jueves, abril 09, 2009

La muerte no pide PERMISO

Esdras Camacho

La muerte es una señora sofisticada de unos 36 años que un día se enamora de un músico cincuentón y lo seduce, como consecuencia en el país la gente deja de morir, ya que la enamorada muerte deja de cumplir su infinito quehacer ancestral. El punto es el caos que ocasiona en la población pues lo normal es morir, se vislumbra de forma inmediata con la iglesia, ya que de no haber fallecimiento no hay resurrección y por ende la fe no tiene explicación, los institutos encargados de procurar salud se ven saturados con enfermos terminales que quedan suspendidos en la agonía y a lo largo de los meses el problema se va agravando.

Esta es el trama de la novela “Las intermitencias de la muerte” del premio nobel 1988,José Saramago, lo terminé hace unas horas.

Casualmente mientras lo leía acompañé a Vicky a ver a su tía que con un diagnóstico de cáncer en el hígado estaba internada en el instituto Mexicano del Seguro Social. La visita fue a las 6 de la tarde y la salida era hasta al otro dia a las seis de la mañana, pues ella se había ofrecido a ser la ayudante de guardia de la enferma.
Observé que la mayoría de las habitaciones albergan enfermos de todas las edades. Una señora salió a sentarse un momento frente a mi y me contó que había llegado de Coatzacoalcos, Veracruz, para acompañar a la mamá de un amigo suyo que es jubilado del Imss, su madre se había caído y fracturado el fémur, además de haber permanecido inconsciente y literalmente derrumbada durante al menos doce horas, pues no hubo quien se percatara de su accidente.

A la plática se le unió otra señora que iba con un muchacho de 17 años que le había extraído el apéndice. Su dolor comenzó en la madrugada y para las 4 de la tarde ya había sido intervenido quirúrgicamente, el muchacho se encontraba bien anímicamente y sostenía en su brazo izquierdo un suero que le inyectaron a la vena de su brazo derecho.
En un momentito se compartieron las experiencias de ambas señoras, diciendo lo peligroso que resulta que el apéndice decida dejar de trabajar y que en el cuarto 309 se hallaba otro muchacho que le habían extirpado el mismo órgano pero con la limitante de que la hiel se le había derramado y tuvieron que lavarle los intestinos con manguerita, otro más que le había estallado lo mismo, se hallaba en terapia intensiva.

Yo, únicamente he estado internado en dos ocasiones, la última de ellas fue cuando me enderezaron un brazo roto, consecuencia de un accidente automovilístico, que no pasó a mayores, por azares de la vida. Pienso que cualquier ambiente ajeno a la libertad es dañino para la salud emocional y física. Los enfermos, se enferman unos contra otros y no hacen otra cosa más que enfermar su ambiente, por lo tanto el que entra a un hospital se sumerge en una honda piscina de atmósferas mortuorias.

No quise entrar a la sala de la enferma de Vicky, no me sentí con la suficiente sensibilidad para ser ajeno a su dolor, o a su malestar resignado.
Cuando iba de regreso vi un altar de la Virgen de Guadalupe a donde acuden a santiguarse y a rezar por la salud de sus seres queridos, los que acompañan a los enfermos , los médicos y enfermeras también se santiguan y rezan cada que sienten necesidad de hacerlo ahí.

La noche parece no terminar y los enfermeros pareciera que son como los taxis en horas pico en la ciudad, no hay uno cerca y los que pasan ya tienen una comisión que cumplir.


Los días son como los sábados y domingos en soledad pero multiplicados por mil.
Los servicios que ofrece el imms son variados e incluye el de funerarias, mi primera impresión fue de contrastes, pues la publicidad de funerales pensé no debería ir acompañado de un servicio de procuración de salud. Luego leí el slogan publicitario y comprendía algo de ello. “no herede problemas, mejor anticípese”

La vida es tan vulnerable. Lo constaté cuando un pajarillo se estrelló contra el cristal transparente de la puerta de acceso al hospital, habrá creído que era ambiente natural lo que sus ojos observaron.

