terapéutico de las artes.

 

Pero eso no sustituye la visita a un profesional de la salud mental. Si la neurosis está afectando nuestro entorno, si hay ira desbordada de forma recurrente, si hay narcisismo, manipulación, agresividad pasiva, migraña, angustia, tristeza, desesperación. Consulte a un profesional, no hay de otra. Un profesional ayudará a deshilvanar como bola de estambre nuestros pensamientos, hará rectos nuestros curvos pensamientos El profesional en cuestiones psicológicas alumbrará donde hay oscuridad.

 

¿Somos nuestros terapeutas? Obviamente no.

 

Si no es para tanto, siga consumiendo y produciendo arte.

 

#EsdrasCamacho

 

02/05/2025

miércoles, abril 30, 2025

Escribo lento, me distraigo.

Comencé a escribir Odiseas Posmodernas en el 2024 como un juego, una catarsis, un ejercicio de escritura. Aunque he tomado clases de escritura, a la hora de escribir, rompo las reglas. Si, es natural en mí, siempre ha sido así.  

 

Los escritores profesionales dedican las reglamentarias ocho horas de trabajo a escribir. Y quizá más. Llevo algunos meses con un proyecto literario. Lo sé todo, pero no me permito terminarlo. Sé lo que estoy haciendo y a veces no.

 

Escribo a cuentagotas, no soy es abrir la llave las letras se disparan. Supongo estoy limitándome a nivel inconsciente, es algo inenarrable. Soy como aquellas vendedoras, que cuando les dicen “Le compro toda su mercancía”, responde: —No, porque luego que voy a vender.

 

Soy escritor como soy lector: despreocupado.

 

No sé dónde fue a quedar “Luz de Agosto” de Faulkner, que llevo intentando su lectura algunos años, o el otro que se llama “Dejemos hablar al viento” de Juan Carlos Onetti. Títulos interesantísimos pero que no logro pasar de las primeras cincuenta hojas. Entonces me pongo a leer otros muchos, en el camino se me olvida que estaba leyendo, a veces vuelvo a retomarlo, otras, ando tan lejos de las primeras lecturas, que prefiero seguirme de largo.

 

Cuentan que Víctor Hugo el de “Los Miserables” pedía que le dejaran en su habitación, y le llevasen su ropa, sin devolvérsela en un día o dos, para que se viera obligado a escribir y avanzar con sus proyectos. Truman Capote se describía a sí mismo como un "escritor completamente horizontal". Escribía acostado en su sofá o cama, con un cigarrillo y una taza de café o té a mano. Se cuenta que Gustave Flaubert era conocido por su meticulosidad extrema al escribir. Se dice que podía pasar días enteros buscando la palabra perfecta para una sola frase.

 

Tengo tanto que aprender de los grandes, sin embargo, tampoco me obsesiono, creo eso es lo que me falta. Escribo Odiseas Posmodernas como un ritual, o desahogo, vengo a la compu y mientras reviso las redes sociales o leo autores desconocidos en blog o pdf, ocasionalmente escribo en el otro proyecto, una novela breve.

 

 ¿No sé si a esto se le llama bloqueo creativo? Más bien debería llamarse desidia involutiva, avanzo lento como sobre dunas del desierto, como en medio de arenas movedizas. Desconectarme de las redes no funcionará, estoy ocupadísimo también conmigo mismo en todo y en nada. Le llaman trastorno, síndrome o TDAH.


Tengo cuatro personalidades y los cuatros son diletantes, permisivas y relajadas, cuando por lo menos una debería llamarme la atención, me dicen al unísono: — Diviértete ¿Qué otra cosa nos hará felices?

Y yo condescendiente digo—Ok. Entonces paro de sufrir.

—Si!!!

 

#EsdrasCamacho

30/04/2025

 

 

domingo, abril 27, 2025

Cuando tengo un libro siento que me he sacado la lotería.


[Odiseas Posmodernas]


Desde que conozco un portal web de venta de libros en línea he comprado una seisena, que me han llegado desde distintas partes del mundo, Nueva York, España, Colombia entre otros. Son libros nuevos, llegan a tu domicilio, puntuales. 


