Tuesday, April 12, 2005

Madre del Sueño Eterno

Esdras E. Camacho

Pienso torturarme, pienso ahogarme, inmolarme bebiendo. El alcohol me libera, me redime, necesito sufrir para luego saber ensalzar mi autosuficiencia. Camino y resbalo por un camino largo. Música de blues en mis oídos, su nombre en mis oídos. Bulle un sentimiento de gloria, sí, es gloria es saberse extraño, anormal para todos, animal para ella, normal para Dios. Semiencorvado protejo lo que cargo en la bolsa, hasta este punto, he olvidado que cargo, apenas y siento que llevo una bolsa. Hago una pausa, recobro mi aliento, sonrío. Es de día, hoy me voy de viaje, llevo la camisa acomodada de tal forma, que de no ser por mi estado anímico mi figura sería la de un hombre exitoso. Volteo y alucino verme aún atrás de mi, a unos metros. Miles de ranas saltan, las ranas espantan y ahuyentan a los perros que en la esquina se están peleando. Mi sentidos se aturden, sensaciones confusas en mis dedos, no se que hacer con mis manos. Bendita es la savia de la fruta fermentada. Bendita, que si fuera agua, con ella me bañaba, si fuera agua absolvería mi carne, quedaría sin culpas y mis pecados se irían escurriendo por la coladera. Aspiro con más fuerza y entro, el más barato. No, no quiero en realidad, pero estoy ya frente a la botella. Me descubro borracho, mi sombra se lanza a la calle avergonzada. Me gustaría que todo fuera ficción, pero no, es una virtual realidad. Jauría de miradas acechan mi sueño infinito, me asaltan desde dentro del centro de lo material. Surte efecto el fuego de mis venas, siento una ausencia que se desgaja, busco el placer extraño, me arrastro, me acongojo agotado y el aire miedoso, decide tocarme, me diluyo y me propongo no regresar a este lugar. La distancia de los acontecimientos que recuerdo, no es tanta para que me distraiga, sábanas mordidas, acariciantes noches, camas rotas. Con normalidad me asalta la cordura, fuera espectros, mi garganta cambia de color, mi ruta se hizo visible y no hay más fórmulas capicúas. Soy alegría, sol, ruidos, soy lamento y Son. Ríos de verde música, la respiración fría y seca. Madre del sueño eterno, húndete en mis venas. Estalla la sorpresa solar. Mientras también tu suspiras.

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