Un montón de frases trilladas sobre la muerte me invadieron y coincidí que la muerte para cualquiera es algo indeseable, pero todos olvidan eso cuando les dan rienda suelta a la libertad del los verbos lúbricos. Bueno todos, casi todos pensamos que somos eternos y solamente las enfermedades nos hacen entender que todos los días respiramos la muerte y que ella es nuestra sombra.

Mas noche leí que platón dijo cuando se encontraba ya en su lecho de muerte, le dijo a un alumno suyo. El propósito de la vida es aprender a morir poco a poco.
Creo que la mayor parte de las personas opina que lo malo de la muerte no es morir, sino soportar el dolor físico y la agonía.

Lo malo es morir y estar consciente de que no te pidió permiso.

La muerte no es algo que me asuste, pero preferiría no estar ahí, cuando llegue.

miércoles, abril 08, 2009

VIEJOS TIEMPOS II

EDUARDO GALEANO



¿Por qué todavía no me compré un DVD?

porque soy un comunista amarrete.

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco. No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos.

Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Sí, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad. No, yo no digo que eso era mejor...

Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades. ¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos! Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza.

Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces. ¡Nos están fastidiando! ¡Yo los descubrí. Lo hacen adrede! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo.

Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica. ¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike? ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa? ¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista? ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros? Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero! ¡Lo juro! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon.

La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el "guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo" pasarse al "compre y tire que ya se viene el modelo nuevo". Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.



Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo). Me educaron para guardar todo. ¡Todo! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo. Sí, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo? En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos. ¡Cómo guardábamos! ¡Todo lo guardábamos! ¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! ¿Cómo para qué? Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares.

Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Todo guardábamos! Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín... Las cosas no eran desechables.

Eran guardables. ¡Los diarios! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía "éste es un 4 de bastos". Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa (broches) y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo. Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden "matarlos" apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney. Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: "Cómase el helado y después tire la copita", nosotros dijimos que sí, pero, ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella. Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡Ah! ¡No lo voy a hacer! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer.

No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamur. Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado.

jueves, abril 02, 2009

TOTALMENTE AMARGO

COMO TE DIGO QUE QUIERO HUIR DE TI, SIN QUE PIENSES QUE ES CIERTO. . .
AYER O ANTIER U HOY, PENSÉ EN QUE QUIERO ODIARTE, EN QUE DEBO ODIARTE. EN QUE DE ALGUNA FORMA TENGO QUE COBRARME ESTE DOLOR, ESTE SOPORTABLE DOLOR QUE CONSTITUYE MI EMOCION DIARIA. ¡SEGURAMENTE ES ALGO ORDINARIO ¡, PERO YO NO LO SÉ.

Y PENSABA EN QUE DEBERÍA TENER RENCOR POR PENSAR QUE TODAS LAS MUJERES QUE CONOZCO SON DIOSAS O AL MENOS ESO PIENSAN ELLAS DE ELLAS MISMAS, NO SE CONMUEVEN COMO CUALQUIER MORTAL A LAS EXPLICACIONES, A LAS DISCULPAS Y A LOS PERDONES. NO SE INMUTAN COMO SI NO TUVIERAN ELLAS ERRORES.

YO NO SE QUE HACER PORQUE EN PLENA EDAD, EN LA QUE CONSIDERO TENER ERRORES MENOS “INMADUROS”, ME ENCUENTRO CON QUE AUN HAY QUIEN ME NIEGUE SU PERDON POR LA MISMA SITUACIÓN QUE ANTES.

BUSCO MOTIVOS PARA ODIARTE Y NO REUNO LOS SUFICIENTES PARA DE UNA VEZ APARTARME Y APARTARTE. NO SER EL MISMO ANORMAL QUE PIENSA QUE LO HUMANO ES REUNIR ALMA Y VIDA EN UNA MISMA LINEA, CEREBRO Y TALENTO EN OTRA.




ME FRUSTRÓ NO LOGRAR SUPERAR MI ESPERA. MI DESGRACIADA ESPERA.

YO QUERIA VER LO QUE TU VERIAS, AL MENOS EN 24 HORAS O EN 48 HORAS. YO QUERIA QUE REUNIERAMOS SUFICIENTE COBARDIA PARA NEGAR NUESTRO DESTINO Y ENFRASCARNOS COMO UNA NAVE EN MINIATURA EMBOTELLADA. AL MENOS UNOS CUANTOS INSTANTES FLEXIBLES FUERA DEL MUNDO.