Recientemente he comprado uno de Mary Oliver, donde habla de sus maneras de crear y componer poesía, El camino del escritor de Julias Cameron, Los Niños del Borgo Vecchio de Giouse Calasiura, la biografía de Woody Allen, el ardor en la Sangre de Irene Irène Némirovsky, entre otros. 


Cuando tengo el libro en mis manos, casi casi le hablo diciéndole bienvenido, pasa, ensíllate.  Y el libro es como un recién nacido que me mira con sus ojitos entrecerrados y su cuerpecito enternecido, como diciendo, ¿Será este mi ser amado? Y, yo entendiendo eso digo ¡Si! Vamos a llevarnos muy bien, tu y yo. 


Cargo con uno, dos o tres, en una maleta aparte, una maleta para mi ropa y otra para mis libros. Me gusta que se acompañen (los libros), como si fueran una familia…no vaya a ser que no se acostumbren pronto a mí, o que se sientan abandonados. 

  

A veces, por descuido no abro la maleta de libros, porque me devoran actividades distintas pero siempre estoy buscando oportunidad para abrir la maleta y llevarme a todas partes uno. 


También he comprado en Botaderos a veces económicos, a veces no, me encontré con uno nuevo de los poemas de Jhony Cash, pagué por él como si estuviese en la Boutique, pero valió la pena, es un libro donde puede verse los borradores inéditos de sus canciones, y algunos poemas sueltos estremecedores. 


Cuando tengo un libro siento que me he sacado la lotería. 


Tengo un libro descuajeringado que adquirí en un estante de un pasillo en el mercado 5 de mayo de Tuxtla Gutiérrez, allí a un lado del camarón seco y pescado seco, en un local que ofrecía conservas y curtidos, el contenido, el título y el ejemplar es hermoso, se llama “El Otoño recorre las islas” de José Carlos Becerra. Desde ese día, ha estado a salvo conmigo. 

Yo leo como si no quisiera que se acabara lo que leo. Leo y saboreo lentamente las emociones que me genera, deseando se prolongue en mis neuronas, que se tatúen esas imágenes. Sé que quiero lo que quiero, y no es sencillo de explicar, solo aquel que ame tanto leer me comprenderá. 


Este jueves por la noche cayó una tormenta espantosa en el soconusco, yo iba a mudarme de lugar y anduve cargando cachivaches, saqué de la maleta el libro que he estado leyendo “10 viajes. La nueva realidad de las drogas psicodélicas” de Andy Mitchell y se me cayó en un charco agua, lo vi, reclamar mi descuido, pedirme auxilio, lo levanté, pero el mal ya estaba hecho, el agua había mojado la mitad. Me sigo recriminando, y pienso que el libro me estará diciendo “Tanto amor y no me supiste cuidar”. 


Prometo que no pasará de nuevo.


Es todo.


#EsdrasCamacho


27/04/2024


miércoles, abril 23, 2025

El poeta es melancólico

 

Estábamos almorzando mis hijos, mi hermana, mi madre y yo. Yo le hablé de uno de mis tíos que había encontrado en la mañana, ofreciendo un resumen de la plática breve que había sostenido con él.  No di detalles solo lo esencial. Mi mamá mencionó que ella tuvo dos medios hermanos, uno de ellos el fallecido, leía poesía, dijo tres o cuatro cosas más de las que me desconecté, pero... ¡leía poesía!

 

Lo imagino distraído, introvertido, triste. [Desadaptado]. Así como dicen algunos que a veces, casi siempre soy.  

 

Leí los 4 tipos de personalidades, de acuerdo al humor: el colérico, el melancólico, el sanguíneo y el flemático. El colérico se caracteriza por ser enérgico e impulsivo, mientras que el melancólico es más reservado, analítico y puede ser propenso a la tristeza. El sanguíneo es extrovertido y sociable, y el flemático es calmado y paciente.

 

No sé si a todos les pasa que tienen combinaciones de uno y otro, pero predomina un rasgo sobre el otro, entonces allí se va uno conformando. El poeta es melancólico, por eso se lleva muy bien con el arte.

 

El melancólico se comprende a si mismo.

 

El cantautor Silvio Rodríguez lo expresa así en una copla de su tema OH MELANCOLÍA: “Oh melancolía, novia silenciosa/Íntima pareja del ayer/Oh melancolía, amante dichosa/Siempre me arrebata tu placer/Oh melancolía, señora del tiempo/Beso que retorna como el mar/Oh melancolía, rosa del aliento/Dime quién me puede amar”.

