Hoy todo se reduce a esperar una notificación, atenderla y resolverla. Ya sea un accidente, un escándalo repentino o la improvisación de una pasarela, siempre aparece un creador de contenido dispuesto a captar la atención. Ante un apagón, un terremoto o incluso una exótica comida, ¡hay que transmitirlo!
Finalmente, nos han atrapado. Según las noticias de la ONU del 26 de diciembre de 2023, "más del 75% de la población mundial posee un teléfono celular y más del 65% utiliza internet". Nos vemos, o nos ven, a través de una pantalla, y así es como existimos.
La asistencia virtual, el streaming, los pagos digitales, las herramientas generativas con inteligencia artificial: todo eso nos seduce y seguirá haciéndolo. Los pronósticos indican una integración de la computación cuántica y la robótica avanzada para realizar cálculos ultra realistas, acelerando la productividad y la colaboración entre humanos y la inteligencia artificial.
Pero nadie habla de la ansiedad, irritabilidad, chequeo compulsivo de notificaciones, insomnio, aislamiento social y dolores físicos que produce el uso continuo del Smartphone, sin mencionar que ocurre cuando nos alejamos momentáneamente de él.
—Cada segundo sin notificaciones es como un vacío existencial. Seguro alguien ya me escribió: ‘¿Qué onda?’… y yo no estoy ahí para contestar. ¡Qué tragedia! ¡Qué escándalo! […]
¿Era este el anhelo supremo de la humanidad en el pasado cuando soñaban con el futuro? Quizás sí.
¿Qué podría salir mal? Es como si hubiera llegado el tiempo de los dioses, el paraíso de los influencers, la tierra prometida mencionada en las escrituras sagradas.
Todo esto se siente como ficción. La nostalgia nos lleva a recordar aquellos tiempos en los que las experiencias humanas no se filtraban a través de una pantalla.
La gente debe olvidar para ser feliz, olvidar que, aunque todo parezca perfecto, se está recurriendo a artificialidades para coexistir. A diferencia de la vida, la cual posee sus propios flujos de conciencia reales, es decir, una conexión entre neuronas, moléculas y átomos con energía autogenerativa, en lugar de depender exclusivamente de electricidad como la tecnología.
La película "El Show de Truman" se estrenó en junio de 1998 con la brillante actuación de Jim Carrey como protagonista. En ella, la privacidad había desaparecido; todos sabían todo sobre Truman. La película fue aclamada pero posteriormente olvidada. ¿Por qué olvidada? Porque mostraba la verdad, y la verdad deja de ser atractiva una vez revelada, ¿verdad?
Este drama nos enseñaba que la mediación tiene un propósito: evitar distracciones. Nada puede escapar al control de las industrias; todo debe marchar según lo previsto, en un ciclo infinito de monitoreo, supervisión y dirección, para un consumo eterno, una falsa felicidad y un espectáculo normalizado.
Desde 1998 hasta hoy, la ficción se ha convertido en realidad. Lo que solía parecer delirante, ahora se considera saludable. Nuestra libertad se reduce a la elección de la proveedora de servicios, lo cual nos configura y nos evita tener que elegir realmente, ya que esa sería la verdadera libertad.
Durante esos años, también se popularizó la película "Trainspotting" de Danny Boyle, recordando el monólogo de Mark Renton: "Elige la salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige pagar hipotecas a bajo interés. Elige tu piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una gama de putos tejidos...¿Y por qué iba yo a querer hacer algo así?”.
Parafraseando ahora: Elige Netflix, Amazon, Prime Video, Disney, HBO Max, Paramount, Nickelodeon, ViX. Elige Spotify, YouTube, Apple Music, Amazon Music, Deezer, Tidal. Elige YouTube Live, Facebook Live, Instagram Live, TikTok Live, Twitch.
¿Qué ha pasado con la cultura, el conocimiento y las artes? Eso ya no importa. ¿Quién necesita ir a la escuela hoy en día? Para eso está el chatgpt. En la actualidad, todo se reduce a la pantalla, a monetizar, a colaborar, a reírse, a cometer errores, a reír de nuevo, a monetizar incluso los desaciertos. Esta es una economía audaz, y "nadie lo vio venir".
Son tiempos líquidos, de pereza, de lo desechable, de lo inútil. ¿Dónde se encuentran los filósofos hoy en día, o el pensamiento crítico? Quizás terminen como objetos expuestos en un museo para nostálgicos trasnochados.
La mayoría de los influencers más destacados ni siquiera han completado una carrera universitaria, e inclusive muchos carecen de formación académica. Eso se considera algo anticuado. Ahora, simplemente debes transmitir, ya sea interesante, real o urgente; solo transmite, envía, comparte, ponle "like", suscríbete.
No puedes hablar de trivialidades; tú no comprendes. Si no te gusta la banalización de la sociedad, eres un anormal. Podrás tener TikTok, pero si no quieres hacer videos ridículos, eres un peligro para los demás. Si no lees best sellers, si no escuchas cierto tipo de música, si no sigues ciertas series, si no deseas consumir, entonces, según esta lógica, deberías estar muerto. —"No importa que no entiendas", diría el creador de contenido. "Monetiza tu vida".
Cierro los ojos y escucho… ‘ding’… ¡pero es mi imaginación!
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