Monday, August 29, 2016

La guapa y yo.

La guapa que ya no era mía,   conversaba conmigo y  en el  aire flotaba el  llamado  éxtasis anunciado.

Yo tomaba  café;  ella inesperadamente me convidó su mágica presencia, pero, en cuanto se sentó alzó la mano izquierda para quejarse de una esposa despechada le había cercenado  cuatro dedos, su mirada aunque hermosa revivió el terror, dijo al tiempo de señalar las cicatrices "Con un  picahielo también me dio de punzadas de 5 a 6 veces en la cabeza. No es justo amor..."

Ya no alcancé a escuchar las siguientes frases, ni quise que su  señuelo seductor me atrapara. Me puse de pie y di la espalda avanzando lentamente. Pensé, si ella no aprende todavía, yo sí.

La calentura extramarital tiene sus peligros.

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