Friday, July 01, 2016

Súbditos del amor


En uno de los descansos del largo viaje que hacíamos para volver a casa, me detuve a checar la mensajería de mi celular. Ahí descubrí su mensaje.

Ella vuelve a  hacerse presente, visible a través de un mensaje de whats app: “Hola
-          Esto es una invocación a la adrenalina”, pensé.
-           
A partir de ese momento conduje meditabundo a mi destino; mi acompañante creyó, debido a mi silencio que iba aburrido.

Luego de su ausencia física y digital de más de diez años, ese  sorpresivo mensaje  hizo que absorto enfocara mis recuerdos en esa etapa en la que nos conocimos y mi vida fue conducida por una mujer con tanta pasión.

Al llegar a un lugar con mejor señal, esperando que hubieran más mensajes revisé la foto de su perfil, tenía un mensaje tipo Tesalonicenses: “renovada por el espíritu santo y dedicada únicamente a la alabanza al creador”.

Pasaron otras cuatro o cinco horas para recibir otro mensaje escueto pidiendo el número de un conocido en común.

Pero yo,  ya estaba intranquilo, deseoso de tener un encuentro de mensajes o físico o lo que fuera porque solo ella fue capaz de llevarme del paraíso al infierno en temas del amor y el sexo.

No obstante su estado del whatsapp era un modo de evangelización a sus contactos.

El día siguiente me escribió…

-“¿cómo estás?

Y de nuevo mis latidos encendidos…

-          “Me haces falta, te lo prometo”.
-          Jajajajajajajajajaja… tu no cambias
-          Jajajajaja tu tampoco
-          Yo sí, estoy en búsqueda de la gracia y la paz, si quieres puedo compartirte el mensaje que es mi testimonio… Un día tuve una visión y ahí comprendí que mi misión en la tierra tiene que ser de acuerdo a las santas escrituras, en ese sentido vivir para el amor del altísimo
-          Ok.
Intenté variar el tema de conversación, evocando momentos de fuego carnal. A lo que insistió:

-          Me he alejado de la conscupiscencia, hoy solo hago la voluntad de mi padre
Caramba, dije osea que va en serio. Dios dijo “ayudad a los necesitados” y yo te necesito….

-          El te reconfortará y recibirá en su misericordia eterna.
-          
Mientras avanzaba más perdido me sentía. Así que, hastiado,  terminé por darle por su lado.

-          “Siento tu cariño, le dije, siento lo que dices, es tu poder de convencimiento…”
-          Si quieres podemos vernos y hablar más de eso.

Acordamos un café, y hablamos de temas impersonales, pensaba, “te doy una hora para que recapacites, y me des tu poder sexual”.
Al despedirnos, luego de casi una hora de charla, tomó mis manos para una oración, las condujó hacia su corazón.

Pronunció fuera de ese tono espiritual, siento tu calor, tu energía, tu impulso de vida.
Yo ya había perdido todo interés por hablar.
-          Podemos hablar en otro lugar si gustas… - dijo.

Terminamos haciendo el amor, como en aquellos días. Mientras reposaba mi cabeza en su antebrazo pensé.
“El sexo es el verdadero Dios y nos gobierna, soy también su súbdito”.