OTRAVEZ A LLORAR POR LOS MISMOS ERRORES… COMO DIRIA JOSE ALFREDO NADA ME HAN ENSEÑADO LOS AÑOS.
CONTIGO SIEMPRE
DESEARÉ ESTAR, HABLAR, CANTAR.

sábado, marzo 28, 2009

QUIERO CONTARTE

Yo estoy aquí solo, esperando no sé qué, buscando entre mis recuerdos algo que me ayude a entender, busco respuestas y no las encuentro. Nadie sabe dármelas, todos me dicen que siga buscando, que no me dé por vencido, que me sumerja en la profundidad de mi mente, en los vericuetos de mi cerebro enfermo. ¿Enfermo?, tampoco lo sé.







SI ALGUNA VEZ LEES ALGO MIO FUE HACE MUCHO TIEMPO LO HICE, DEJABA YO IR MIS ENERGIAS CUANDO CANSADO DE VAGAR HACIENDO NADA O DE VEZ EN CUANDO EN REPOSO DE TANTA JUERGA VENIA UNA RESACA INTELECTUAL, YO HE CREIDO QUE ES COMO UN PAÑUELO MOJADO Y LO EXPRIMIA. AHORA YA NO, QUIEN SABE QUIZA PORQUE NO CONSIDERO SER ESPECIAL POR ELLO.

VENIA YO DE TAPACHULA, DE IR A CONSULTA MEDICA POR EL PROBLEMA DE ESOFAGO QUE TENGO, VENÍA MANEJANDO, MAS O MENOS TARDE Y SE SOBRECALENTO EL COCHE COMO A MITAD DEL CAMINO, POR INEXPERIENCIA O TERQUEDAD, O ABUSO DE CONFIANZA SEGUI Y LA CONSECUENCIA FUE QUE SE DESCOMPUSO PARA SIEMPRE MI PRECIADO COCHE. EN EL CAMINO VINE OYENDO MELODÍAS DE JOAN SEBASTIAN. QUE BARBARO PARECÍA QUE ALGUIEN HUBIESE SELECCIONADO 30 CANCIONES DE LAS 300 QUE HA COMPUESTO Y CANTA ESE HOMBRE PARA ESE DIA HACERME SENTIR TAN MISERABLE. JAJAJAJA BUENO ES UNA MANERA DE DECIR QUE ME SENTI SOLO, DE VERAS SIN TI.


TOMÉ ESTA FOTO CON MI CELULAR, COMO A LAS 6: 20 PM. Y TE LA DEDIQUÉ.
... ADIVINAS DONDE ES?

OBVIO ES DECIR QUE ME GUSTARIA COMPATIR TODO ESTO CON VOS!
ESTE SABADO,YA PASADAS LAS NUEVE HORAS, FUI A TRAER A MI HERMANA EN LA MOTO PARA RECORRER UNA CORDILLERA QUE NO SE DISTINGUE DEL PUEBLO, PERO SE ADIVINA. LLEVÉ UN LIBRO PERO NO LO LEÍ. COMIMOS SANDWICHES. NOS CAIMOS EN UN ARROYO, PERO NI ASI ME OLVIDÉ DE TI.
TE MUESTRO LAS FOTOS QUE TOMÉ?

sábado, marzo 21, 2009

ESPIRITU ERRANTE

ESDRAS CAMACHO

¿Existe otro yo?. ¿Tenemos un ser interno que es otro, que no es igual al yo visible?. Tal pregunta es simple, es dar giros sobre un mismo pie en un lugar en el que estás atado. Las personas de cualquier edad en algún momento se han cuestionado sobre la magnitud de la respuesta, y hay quienes se interrogan toda la vida. Poco ayudan las teorías sicoanalíticas, los vericuetos que tenemos como “mortales”, ciegos de conocimiento, a pesar de tanto progreso científico, no hay una cerradura que permita arrancar los secretos del cerebro. La astucia de los individuos masificados, no se compara con la argucia que posee el que se independiza, el hombre libre, tal y como lo recomendaba el Cristo;La verdad os hará libres. ¿Cuál verdad, cuál libertad?. ¿A qué precio se consigue la verdad?. ¿Qué es la verdad, como reconocerla?. ¿Existe la libertad?.

