Tuesday, September 13, 2016

Natalia

Nos conocimos en un encuentro de  niños deportistas a nivel región, ella era menor, pertenecía a otra escuela y a otro barrio, no tuvimos amistad.



 Más tarde se volvió comerciante y así tuvo trato con mi familia.

Muchos años después,  llegó a mi domicilio con el pretexto de buscar a mi madre por un asunto de negocios, mi madre y toda mi familia había partido  y tardaría dos días en volver.

Me contó que de cierto había en  mi fama de mujeriego, solo es fama dije.

-¿Cómo reaccionas si  te seduzco ahora?, dijo
- No lo sé
- Quiero comprobarlo...ya

Nos acercamos, la emoción, la adrenalina, el desfogue de caricias, el juego dulce de la pasión.

Mientras ocurría eso, pensaba ¿es solo un acostón?, pero, o sea yo el conquistador conquistado. ¿Cómo así?.

Pero el asunto no creció.

No estaba yo cómodo, no fluí.  No hubo más que eso, el previo de un final sin fin.

Insistió:
- Tómame, porque no volverás a tenerme así.
- Ok.

Pero de ahí no pasó.

Me quedé con la espinita, y la sensación  desconcertada, de: ¿y si tomo una ducha y vuelves más tarde?

- jajajaja
- ¿que pasó?
- Es lo que yo digo: "Qué te pasó"
- ya lo ves que era pura fama.
- jajajajajajajaja

No volví a tener otro encuentro de ese tipo. Me cortó la comunicación, fue a partir de ahí, solo saludo de pasillo, - como estás?. _ ¿Adios que te vaya bien?-

No supe más, durante años.

Hasta hoy, que veo pasar el cortejo fúnebre, y ella es la protagonista involuntaria.

Es ahora que la recuerdo  y  pienso:

"Cómo estuviera ahora, que sentiría hoy, si otra hubiese sido la historia".

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