 

 Y ¿Con quien se lleva bien el melancólico?

 

Con sus iguales ¿no? Los idealistas, los que de pronto mediante un impulso de amor se extasían, están su elemento, resplandecen. Los silenciosos, los que se entusiasman con lo raro, lo inexplicable, lo inalcanzable, lo utópico, lo inexistente.

 

Le atraen palabras como arrebato, espíritu, magia, misterio, retorno, sombra, fantasía, niebla, bruma, eternidad, espejo, invierno, celeste, blancura, memoria, silencio, alma, viento, tierra, soledad, sueño, destino.

 

Si encuentra un poeta en su familia, sea empático, respete su soledad. Son personas con una sensibilidad extraordinaria.

 

 El mundo terrenal es tan bonito y tan pequeño, que es una lástima no alargarlo con el arte, la magia, la poesía y otras cosas raras [como el amor].

 

¿Qué es lo que busca el melancólico? Lo que todos buscan.

 

Que nos quieran.

 

#EsdrasCamacho

 


viernes, abril 18, 2025

La piratería IA

Es muy posible es muy probable, podría estar pasando. 


Investigaciones periodísticas del mundo del espectáculo en nuestro país han revelado más de doce agrupaciones artísticas con el mismo nombre, me refiero a la Sonora Dinamita, fundada en Cartagena de Indias, Colombia en 1960 que en los festivales y ferias de pueblo presentan su show, al mismo tiempo, (porque al fallecer el fundador, se originaron muchas replicas con la misma estructura y nombres similares). 


Lo mismo con los Cadetes de Linares de Monterrey Nuevo León, fundado por Homero Guerrero y Guadalupe Tijerina en 1960 quienes tienen al menos una treintena de agrupaciones que dicen ser los originales y van de ciudad en ciudad presentando espectáculos de gran impacto. 


¿Porqué y cómo ocurre esto?


La divulgación de los éxitos derivados de su comercialización y exposición en medios masivos, le han generado cientos y miles de adeptos que le son devotos, estar o ver a su artista en vivo se convierte en una gratificación. Sobre todo, en las poblaciones rurales, es ahí donde ocurre el fenómeno “no es lo mismo, pero es igual”, como con los medicamentos de farmacias de genéricos. 


Lo mismo con los espectáculos de lucha libre con enmascarados, donde los promotores aseguraban que Rayo de Jalisco Junior o el Santo se presentarían en un improvisado ring ante cientos de espectadores expectantes. “No importa que lo sean, lo que importa es que haya Madrazos”. Y como usan máscaras, asi puede ser cualquiera, mientras que use la máscara será el Mil Máscaras, Rey misterio y Blue Demon. 


Yo he asistido a show de imitadores, y en verdad son profesionales. La energía que emanan es real, las emociones que generan son reales, eso es lo importante. El resultado. 

En estos tiempos donde la Inteligencia Artificial se ha incorporado a la canasta básica de consumo digital. Si quieres puedes cantar a dúo con cualquiera de tus artistas preferidos, incluso puede tu artista cantar una composición tuya, aunque el artista en mención lleve ya algún tiempo fallecido. 


Ha pasado con José José, Joan Sebastian, Juan Gabriel, Yeni Rivera, que siguen sacando temas musicales inéditos, como si aun viviesen. Sabemos que descansan en paz, pero en la industria musical siguen dando guerra, éxitos y dinero. 


En el año 2022 el grupo ABBA con más de 40 años de existencia, dieron un concierto de una hora y media a través de hologramas. No son ellos en carne y hueso los que estaban en escenario, sino cuatro Abbatars que los representan con sus vestimentas y rostros de la década de los setenta.


Este es nuestro actual futuro. 


Siendo así, a que artista te gustaría ver actuando, aunque sea una representación “pirata” en holograma del original. 


¿Valdrá la pena asistir a un concierto así?  ¿No importa que sean piratas IA?



miércoles, abril 16, 2025

Lo Smart y yo.

Desde aquellos días del Biper, la gente portaba colgado en su cinturón y lo revisaba a cada instante por si se le había olvidado sonar. Lo mismo ocurrió con los mensajes de texto en los celulares, se checaba cada minuto por si había llegado de manera silenciosa.