Como construir una personalidad propia, si la cultura que se inculca en los primeros días es ya mediatizada. ¿Cómo esperar lo novedoso, lo original, en actos que ni siquiera son auténticos?. Lo típico y lo ordinario es valorado por su exactitud en el rito, en lo establecido. El fenómeno dejó de serlo cuando se produjo en serie. El milagro de la vida, es pues tan simple. ¿Qué es lo que esperan ver en el alumbramiento, un muñeco de peluche, una sardina?. La lógica probaría no haber motivo de asombro, pues el vencedor es la reproducción esperada continuamente.

El pesimismo y la melancolía que se adquiere a cierta edad, no es otra cosa que la comprensión de la simpleza, la decepción de aquello que se considera inmanente como los instintos, situaciones sentimentales y emotivas, se visualizan con la materialidad. No es correcto culpar a lo distinto, pero lo anormal es prejuicioso, el complejo del grupo de cisnes que maltratan al patito feo, que andando en compañía les enseña lo distinto procurándose otro tipo de bienes.

Llegar a este punto, fue un reconocimiento del ambiente transmitido a la memoria colectiva de la humanidad. Con tanto baratija intelectual que algunas veces nos colgamos a la nuca, es difícil comenzar a hilar una historia autónoma y coherente; no digo única porque es pretender mucho, pero quien sabe a donde se escapa el estilo cuando las palabras ya son lugar común, las ideas no aterrizan y todo está dicho, según los publicistas.

El verdadero poder que le vale al individuo, parece pesarle: la creatividad, la chispa, la venia bendita, la IMAGINACIÓN, queda en el último lugar en la escala de valores morales. El sistema productivo que se acostumbra, es la de hallar deleite en el invertir capacidad física en el acumulamiento de bienes muebles e inmuebles, todos artificiales para hacer fácil el entretenimiento y la diversión. La humanidad solidaria en su tránsito laboral mecanicista, cual ratas acondicionadas a su laboratorio.

Dedicar muchos momentos a la autorreflexión y autoaprendizaje, conlleva el riesgo de adquirir un conocimiento que sobrepasa la media, el acto reflexivo sobre el funcionamiento de las leyes sociales, es desgastante e innecesario, tal tarea no es requisito en un mundo frívolo, atolondrado, en el que aparentemente reina la fatua sensibilidad y la mojigatería.

La paciencia y tolerancia son atributos que se pregonan como líneas trascendentales de un código de ética y principios fundamentales de la moralidad, sin prever que en el pecado se lleva la penitencia, pues tales virtudes son intangibles y por lo tanto irreconocibles.

FILOSO YO

ESDRAS CAMACHO

Cuantas horas, segundos, minutos de nuestra existencia hemos pasado tratando de desentrañar el famoso misterio de la vida. Aunque el proceso de la vida es simple y se reduce a nacer, crecer, reproducirse y morir, habremos muchos quienes pretendemos conocer algo más, nos invade un sentimiento, de que algo nos esta vedado conocer. Cuantos cabellos encanecidos, cuantas neuronas gastadas, todo por pensar en el filosofar de la humanidad. Como seres racionales, queremos dar explicación lógica a cada fenómeno natural o artificial que acontezca, los sucesos cotidianos de la naturaleza o sociedad, nos causan admiración, sorpresa o intriga, de lo que se desprende que nos hagamos diversas interrogantes como que sentido tiene la vida, cual es la función de los seres vivientes, etc.

