Saturday, October 04, 2008

EXQUISITA LEVEDAD

 “La lógica del mercado, no es la lógica de la cultura”, decía el poeta Octavio Paz; con referencia a la sobrevaloración de productos culturales sin un aporte o valor histórico.

En la era contemporánea, predomina una costumbre (cómoda), disfrazada de filosofía existencialista:

“vive como si fuera el último día”. Se practica en cada sociedad civilizada la máxima, vive y deja vivir”.

Este dejar hacer, dejar pasar, ha originado un individualismo primitivo, que globaliza y ahuyenta la ética y los principios morales, gestando una conducta socializadora aceptable que identifican a una gran mayoría: La frivolidad.

La irreverencia y la libertad , obtenidas como de la mítica lámpara maravillosa,  engolosinan a los jóvenes, ansiosos por desencadenar su ansiedad y que exploran la sociedad estereotipada en busca de abandonar su soledad y su hastío. La simulación y la apariencia revisten los instantes hasta construir espíritus banales, singulares y perfectos. Las presentes generaciones han nacido con la idea del cambio, medianamente han comprendido que todo cambia,el movimiento elíptico, la sociedad es dialéctica ...¿ y si todo cambia?, ¿vale la pena permanecer?, ¿vale la pena anclar nuestros sentimientos a alguien o a algunos?, ¿tiene algún sentido comprometerse?.

Los individuos frívolos de hoy, son seres insípidos que le temen al ridículo y constantemente lo provocan,les fascina la belleza, pero no el espíritu, incapaces de valorar en su exacta dimensión la dignidad, la lealtad y el sacrificio humano (o divino). Hace tiempo solo eran frívolos los de abundancia financiera o filósofos o poetas nihilistas que debido a la acumulación de conocimiento enciclopédico,perdían el interés por las penurias y placeres ordinarios y por ende consideraban la existencia como inocua e inservible.

La satisfacción de nuestros deseos, - que no necesidades- es instantánea, importando así el momento, la aventura anecdótica por encima de las actividades trascendentes y edificantes. Solo el vacío nos redime, lo “cool”, está de moda. Hay un ejército de elementos distractores y mediativos, organizados con el fin de asaltar la cordura; hay un mundo trivial, que nos espera, no hay porque resistirse,para todos y cada quien hay una exquisita levedad.Cada vez más, la colectividad acepta y has exige que seamos totalmente light.

Esta frivolidad – que esclaviza – no es impuesta, sino autodeseada en nombre de la felicidad y el progreso. Aceptar la frivolidad y aceptarnos como espectadores o protagonistas involuntarios, no es fatal, pues el nuevo orden social demanda seres dóciles con excepcional talento para confirmarse dentro del reino de lo efímero, dispuestos a venderse y a comprar virtual y literalmente en un mundo convencional.

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