 

algunos se lo ponían en la oreja y hacían como que estaban ocupados para que no fueran abordados por los demás, moviéndose del lugar, aunque no tuvieran batería.

 

Adquirí mi primer celular en el año dos mil. Un compañero quería cambiar de modelo y necesitaba deshacerse de él, hizo su labor de persuasión y se lo compré. Lo tuve algún par de años. Creo que puedo hacer una lista de solamente 5 o 6 modelos distintos de esa ocasión a la fecha, o sea cambio de celular una vez cada cinco años. 

 

Como cavernícola he ido incorporándome a las apps, a un principio con desconfianza y otras como cliente frecuente. Hay aplicaciones que enriquecen la experiencia lúdica, ofrecen datos de interés para las profesiones, solucionan ecuaciones, crean rutinas para ser productivo, te advierte, señalan y mencionan zonas de tráfico intenso, niveles de azúcar, latidos, etcétera.

 

Mi hermana mayor, me habló de tener Spotify, y yo me había negado a conocerle. —¿Para qué? —Para que cuando te vayas a la montaña puedas seguir oyendo tu música—Cuando me voy a la montaña escucho la música de la montaña, quiero desconectarme—Ok, no pues.

 

Pero al final si la instalé y ahora soy fan del Spotify, entre otras.

 

No puedo decir que es un mundo aparte. Es el mundo real.

 

La gente consulta todo en el celular Smart. Sus cuentas bancarias, el clima, las cerraduras del hogar. Ya todo es Bluetooth, pulseras, teclados, ratones, audífonos. Y luego se sorprenden cuando en sus pantallas aparece un mensaje en lo que estabas pensando y dicen “¿Cómo pudo pasar… ya me dio miedo”?

 

Aunque se nos diga explícitamente como en las etiquetas de los cigarrillos y bebidas alcohólicas, “el uso excesivo de este producto puede ser dañino para su salud”, da igual, pensamos, soñamos, vivimos, jugamos en la conexión WIFI.

 

Insisto ya no es la emulación de la realidad, es lo real.

 

El otro día, pasaba un rato en la habitación de una chica millenial. El clima era invernal y yo estaba a punto de acostarme; ella dijo, “Alexa cierra las cortinas”, y yo volteé a ver quien lo iba a hacer, mágicamente se cerraron. “Pon mi lista de reproducción para concentración” y la música empezó a sonar en la bocina. “Aspiradora automática, limpia el suelo” debajo de la cama salió un objeto en forma de disco, cumpliendo la orden.

—¿Quieres probar me dijo?

—De acuerdo

—Di algo

—Alexa ponme la cobija…

—_Busqué la cobija en la biblioteca de música, pero no encontré “ponme la cobija”_ respondió el artefacto.

—¡Ahí está pues la falsedad! Dije.

 

#EsdrasCamacho


viernes, abril 11, 2025

Yo a usted lo conozco

 Me asomé a la papelería a las 5 de la tarde, era un momento tranquilo. Ella desatendió sus cuentas, para ponerse interesada frente a mí, yo conté vicisitudes ordinarias de mi experiencia en otros lados, anécdotas ocurrentes. Su esposo llegó y se unió a la conversación. Yo seguí contando de los pros y los contras de mi trabajo, exagerando los pros, y minimizando los contras. 


La señora realmente estaba fascinada y si quería renovar el contrato, yo lo sentía ya en mi bolsa, eso me traería un 20 por ciento del total y mejoraría mis ingresos. 


Me habían contado que le caía yo bien.  Había hecho referencias positivas de mí. Yo agradecía, pero ignoraba ¿Qué había yo hecho para caerle bien?, solo mi trabajo. 


Había estado haciendo labor de productor, locutor y publicista en una estación de radio independiente. Yo traía experiencia de una estación de radio más grande en una ciudad más grande, eso me permitía innovar en el trabajo.  


Desde que volví a esta ciudad era yo otro, partí adolescente y volví adulto. Conocía la ciudad, pero la audiencia no me conocía a mí. 


—Le envío saludos la Señora de la papelería, que siempre está atenta a la programación de la radio, sobre todo cuando usted está en cabina. Me informó el gerente. 