Querer conocer la ciencia humana es tan sencillo como conocerte a ti mismo. Las preguntas que conciernen al sentido de la vida, la existencia de Dios, o, el valor del dinero, son pruebas de que la filosofía es una inquietud innata. Aún cuando todos tenemos libertad de creer, la incertidumbre, el sentimiento de ignorancia, a cada instante nos reprocha nuestra existencia. Es necesaria la verdad y la razón por encima de cualquier virtud de la belleza y el dinero. La concepción de la humanidad, variará en cada sujeto y estará tan afianzada según sea el grado académico de estudios, su hábitat, su cultura, costumbres y tradiciones del contexto en el que se desarrolle. La mayoría de nosotros ha optado por una filosofía ortodoxa, ni tan pura, ni tan vacía. En tiempos como estos, en los que la prisa domina a el mundo, donde no hay tiempo para filosofar, existe aún algunos filósofos urbanos que no se han excluido del panorama social. Ya fueron muchos personajes quienes guiados por una fuerza superior, han purificado su alma, han proclamado un estado espiritual diferente, alcanzado gracias a la extinción de todo deseo, la ausencia de toda pasión.

Lo místico nos es increíble, nos fascina y nos involucra, todos ponderamos la paz absoluta de el corazón. Según una antigua religión sin Dios, conocida como Budismo, el nirvana es un estado intelectual, al cual se llega mediante un proceso también intelectual. En el nirvana se comprende que es uno mismo el que hace mal, es por causa de uno mismo por quien uno sufre, es uno mismo el que deja de hacer el mal, es por uno mismo por quien uno se purifica. Nadie puede purificar a el otro. ...Una serie de confusiones ha producido el no entender como se deberían estas máximas, pero hay que hacer hincapié en que los tiempos cambian y probablemente la filosofía, para muchos sea un pasatiempo inútil...Nada ni nadie domina o manda sobre las cosas o los seres. Cada uno puede formar su propio destino, no existe ningún creador de todo. Todo lo que hay en el mundo, está evolucionando incesantemente. Sólo pensando en la colectividad se puede luchar por la humanidad; quienes tienen un pensamiento privado e individual no pueden comprender la realidad.

Veamos algunas máximas : Todo lo que nace, tiene que morir; Lo que se venera tiene que ser cosa que se sepa y que se vea; Vencerse a sí mismo, es mejor que vencer a todo el resto de el mundo; Los poceros, llevan el agua a donde les place, los arqueros apuntan la flecha, los carpinteros doblan el pedazo de palo, los sabios se moldean a si mismo.

EL HOMICIDIO COMO ESPECTACULO

ESDRAS CAMACHO

La única motivación de vida para Arturo Fábregas Miranda, joven indígena de la sierra de Michoacán es pasar sin hambre el día, lo que comete a la perfección, pues nunca se ha quedado atrás ni ha desistido del trabajo que emprende.

Ahora se desempeña como limpiador de cristales en un edificio de un banco comercial de Tapachula Chiapas. Su triste realidad es -dice él- castigo del cielo ya que en su tierra natal asesinó a sus tres hermanos mayores.

Al morir su padre, que fue agricultor durante toda su vida, el señor heredó la mayoría de sus pertenencias a los primogénitos, así como también la parcela y otros tipos de bienes.

De que pasó a aquello hace ya más de 5 años y Arturo dice que no se arrepiente, pues lo considera como una pesadilla que muy pocas veces recuerda. “actué cegado por la ira”-dice-

Día a día desde que cometió el múltiple homicidio, desconfía de todo aquel que pretenda acercarse, como por ejemplo sus padrinos de confirmación que quisieron ayudarlo en su momento para que él no fuera a dar a un correccional de menores, Arturo, sospechando que era una treta, decidió escapar hacia el sur, sin ningún destino fijo.

“No necesito ni de alcohol, ni de la droga para ser valiente”, eso dice mientras embute rápidamente unos tacos de carne que ha comprado en la calle y al parecer, solo eso logra cambiar las facciones de su rostro, que son los de un hombre inmune al dolor.

El tiene 25 años es de complexión ancha, moreno y de pelo corto, su idea es la de vivir mientras pueda hacerlo, y morir de viejo o de enfermedad, pero nunca de combate o crimen.

“Creo que jamás he sentido ni sentiré amor”, comenta que no desea formar una familia, por temor a que alguno de sus hijos pueda salir igualito a él ; su actividad comienza a las 8 :00 de la mañana, hora en que tiene que hacer el aseo y la limpieza de cristales y azulejos de un centro bancario.

También se desempeña como velador, del mismo edificio, al parecer solo descansa dos horas, durante todo el día, comenta que está muy a gusto con su trabajo y el dinero que gana, dice esto mientras trapea el piso de los sanitarios para caballeros.

