De cuando en cuando me gusta escuchar a Facundo Cabral, su
soberbia intelectual es de una sencillez diáfana.
Si predica, si moraliza, pero también te deja en la
oportunidad de hacer lo que quieras, porque aunque se pone como ejemplo, también
sabe quitarse a tiempo.
Nunca estuve en sus conciertos, sé que estuvo en Tuxtla Gutiérrez,
no sé cuantas veces puede ser que haya sido solo una, pero recuerdo que se
presentó con Alberto Cortez en no sé que espectáculo, creo “cabralidades”.
“No soy de aquí, ni soy de allá” o “Este es un nuevo día”
son dos de los temas más recordados, pero tiene otros temas fantásticos, en
todas sus melodías, habla de la felicidad, de la libertad, de la espiritualidad,
y del agradecimiento a un ser supremo.
Uno escucha a Facundo y no puedes ser indiferente a menos
que tengas que se tenga una negación rotunda a la vida.
En uno de sus múltiples monólogos, dice: “Hay tantas cosas
para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida
de tiempo. Además, el universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso
estamos rodeados de buenas noticias. Cada mañana es una buena noticia. Cada niño
que nace es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada
cantor es un soldado menos, por eso hay que cuidarse del que no canta, porque
algo esconde.”
Hay que escuchar a Facundo despojado de prejuicios, con el espíritu
sereno, dispuesto a encontrarse frente a un hombre que ha sufrido y ha gozado
en iguales circunstancias que cualquiera, pero que ha cosechado reverendas
epifanías de cada uno de sus yerros y tropiezos, y los comparte al que esté
preparado para oírlo, porque siempre es cierto: “Cuando el alumno está
preparado, aparece el maestro”.
El estudio de la historia nos habla de “Juglares” en la edad
media que divulgaban noticias, y compartían narraciones, al tiempo de hacer
malabares para entretener a su público, usando siempre un lenguaje vulgar para
conectar pronto con la mayoría. Los juglares no siempre han sido bien vistos,
por eso ya casi no hay, por promover el pensamiento crítico, tan ausente y tan
peligroso siempre.
Facundo interpretaba folk, balada, música de protesta, esa
que aborda temas como la opresión, la corrupción, los derechos humanos y las
luchas de los sectores marginados.
Juglares como Facundo, no siempre han sido bien vistos por las
clases altas por hacer sorna de las mismas, se les desdeña por su habilidad de
informar y entusiasmar a las masas, provocando el pensamiento crítico.
Recomiendo: "Este es un nuevo día”, “Levántate y
anda", "Pobre de mí patrón”, “No estás deprimido, estás
distraído".
Hágale un espacio en su playlist. Facundo nos aterriza y nos
eleva constantemente y lo mejor…se ha
quedado siempre presente como el Dinosaurio cuando se despierta.
Si ya lo escuchaste platícamelo, y si no, anímate, y me lo
cuentas.
#EsdrasCamacho
01/04/2025