Tuesday, May 16, 2017

Salma


Maldije mi suerte al tener enfrente una de las escenas que me hubiese gustado fotografiar: Una docena de dolientes transportaba un ataúd sobre una moto, sobre el manubrio la cabecera, sobre el sillín, el resto. Me pareció surrealista propio de los lugares recónditos de México.


He sido aficionado a la fotografía desde antes de saberlo; recuerdo a mi madre utilizándonos de modelo para constatar nuestro crecimiento, o bien para testimoniar los lugares a los que íbamos de vacaciones. De mayor, adquirí algunas cámaras semiprofesionales que iban desapareciendo de mi vida debido a hurtos.


Fuí a la habitación  del hotel donde me hospedada y salí a la dirección que indicaba el folleto de una  exposición fotográfica continental. Supe con anterioridad que los últimos días de marzo se celebraría la exposición en la ciudad de Berriozabal Chiapas, por esas mismas fechas falleció un pariente lo cual  hizo que casi me alegrara....fue el pretexto para estar ahí de ocio y de obligación.


Al llegar a la exposición, una fotógrafa de apariencia amateur se me emparejó y comentó la foto que veía, hizo observaciones sobre la técnica utilizada, añadía una mejora o celebraba los aciertos artísticos. El short corto y la mochila la hacían parecer alpinista sexy yfragil,   la cintura y lo macizo de sus pantorrillas, me hizo recordar un personaje de hentai que causó furor en mi juventud.


Al final del recorrido la invité a tomar algo en uno de los pasillos con puestos de venta.

Acomodamos nuestras cámaras sobre la mesa e iniciamos la plática. Compartimos además del helado, los temas familiares, opinión política, cultural y artística. El calor del mediodía en lugar de aminorar nuestro humor, fue combustible para sostenerlo por espacio de cuatro horas.

Soltera, trotamundos, freelancer, un poco poeta, actriz y fotógrafa

- y tú?

- yo, no yo no tengo mucho que decir de mi. La edad que tengo es justamente en la que ya no quedan ganas de presumir ningún currículum.

 - ¿Cómo es que siendo aficionado, tienes una cámara tan profesional?

 - Pues, me gusta como dijera facundo : Me gusta el vino tanto como las flores... quiero decir me gustan las cosas grandes, lo bueno.

En una tarjeta de opalina que sacó de su mochila, emborronó una caricatura de si misma, a su lado, yo empequeñecido. Al extremo inferior izquierdo el mismo sello de su tatuaje en el dedo meñique, una pirámide rota por un relámpago e inundada por unas olas.

 - y ¿cómo te llamas?

 - Salma Yee, y tú.

 - Esdras Yee

- jajajaja te creo lo primero, lo demás es ocurrencia.


Alguien apareció distrayendo su atención, un joven de edad media, dijo: "Yo a usted lo conozco", argumentó ser un ex alumno mío y tomó un lugar en nuestra mesa.

El encargado de la heladería nos pidió liquidar la cuenta,  se acercaba la hora de salida.

 Por las pantallas gigantes que a un costado teníamos, se observaban las instantáneas que cámaras automáticas tomaban de los asistentes, ahí vi dos de nosotros juntos, también la leyenda en el cintillo que instaba a solicitarlas impresas en la caja de pago. Acudí  por un par de esas imágenes, y al dar la media vuelta noté que ambos acompañantes se internaban por un segundo pasillo con mis pertenencias en su poder.

 Así perdí mi más reciente instrumento de entretenimiento, mi amada Nikón D4.

Qué en Salma esté...

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