El comentario podía interpretarse como “Ella está interesada en algo más” o simplemente “es una entusiasta de la radio como cualquiera”. 


Dejé pasar los comentarios por muy elocuentes que fueran. Tenía la firme convicción de no meter mis narices en ningún asunto que no fuera propiamente laboral. En la ciudad era más conocido, no me convenía que mi reputación cayera. No es lo mismo hacer locuras fuera que dentro de tu ciudad de origen. Yo tenía que portarme bien, moralmente.


El jefe inmediato me asignó que fuera a visitarla, para renovar su contrato de publicidad —De paso se conocen y a ver que pasa. Dijo. 


—¡Que va a pasar nada!, le traeré ese contrato renovado. 


La conversación giró a temas personales, y entonces supe que era el momento de partir, pero había que llevarme el contrato firmado y el dinero adelantado.


—Yo a usted lo conozco. Dijo


Ameritaba que yo le diera importancia a la frase, y dudé si era cierto lo que decía o solo estaba intentando alargar la conversación sin motivo. 


—No me diga

—Si, ¿no se acuerda?

[…]

—Acuérdese. 


Vuelta a hablar conmigo mismo y el resultado fue «Negativo 10-4 no hay indicios de conocimientos entre ella y tu»


—Usted y yo estudiamos juntos. 


Empecé a hacer memoria de las clases que había yo tomado en toda mi vida incluyendo las de corte y confección. 


—Pues no. 

—En la Escuela de Computación. 


«mmmm loading…..loading…. mmmmmh»—Ah sí, no me acuerdo, hace ya tanto tiempo (si habían pasado algunos añitos).  


—No me acuerdo de esa época, ¿esa escuela estuvo en el barrio La misión, verdad?

—Si, ¿ya se acordó?

—No, viera, pero me acuerdo que en esa escuela había una niña que como me chingaba, yo, o ella o ambos nos caíamos mal, ella me hacía cara de fuchi, cada que me veía, y me tenía hasta el cogote de su mal comportamiento, era una muchachita jodona sin igual, solo poniendo apodos se la pasaba, yo no sé qué se traía …flaquita flaquita, su papá era chofer, ella se llamaba Natalia. 


—Soy yo. Dijo. 


Yo no lo podía creer. Cómo había cambiado tanto y supe también porque decía que me conocía. 

—Ah, pero ya no somos esa verdad. 

—Si, ya no somos esos, lamentablemente. Dijo

—Yo creo que, por buena suerte, ya no son esos tiempos. 


Me firmó el contrato, me pagó la mensualidad, y salí de ahí con una sonrisa nerviosa. Desde entonces, aunque me insistan, digo que no me acuerdo de nada, ni de nadie. 


Consulté mi reloj, era justo la hora del café de las 6:00 pm. Me di prisa.  


#EsdrasCamacho


martes, abril 08, 2025

No mames, tengo la vida que soñé.

 No mames, tengo la vida que soñé. 
Aunque siendo honesto no soñé ninguna. ¡Nadie a los veinte y veintetantos puede ver más allá del momento que respira!. 

No me ilusionaba ningún año después de los 24, mi mejor momento. Esa en que nada es imposible, es el más bello círculo vicioso… pero volviendo al tema, tengo la vida que soñé. ¿Cuál?, esa sin complicaciones. 


En una entrevista con una persona mayor, me reveló cual era el miedo que tenía, no era la muerte, era el sufrimiento, soy muy sensible al dolor, no quisiera estar padeciéndolo, eso me dijo una persona de 81, cuando yo rondaba los 27. 


¿Quién va a desear el sufrimiento?... solo los santos. 


¿Cuál era mi anhelo? Ninguno. Solo cotorrear. Jaja ¿y después descansar para volver a cotorrear? Eso de madurar y sentar la cabeza, estaba lejano.  El cielo podía esperar. 


Ya en serio, que me cuesta trabajo aún ponerme así, quería yo lo suficiente, lo bueno, lo limpio. El método era ofrecer disciplina, perseverancia, esfuerzo. Dar lo que esperas recibir. ¿y que tenía yo para dar, ¡Muchas cosas wow!, jaja, no sí, no bueno si. Dar un corazón sencillo, unas manos limpias, un entusiasmo y mis neuronas, ese era mi capital, y que recibí. Primero los amigos, luego el trabajo, luego el matrimonio, los hijos y la oportunidad de agradecer eso siempre. 


