Thursday, June 29, 2017

Hablamos de educación

Hablamos de educación y todos tienen algo que opinar.

La definición que nos ofrece google dice la educación: Formación destinada a desarrollar la capacidad intelectual, moral y afectiva de las personas de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenecen.

Se entiende entonces que son códigos humanos necesarios para interactuar con otros en forma efectiva.

La educación formal que se recibe desde las instituciones públicas tiene un sistema y tiene niveles, tiene además un protocolo rigido para enseñar y aprender.

Enseñar y aprender son palabras claves en el esquema de la educación.

Enseñar. Enseñar es mostrar a otra persona algo, de acuerdo a lo que todos sabemos enseñar es transmitir conocimiento.
Y aprender.
Aprender está realacionado con perseguir y atrapar algo.

Hay ocasiones que lo que se enseña no se aprende, pues aunque pareciera ser lo mismo. Hay una gran distancia en las voluntades.

Aprendemos con todos los sentidos, hay cosas que aprendemos con la vista, con el oído, con todo el cuerpo.

La eficacia de la educación tiene que ver con las características del individuo que se educa, no es suficiente con que el educando asista a la escuela para que esté educado.

¿Entonces de  que depende que una persona aproveche lo que la educación puede hacer en el desarrollo de sus habilidades?
Aquí quiero enfatizar tres aspectos importantes que inciden en el desarrollo de la educación en cualquier sujeto que está recibiendo educación formal en aulas.

1.- Lo que se enseña en casa y en la calle tiene más impacto.
Los seres humanos aprenden por imitación, si lo que ve en casa y en calle tiene que ver con estereotipos y modelos disfuncionales eso lo  que definirá su personalidad.
Estilos de vida sano que se aprendan en el aula, contrastará con todo lo que ocurre a su alrededor fuera de ella.

2.- Se aprende por experiencia
Las costumbres y la cultura son también aspectos a considerar en este caso. Si no ve una necesidad de cambio, porque en la familia ve que los demás no han cambiado, y si las creencias de que aprender cosas, no significa transformación positiva, el individuo solo estará desaprovechando su energía, simulando aprender, estudiando sin consciencia.

3.- El plano emocional
Si no hay visión de futuro, no hay apetito de mejorar.
De acuerdo con la pirámide de Maslow, el ser humano tiene necesidades básicas y secundarias, entre las básicas además de satisfacer las físicas como dormir, comer y el aseo e higiene, cuenta el afecto, el amor.

La persona debe ejercitar su comunicación, tiene que sentirse escuchado, importante.
Y es ahí donde estamos fallando como sociedad. Ha hecho falta comunicación, escucharnos, comprendernos.

Concluyo:, ninguna escuela sustituye la formación que la familia brinda.
Es ahí donde tenemos una gran tarea para el destino, ¿qué es lo que estamos enseñando, para la formación de las nuevas generaciones?.
                                                                                                                            
Gracias por atender estas ideas.









Friday, June 09, 2017

Me siento de maravilla

La tarde del viernes di un vistazo rápido a mi estancia, llegué de vuelta pasando las nueve de la noche y solo para dejar y sacar otras cosas, de noche en Sancristóbal Chiapas, no es para dejar pasar la oportunidad de estar en la calle. 

Llegando de la cena, una conversación  breve con una muchachita encantadora (millenials) y a dormir, ya era media noche. 

El día siguiente música de luz en el ambiente, caigo en la cuenta, "estoy en sancristóbal", aquí, ahora. 

Y, Tuxtla me espera... ¡claro!

Pero antes, disfruta lo que ves, disfruta tal y como lo has leído tantas veces, escuchado  y visto en películas y canciones. 

Pd.- En el Fray Bartolomé, me dieron una habitación austera y sin televisión, pero con acceso a internet, yo lo recomiendo, ¿quién quiere ver televisión? ahora.