“No tengo tiempo para holgazanear, ni para dar entrevistas”, es primer pensamiento del día, dice con tono de burla ; agrega “No soy ningún fenómeno de circo, cualquiera haría lo mismo que yo en mi situación”.

La gente que conoce a Arturo dice que conoce muy bien la historia que el pocas veces relata, pero que ya no les inspira miedo o repugnancia solo compasión, porque creen que el padece seriamente de sus facultades mentales.

Para Arturo su única fuente de inspiración es la de conseguir suficiente dinero para regresar a Michoacán ya hecho un viejo y recuperar el patrimonio que perdió por un arranque de ira.

Ahora Arturo se dirige al sótano en donde hay un letrero que reza “Prohibida la entrada a toda persona ajena a esta institución” ; así es como se libra de la plática que por lo visto en nada le agrada, y n o vuelve a salir de ahí hasta muy altas horas de la noche.

EL inocente placer

o las desventuras de la belleza


ESDRAS CAMACHO


A partir de la violación de la niña provinciana Alicia del Carmen Cisneros de 6 años originaria del departamento de San Pedro Mártir de los Llanos, Honduras Centroamérica, todo en su vida dio un giro radical inespebado.


En l989 a los 6 años ella se encontraba jugando con su tío de nombre Miguel Angel Leyva Cisneros precisamente en un día domingo, en que todos los de la casa habían ido a la iglesia, unos a confesarse, otros a dar gracias por lo que poseían y otros más a pedir uno que otro milagro.


Todo parecía un extraño sueño, solo un sueño de que hubiera querido borrar de su mente. Sintió un dolor en el corazón y choreaba sangre de la entrepierna, se dirigió a su tía abuela Selene Francisca porque era la única que no creía en la religión desde que se le murió su primer y único marido.


Él, su tío dijo que no era conveniente que dijera nada acerca del accidente, le compró muchas medicinas, la llevó a bañarse al río y la convenció de que dijera que se cayó del caballo pony al que acostumbraba a montar.


Pronto empezó a sentirse culpable, sus padres peleaban a cada rato y entre gritos mencionaban a Alicia diciendo que quien sabe si era la hija verdadera del que se decía ser su papá, cuando una ocasión la sorprendieron espiándolos, la golpearon por andar escuchando pláticas ajenas.


Tenía 9 años, cursaba el 4to. Grado de primaria y desde hacia 3 fornicaba con cuanto niño se lo pidiera, empezó por el puro gusto, después lo hacía por remordimiento y al final por placer.


Sus padres nunca vigilaron su comportamiento pero siempre se enaltecían de su belleza, de piernas torneadas, color de piel trigueña, ojos aceitunados, cabello ondulado y labios carnosos. Todos los años fue elegida como la reina de la primavera en sus años escolares.


Cuando terminó la primaria, desistió de cursar la secundaria, por un año estuvo ayudando en las tareas domésticas, se preparó para enfrentar algún día la vida ella sola. Aprendió un curso de alta costura e hizo amistades con los menores.



Al parecer su trauma había terminado, ya no practicaba el sexo infantil y sus ideas siempre fueron fantasiosas como el de luchar siempre por superarse y ayudar a su familia para ofrecer a sus hermanitos una mejor condición de vida.


Tony era el nombre de su hemanito menor, el que siempre apoyo sus travesuras y la acompañó en cualquier obra que emprendía, ese amor que había entre los dos era muy infantil e inocente, puro y limpio como el verdadero amor.


Cuando ella cumplió 12 años entró en un proceso de rebeldía distintos sentimientos se apoderaron de ella, también Tony sufrió ese cambio pues ansioso de parecerse a su hermana mayor comenzó por dejarse crecer el pelo, se puso un arete en el oído izquierdo y empezó a fumar.


Aunque los dos eran apenas unos chiquillos, la apariencia que enseñaban era diferente ella se había desarrollado y consecuentemente puesto más hermosa, él ya medía un metro con 62 centímetros y los dos tenían un cuerpo robusto.