Saludo y me saludan, me aprecian y aprecio, ayudo y me ayudan, sonrío y la vida me sonríe. No sé si soy monedita de oro, pero algún valor he de tener. 
Examinando tengo lo que merezco. 


Yo pedía una compañera de vida, sencilla, trabajadora, positiva, sensible, y eso se me concedió en Vicky, ya son diecialgo de años juntos. El otro día conversaba con ella, y le dije que nunca me gustó pertenecer a ninguna agrupación, sociedad, cofradía, ningún pase de lista grupal, yo siempre he querido mi libertad, solo me domestico ante ti, a ti te soy leal, y ella me respondió ¡y yo te dejo ser libre!. 
Amo despertar y que me uno de mis hijos me llame a comer, otro me sirva y todos me abracen, por la mañana, me despiden y reciben con amor. Amo estar llevándolos, enseñándoles a apreciar y agradecer la belleza del mundo. Porque en lo que te enfocas, eso se expande. 


Puedo trabajar y trabajo, puedo escribir y escribo, puedo leer y leo puedo caminar y camino, puedo saborear y saboreo, puedo amar y amo. Me digo que lo que se busca se encuentra, lo que se pide se te concede y lo mejor llega a tu vida, si te lo mereces. 

Me agrada que los que me rodean sean educados, agradecidos, y trabajadores, yo me alejo de aquellos que no lo son, me agrada que ven y hacen la cosas con amor, eso es todo.


 Me enfoco en eso y eso se expande. 


#EsdrasCamacho

08/04/2025


lunes, abril 07, 2025

Ya lo veía venir

 


Me asomo a las afueras de mi habitación y me sorprende una fina llovizna, la sensación es bella, mágica, podría quedarme más tiempo sintiéndola. Imaginando que la lluvia bendice, que es un alma que nos viene a visitar y se alegra de encontrarnos, nos canta una indescifrable melodía que nos pone de buen humor.

 

El aroma que genera la lluvia cuando comienza es delicioso. El aroma es el regalo, la promesa anticipada de un orgasmo.

 

Vuelvo a mi habitación con esa sensación de regocijo, es auténtica, es real según yo.

 

Enciendo el computador y la primera noticia que me presenta el Facebook es un supuesto filosofo de procedencia koreana, que no existe y sin embargo ha sido citado por afamados científicos sociales, revelándose como un Focault moderno. La nota periodística expresa los siguientes datos: No hay estadísticas fiables sobre cuántos libros se han publicado que hayan sido escritos total o parcialmente con IA, pero si hace un año Amazon limitó a tres los que un autor puede subir diariamente a la plataforma (más de 1000 al año) podemos deducir que se trata de cientos de miles, sino de millones.

 

Escribe Jorge Carrión desde Barcelona y lo publica el periódico Digital “La Vanguardia” el 6 de abril de 2025: Ha sido el primer gran fake de una nueva época. Remata

 

El revuelo que desata la noticia es de sorpresa, indignación, decepción. A mi no me sorprende.

 

¿Qué otras cosas vendrán?

 

Mi actitud no es de indiferencia, es de estoicismo.

Ya lo veía venir. Desde aquellas supuestas granjas de Facebook, y la realidad aumentada en la que puedes vivir desde tu cómodo sillón, experiencias simuladas de alegría y pasión por senderos artificiales paradisiacos.

 

Cuando la tecnología, te dice pídeme que imagine cualquier cosa y lo presentaré, y algunas páginas ofrecen las maravillas recreativas de simulación que tu avatar abrazas a tu artista favorito o a algún familiar muerto, esa satisfacción, sin duda te hace feliz, pero te factura.

 

Bebo mi primer café matutino y pienso: ya lo veía venir.

 

Me río y programo desde mi confortable asiento: Comfortably Numb.

I hear you're feeling down / Well, I can ease your pain/And get you on your feet again

 

(Escuché que te sientes mal, Bueno, puedo calmar tu dolor. Y hacer que te levantes de nuevo

Relax (relax, relax, relax) Primero, necesitaré algo de información)