Thursday, November 24, 2016

Poniatowska me visita

 
El profesor de literatura en la universidad silenció a Miguel  sin augurarle ningún futuro en el arte,  él se quedó con  la espinita, con el resentimiento más grande experimentado en sus 26 años.  De eso ya habían pasado cinco, pero él insistía…”les haré semejante demostración que vale más maña que fuerza”.

Con mucho tiempo ideó el plan, y, ahora se encontraba en la parte final, en la decisiva para salir del anonimato.

Fue en uno de los recorridos por la librería recién inaugurada cuando terminó por decidirse a vender caro su anonimato, vio que habían textos buenísimospara él en la hemeroteca, dijo " estos que administran este lugar, no saben lo que tienen; ningún ejemplar  de toda la librería nueva vale más que la colección de recortes de periódicos, estos son muy significativos para el estado, para el país incluso para el mundo", pensó.

Estrujó el papel que contenía su manifiesto: "El éxito en la literatura actual, más que deberse a su calidad literaria es más cuestión de farándula y mercadotecnia, simple combinación de veleidades”. Ensayó la forma de sus modales, la mirada, el tono y timbre de su voz, el movimiento corporal y el argumento a pronunciar.

Para justificar su deseo de trascender en la literatura, Miguel había aprendido la frase que continuamente se repetía: "Sé que puedo, creo que puedo y lo haré"; un par de ex compañeros del barrio, indigentes que limpiaban parabrisas en los cruceros lo encontraron cerca de la librería allí compartió el plan y al mismo tiempo solicitó la ayuda para realizarlo, además con objeto de llamar la atención, había hecho amistad con un reportero, dijo "Tendrás la noticia en exclusiva cultura y espectáculo fundido en una nota informativa, será de interés de propios y extraños, te lo aseguro", dijo.

Las horas pasan y sigue envuelto en sus ideas; la gente sabrá de él, no habrá necesidad de comprobar nada, no pedirán cuentas, no investigarán se centrarán misericordiosamente en sus motivos,  “…un ser humano deseoso de transformar la mirada equivocada hacía el arte".

Tiene en sus manos las hojas del manifiesto, supone que su interlocutora le agradecerá el gesto y lo apadrinará; “Es ella la persona que enarbolará mi defensa” pensó en voz alta y experimentó una sensación que le pareció mística, dijo: - “Es la hora de la revancha, sabrán de mí a través de mi defensora”.

Una voz pronunció: - “La señora Poniatowska ya está aquí”. Y sus emociones se desbordaron. Recordó como unas horas antes en compañía de dos más, se infiltraron a la hemeroteca del edificio, allí  ante la sorpresa de los empleados que fueron corridos del lugar y obligados a dejar la llave de las entradas, llevó el anafre que mantuvo encendido, llevó también una garrafa de gasolina, y entonces amenazó incendiar el lugar e inmolarse ahí como protesta “por la equivocada interpretación del arte literario en la actualidad”. La única demanda a cumplir inmediato, “Hablar con poniatowska”.

El manifiesto tenía algunos generales, “Ante las circunstancias en el donde los autores de éxitos literarios han rebajado el nivel del lenguaje, conviene recordar que la expresión escrita es el vínculo sagrado entre el universo y los dioses, por lo que nos toca amarlo más a nosotros mismos, por ello proponemos a través del movimiento literario Poniatowskismo, … uno, que nadie escriba si no sabe de los clásicos; dos, la soledad es necesaria para comenzar a escribir, tres asesinar la poesía en pos de la crónica narrativa como único género reconocido”.

Apareció la señora, ninguna expresión en su rostro, avanzó hacia él, tomó su lugar frente. Él nuevamente recordó la trayectoria de la señora, evocó la solidaridad que ha tenido para con las causas sociales, su compromiso con los grupos vulnerables, las crónicas del respeto a los derechos humanos de las víctimas del narcotráfico, sobre las muertas de Juárez, o las prostitutas del barrio de La Merced, las exigencias de dignificar el voto para elegir representantes populares. ¿Quién si no ella que había compartido tanta rabia e impotencia por las injusticias, para comprenderlo, para redimirlo y para llevarlo a la gloria, pues encima de todo le estaba dedicando el nombre al movimiento literario naciente?

La escritora guardó silencio para escuchar. Miguel sintió el ambiente una especie de éxtasis  y al mismo tiempo el temor más grande de su vida. Saludó y explicó la propuesta que manifestaba a través del escrito: -“revolucionará lo conocido hasta el momento en torno a la literatura y el periodismo”. Elena asintió y pidió ver el texto mencionado.

Mientras ella leía, el seguía hablando atropelladamente: - “Solo soy un soñador más, un auténtico escritor sin escritos, pero auténtico, gracias por escucharme, mire tal vez hoy hagamos historia, bueno yo por primera ocasión tengo la oportunidad de ser el héroe literario que Chiapas, México y el mundo necesita, solo hace falta que usted me recomiende, que usted esté de mi lado, que usted amada Elena, diga si, yo creo en él, Miguel es honesto y es inocente”.

-          ¿Dónde tienes tus textos?,
-          “En mi cerebro por ahora”.
Hubo un largo silencio.

Miguel imaginaba los titulares del periódico: “Nace un héroe”, “Poniatowskismo si” o “Simplemente haré arte”.

Miguel preguntó con la mirada, esperaba el fin de su drama.

Elena se irguió para  partir pronunciando:
-          Ya tuviste tu tiempo ahora apártate: Eres solamente un pendejo, ni siquiera un gran pendejo, solo eres un pendejo… y enorgullécete de eso, auténtico