Albergaron en su mente la idea de escaparse de casa tenía la idea de superarse pero muy a su manera ; la primera vez que lo intentaron fracasaron porque su madre los sorprendió llevándose toda su ropa y contando algunos billetes sobre la cama.

Muy al contrario de reprenderlos, los padres optaron por darles más libertad y concederle sus deseos como método de que no tuvieran motivos para huir. Wendy y Tony se convirtieron en los más asiduos visitantes de fiestas, discos, bailes y todas concurrencias donde se comercializaba alcohol y drogas.

A pesar de que nunca probaron ningún tipo de estupefacientes, descubrieron que así era más fácil escaparse y una noche que se celebraba la independencia de su pueblo, abordaron un taxi con rumbo a la frontera norte con Guatemala.


En un mismo día recorrieron todo Guatemala hasta llegar a otro objetivo que era el de cruzar la frontera con México. Tuvieron suficientes mañas y dinero para arreglársela en el viaje ; ya en México pidieron emplearse como domésticos en algún hogar, pero como eran menores de edad y además indocumentados de todos lados lo rechazaban.


Por fin ella fue aceptada en un restaurante bar y el comenzó a vender agua embotellada, ella tuvo que soportar agresiones insultos y faltas de respeto por parte de los comensales y borrachos a los que atendía.


Ella tan guapa, pronto fue la disputa de varios varones jóvenes y adultos pero ella escogió a un muchacho pueblerino de nobles sentimientos y se entregó en cuerpo y alma a ese nuevo amor.


No habían pasado ni 2 meses cuando Tony le dijo que quería emigrar hacia la frontera con Estados Unidos, así lo hizo dejando sola a Alicia.


Por su parte Alicia después de haber pasado por otras malas rachas como el de practicar la prostitución por no tener un hogar estable y la alimentación segura ; un tipo de buena condición económica le ofreció su amor y la llevó a vivir a su casa.

Ella se dio cuenta que sería la amante de un hombre casado pero se resignó a ser eso. Después se embarazó cuando ella tenía apenas 16 años, solamente que no era feliz porque siempre recordaba los consejos de su madre, en el sentido de que la vida no sería fácil.


Su marido de nombre Roberto Miller de 45 años era un tipo alcohólico que durante sus disparates le echaba en cara su juventud y su malicia.


Ahora ella tiene 18 años y espera y segundo hijo del mismo hombre que la libró del mal camino, lo cual ella se lo agradecerá siempre, y vive siempre añorando los días del ayer, su vida ya no tiene ningún futuro pues no solo ella es la desdichada sino toda su nueva familia, ya que desde hace seis meses en que se realizó un análisis de sangre resultó ser cero-positiva infectada del Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA).

VEJEZ

ESDRAS CAMACHO



Entre las distintas etapas que todo ser humano atraviesa, la más preocupante es la vejez, se cree que es la peor etapa, porque se pierde la capacidad intelectual y física. Se cree que es la antesala de la muerte, se asocia con soledad, inutilidad y sufrimiento. En muchas familias se discrimina a los viejos, por el hecho de ser personas que muchas veces pierden la mayoría de sus habilidades. Por ahí se ha dicho que : "el que es buen joven es buen viejo", con referencia a que si se lleva una vida regular, sana, sin sobresaltos y excesos en la juventud, los achaques y todo lo que acontece en la vejez, no es un problema; por eso es aconsejable, no quererse comer el mundo de pocas mordidas, no querer adelantarnos a vivir mucho y nunca pensar que como jóvenes somos los amos del mundo, que tenemos a Dios, agarrado de los testículos.

Aunque se sabe de ciertos ancianos que se sienten y se ven con más energía que los propios adolescentes, es ahí cuando se comenta que la juventud, no es un estado físico, sino mental. Lo malo de la vejez, es cuando las arrugas y las canas aparecen, digo, todos somos vanidosos, todos apreciamos y valoramos, el color rozagante de las mejillas, las carnes duras y el brillo de los ojos, cosa que en la vejez, se pierde, da tristeza, sobre todo a aquellos y aquellas que se empeñan en querer seguir aparentando una piel de angelito recién fabricado. La estética nos indica que un cuerpo bello, es un cuerpo esbelto y de formas delicadas y no precisamente se cuenta con ello en la vejez, al contrario, el paso de los años hace estragos y la acumulación de arrugas, hace que se contraiga el tejido muscular, que se reduzca la estatura y se deshidrate la epidermis. Lo malo del asunto de envejecer, no quererlo, pero tampoco poder evitarlo, es cuando llega el sentimiento de resistencia, ese que hace que el individuo o individua se quiera adecuar a la moda y cambie sus discos de mambo, rumba y rock and roll, por el ska, el reggae y el rock pesado.

