lunes, agosto 10, 2026

Deje de scrollear: resista

 

Deje de scrollear: resista

 

 La clave está en no engancharse.

 
Nunca sé en qué día estoy.  Nunca sé la hora en que vivo. Me oriento por el devenir del mundo. Tengo un instinto, sé que son las últimas horas o las primeras, de acuerdo a la luminosidad, sé que día es de acuerdo a la velocidad en la que nos estamos moviendo.

 
Sábados y domingos paz, lunes, martes, miércoles, estrés. Jueves y viernes la curva de la relajación, intemperancia y satisfacción. Yo pretendo estar en paz.
 
Tener paz significa en mi caso, ausencia de emociones, estoicismo. Nada importa, todo pasará. ¿Por qué concentrar energía en lo que está siendo transitorio? Aplico mis propios hábitos. No espero a correr a la mera hora, preparo lo que necesitaré para que no me esté apresurando. Esto es sabiduría. ¡Momento: la cosa es…calmada! [Clavillazo Dixit]
 
Para mí, tener paz significa ausencia de emociones, estoicismo. Nada importa, todo pasará. ¿Por qué enfocarse en lo transitorio? Sigo mis propios hábitos, no dejo las cosas para última hora, me preparo con antelación. Eso es sabiduría.
 
El deseo nos motiva, pero también nos controla. Anhelamos, nos ilusionamos con la fantasía, lo inalcanzable, la otra orilla. El deseo nos hace sentir insatisfechos, hambrientos. Por eso aplico la frase atribuida a San Francisco de Asís: "deseo poco, y lo poco que deseo, lo deseo poco".
 
Estar o querer estar en todas partes al mismo tiempo resolviendo todo, genera tensión.
 
La adultez trae consigo múltiples responsabilidades, que parecen todas importantes. A diario me bombardean con grupos de WhatsApp, clases, familia, trabajo, eventos, emergencias, memes, chismes, música, deportes, amistades, vecinos, lectores, exalumnos, ventas, noticias, puras ventas, ventas y noticias, etc. Todos los días me desconecto, pero algunos son persistentes. Como si fuera una pieza clave en una maquinaria compleja. Desactivo las notificaciones. No me interesan. Lo primordial es la paz.
 
El universo seguirá existiendo, con o sin mi atención. El mundo seguirá su curso, conmigo o sin mí.
 
La gente busca siempre ser más. Algunos estilos de vida son salvajes. El comercio, la competencia y la voracidad lo invaden todo. Las personas compiten constantemente, ¿quién tiene la pantalla más grande, el último modelo de coche, la cámara de celular más potente, las mejores vacaciones, el mejor salario, la mejor pareja? Nada llena el vacío, sentirse completo viene de adentro, todo es subjetivo. No se puede encontrar la felicidad fuera de uno mismo.
 
Cuando interactúo con otros, si me equivoco, pido disculpas. Si es otro quien yerra, lo dejo pasar. Evito las discusiones, solo me defiendo cuando es necesario. A veces, me encuentro con personas que parecen buscar conflicto en todo momento, como si llevaran "Disputo siempre, sobre lo que sea" tatuado en la frente.
 
Así como silencio grupos y desactivo notificaciones en el celular, en la vida hago lo mismo con personas irracionales. Recorro el mundo quitándole poder a las energías negativas. Me reservo el derecho de no permitir la entrada de individuos amargados a mi vida, al igual como los restaurantes se reservan el derecho de admisión.
 
No necesito que un experto diagnostique si el estrés limita mi capacidad de respirar, observar y actuar. Sesga mi comportamiento, convirtiéndolo en ansiedad y depresión.
 
Si reconozco la existencia de la prisa y la urgencia, es porque es preferible construir hábitos, erigir barreras que protejan de la locura que lleva a la deriva.
 
La vida moderna nos empuja a anhelar lo inalcanzable, perdiendo así nuestra concentración. Estamos como el personaje de una canción de rock que en su verso dice: "En una noche de luna, debajo de la cama salió un diablito loco buscando una guitarra. Y bailaba y cantaba, y rascaba y gritaba, y decía: ¿Dónde diablos la guitarra se quedó?"
 
En esta y en todas las economías, atender o no atender es la respuesta.  Deje de scrollear, resista el algoritmo, rechace lo gratuito. Distinga lo que está compitiendo por su atención.
 
Desengánchese del deseo cada que pueda. Viva el aquí y el ahora. La felicidad siempre ha estado en nuestro corazón, pero disfrutamos volviéndonos locos buscándola en todas partes.


#EsdrasCamacho

 

 

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