Thursday, November 04, 2010

LOS NINIS

ESDRAS E. CAMACHO



Dolorosa, injusta e inconveniente realidad, la de los jóvenes en méxico; por un lado se hace visible que en el país hay siete millones y medio de jóvenes sin proyecto de vida, muchachos desamparados, sin actividad específica, los ni-nis, porque no estudian ni trabajan y por el otro son empleados por el hampa, para ser carne de cañón.

Es la primer vez en la historia de México en la que se hace publico la dimensión del problema demográfico y económico, es ahora cuando se acepta resignadamente que el Estado es incompetente para aperturar espacios en donde pueda aprovechar el potencial de la juventud.

La acostumbrada frase de: "los jóvenes son el futuro de México", ha sido pisoteada por una realidad pesadillesca. Preocupa la situación, porque no se trata de casos aislados, son cifras de pensar, muchachos de entre trece y veintiun años no encuentra los espacios adecuados para integrarse al futuro, aun al presente.

La crisis económica, que antes no alcanzaba a preocupar a la juventud, ahora descubrimos que han entendido más de la cuenta, que hay bajos salarios, pocas prestaciones, minimas oportunidades de desarrollo personal, nulo crecimiento humano, este panorama ha permeado en la sociedad joven de méxico, han entendido que la crisis de los adultos es también su crisis. No pueden permanecer apáticos ante el derrumbe y descomposición del mundo, ellos eligen sufrirlo, padecerlo.

Los "ninis", son muertos en vida, son zombies, son fantasmas, son los que rehuyen de la luz y la sombra que los cobija no los satisface. Son los que están esperando el llamado de la sociedad, pero no, con el cosabido estilo de perdonavidas, sino con la suplica de redención, con la rendición ante la realidad, con la solidaridad y el compromiso de avanzar en la recuperación y reinserción en el campo productivo con justicia.

La crisis mundial de valores humanos, los altibajos de la economía, la falta de una adecuada planeación educativa, los modelos de pensamiento importado, la aparición y el alcance de las nuevas tecnologías, la adicción a las redes sociales, todo esto ha formado a un NI NI.

¿Qué estan haciendo ahora?. Nada. Estos jóvenes no encuentran futuro, andan frustrados, desengañados, por ello ni estudian, ni trabajan. Son pocas las opciones que pueden hacer, lo que les queda: la calle y su casa.

Se imaginan los peligros si se van a la calle, son los potenciales delincuentes, están de oferta. Si se quedan en la casa, son estorbo, fastidia ese ocio forzado, le quitan la estetica al hogar. Es fácil hallar culpables de la moda de los ninis, lo importante sería que entendieramos que no es solo un factor, que la responsabilidad recae en todos.

No basta simplemente con el diagnóstico, se requiere también la solución. No esperemos a que ellos crezcan y se unan a los ancianos, porque entonces la gente productiva será menos de un diez por ciento. Todos intuimos, (y casi siempre comprobamos) que los niños aprenden de los adultos, que los modelos de conducta son imitados. Ellos vuelcan lo que nosotros le hemos enseñado. Son nuestro reflejo.

Los elementos del crimen organizado debido a su oferta, han reclutado con éxito a los jóvenes; jóvenes que enfrentan problemas en el hogar, no tienen construida una visión de vida a futuro, son los herederos de la frustración de una clase social media o media baja, la que sobrevive sin esperanzas de acceder a un mejor nivel de vida, ni en corto, ni en largo plazo.

Jean Meyer, historiador, dice que, desde luego, el déficit de oportunidades para millones de mexicanos alimenta las actividades ilícitas y el crimen organizado, pero ni un desarrollo y muchas ofertas de trabajo pueden competir con la oferta de dinero de los narcos.

"Entonces, no es solamente que ofrezca 30 mil pesos al mes a un chavo más la vestimenta que seduzca a las niñas y pasearse en coches poderosos, y el muchacho dice: pues a mí no me importa morir dentro de tres años si vivo así". (Redacción. El Universal 01 de noviembre del 2010).

Nashieli Ramírez, directora de Ririki Intervención Social (Organizmo no gubernamental), advirtió que tan sólo en Ciudad Juárez se han registrado cerca de 139 asesinatos de niñas, niños y adolescentes de 2006 a la fecha, cuando inició la llamada lucha contra el narcotráfico, es decir, más de 35 muertes de menores de edad por año.

Este fenómeno llama poderosamente la atención, sin embargo: ¿cuales son las alternativas para superarlo?... La participación de todos los actores de la sociedad. El problema es que a la hora de un conflicto ninguno asume su papel, lo más sencillo es descalificarlos, discriminarlos, cerrar los ojos, esperar que lo resuelvan otros, pasarse la bolita es la solución.

Hay que rescatarlos ahora, despúes, será demasiado tarde. Estarán ya negociados con el narcotráfico y su fin sería trágico. No podemos resignarnos a este calvario, no podemos acostumbrarnos al dolor de ser un país en el que los discursos son más bellos que los hechos. Todos entramos en esta dinámica, todos debemos contribuir a la superación. Eliminemos nuestra visión catastrófista y echemos manos a la obra. Ese es el reto.

Hay tanto por hacer y debemos estar de acuerdo. No renunciar a nuestra tarea, no promesas y discursos. Para tener éxito hace falta que todas las piezas estén en su lugar. Que los padres entiendan y apoyen a sus hijos, que los maestros estimulen la sed por el conocimiento y razonamiento en sus estudiantes, que la sociedad los acepte y no los juzgue por su forma de vestir, de peinarse o por su ideología, que al gobierno le importe el futuro de sus jóvenes; y que ellos se sientan partícipes de la sociedad.

Debe transformarse, varias cosas, primero el modelo eductivo: lo que se enfatiza, dejó de ser útil en estos tiempos, es anacrónico, no responde a las necesidades actuales. Hace falta entender que se necesitan más técnicos, gente que pueda autoemplearse, sobrevivir. Segundo, la educación en casa, los padres han perdido su capacidad de expresarse con filosofía, con sabiduría, han sido permisivos y tolerantes para con la holgazanería. Han cedido a la desidia por educar a sus hijos en valores. Siempre la familia ha sido garantía de buena educación y ahora eso no se observa.


El flagelo de la mediocridad parece dominar, pero tenemos que ganar nosotros, porque las consecuencias serán peores. Ante la adversidad, esperanza, lucidez y valentía.


¿En que puede ayudar usted?.



TWITTER: @ESDRAS CAMACHO

1 comment:

  1. Chida tu entrada. ADversidad, esperanza, lucidez y valentía. Yo añadiría además "principios". Saludos!

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