Que mal aparentan los que se visten con ropa que le hace ver ridículos, sobre todo porque la edad de las perversiones, el atolondramiento, la desfachatez, ya pasó. Ya es uno maduro y ser maduro es elemental. Aunque no queramos lo mejor es saber aprovechar y disfrutar cada bella etapa y no querer adecuarse a los tiempos cambiando nuestro estilo de hablar, caminar, pensar y vestir. En fin hay que pensar que nosotros también fuimos revolucionarios, también fuimos espontáneos y también nos encantó el desmadre, pero hay que darle paso a las nuevas generaciones, con el único gusto que podemos tener y que nos puede dejar la siguiente reflexión : como te ves, me vi, y, como me veo te verás... algún día, si tienes suerte. Digo, entonces, el gusto que me queda es que todos alguna vez seremos viejos, de eso estoy seguro... ¡Ah, y por favor no chochee

viernes, febrero 13, 2009

Facultad de humanidades

Para los que estudiamos en la Unach Tuxtla Gutierrez Campus VI, seguramente saben quien es SARELLY MARTINEZ MENDOZA, autor del siguiente texto.... del cual coincido en absoluto. .. .

"Una queja cotidiana de mis compañeros profesores es que hoy nos llegan peores alumnos que antes, que no les interesa lo que están estudiando, que no leen, que su indiferencia raya en el insulto. En fin, que es mediocre.

Y me dan mil ejemplos para solidarizarme con sus quejas: que no conocen periódicos, que su única cultura es audiovisual, sacada de la televisión y, en el mejor de los casos de la Internet), que hacen asco y sacan la lengua cuando alguien quiere hablarles de algún filósofo, sociólogo o novelista.

Aunque estén en la carrera, me dicen, desconocen las publicaciones especializadas en su área: ni los aspirantes a arquitectos consultan revisas serias de su disciplina, pero tampoco lo hace el estudiante en comunicación, sociología, pedagogía o letras.

Las quejas se prolongan al infinito en todos los niveles. Los profesores de secundaria o bachillerato confiesan que tienen que hacerla un poco de payasos o humoristas para entretener a 50 muchachitos endemoniados.

El sistema educativo, me lo han repetido veinte mil veces, está destilando mugre (más con Elba Esther y Galíndez) y no es raro que se pierda en las alcantarillas con miras a desembocar en El Sabinal.

No es que desconozca algunos traspiés que padece nuestra educación, pero creo que lo raro en toda la historia de nuestra despiadada raza humana es encontrar muchachos que lo único que deseen es aprender. Lo normal (o quizá fui parte de la primera generación que se indigestó con la educación) es que los estudiantes dediquen la mayor parte del tiempo al ocio, a la alegría de descubrir la vida y al juego.

Había algún profesor que nos sacaba del marasmo y nos enfrentaba con temas que nos interesaba. Recuerdo, por ejemplo, al profesor Motitas de la Secundaria del Estado que nos invitaba a encontrarnos con los libros. Por su culpa leí completito, en unas vacaciones de verano, a El Quijote.

Lo normal, digo, es encontrarnos con muchachos que no se interesen en lo que se enseña en la escuela, pero siempre habrá uno, dos o varios que saben por qué van a un salón de clases. Con ellos es suficiente para establecer un diálogo reconfortante.

Lo que me maravilla es que en esas oleadas salidas de las fábricas escolares haya personas que tengan la vocación y el interés en lo que están estudiando. Son, casi siempre, los que al final darán la cara por su generación, los que transformarán y enriquecerán su campo académico.

La mayoría, es cierto se quedará en la cuneta, pero esa es la ley darviniana de sobrevivencia del más fuerte de la especie".