@esdrascamacho
#mesientodemaravilla







Friday, June 02, 2017

Aquí no se puede fumar

Llegaste hace 50 minutos; me propuse estar una hora en la alberca, pronto te metiste, igual que todos sin darte el regaderazo sugerido, que muy pocos lo hacen, eso de la higiene a ninguno convence.
Omar se sentó a la orilla, a ratos se paraba y caminaba quizá también quería platicar como tú lo hacías. Imaginé que esperabas que te abordáramos para hacer conversación, acostumbrado a no seguir convencionalismos, no quise molestar.
Mostrabas toda tu energía al dar dos vueltas sin respirar, dentro, fuera, por y en medio, tus piruetas dejaban ver tu fortaleza, tu juventud. Volví a concentrarme en mi propio juego, ir de muertito y venir con brazadas aprendidas a muy temprana edad.
Algo murmurabas con tu amiga y volvías la mirada cuando yo fijaba la mirada en ustedes, calculé sus edades, 25, nomás. Sus movimientos fueron volviéndose rudos desafiaban la gravedad y dejaban ver lo imponente de su figura, mujeres jóvenes robustas, defeñas.
Sentí el clásico golpe de temor punzándome en el centro del torax, o era el frío de la noche, el instinto del placer, o la amenaza de un peligro, o el sopor de Juchitán a las ocho de la noche el último día de mi viaje de trabajo.
Omar debió volver a la habitación, no se bañó, ni quise platicar con él.
Mis plantas ancladas cuando el placer de tu cercanía preguntó boca a boca.
- ¿Me das fuego?
- Aquí no se puede fumar, contesté.
Insististe con energía: "quiero fuego pero en la cama"
Ahora que por el pasillo a media luz caminamos de la mano, mientras chanclean las gotas de nuestros cuerpos, pienso en abrir la boca para decirte.
“Por favor no me pidas sexo duro, no ves que ya tengo treinta y ocho años”

La bomba de groserías

Morfeo dejaba de asistir temporalmente a clases  porque sus padres  emigraban a distintos lugares,  lo que derivó en que sus maestros fueran cambiando y su aprendizaje fuera lento. Cada cierto tiempo volvían al mismo lugar, la misma escuela, distintos maestros y compañeros.   

La pubertad comenzaba a dar señales en el quinto grado,  de ser alumno aplicado   inventó  travesuras fuera de serie, convirtiéndose en el más popular de la escuela.  La última fue fingir que se ahogaba en la piscina justo en la hora de salida de clases, cuando ya solo quedaba el director que al percatarse de que un niño no emergía se aventó al rescate.

Morfeo buceó hasta salir del otro extremo justo cuando el maestro  se aventaba al agua. El director presumía su hazaña cuando alguien  explicó que Morfeo era campeón nacional de natación. 

Martín el hijo del director consideró la broma como algo personal y se dispuso a cobrar venganza; lanzó una competencia que tenía como único destinatario Morfeo, la llamó “la bomba de insultos” y consistía en que a ver quién con más ingenio lograba pronunciar el mayor número de malas palabras, ninguna estaba prohibida a condición que no se pronunciaran completa.

Morfeo aceptó el reto. La regla inapelable, “no puedes omitir tu participación más de dos veces”.  En el centro de la escuela a las once de la mañana del día indicado se congregó la muchedumbre que motivados por saber quién resultaría  más humillado alistaron sus ojos y oídos para gozar del espectáculo. La competencia de insultos inició con  Pen-ton-men-món, que era la suma de cuatro malas palabras;  la respuesta fue Cogi-idio-mam-ado. Parecía ser que esta competencia la ganaría Martín, pues no había alguien mejor que el para el manejo de fonemas, grafías y la declinación de vocablos latinos.

Cada pronunciación era celebrada por la multitud que solo se desorganizaba cuando uno a uno iban tomando un tiempo para inspirarse, como en el box cada cual se iba a una esquina imaginaria para volver a vomitar todo clase de groserías.

-         -  Zorr-mari- vo-ero-on
-          - ver- chin-ma-pu
-          - hij-ma-cul-ejo
-          - ma-pin-ver-men-pen-ma-to
-          - ato-men-chin-ver- ma-pu-rechin-tod-su. 

Luego de una expectante pausa, Morfeo dijo paso.

Martín volvió a decir: Pich-cham-pu-mari-jo
-          - paso

-          - rejod-jot-per-cul-chin-chep-ado
-          - Sabes qué... mejor:  “chinga tu madre”.
-           -
Morfeo volteó a unos metros de haberse separado del círculo de gente para constatar la sorpresa en sus rostros. 

Indudablemente todos supieron quien ganó.