Friday, May 06, 2016

¿Cuál es el pecado de Marín Levario?

¿Cuál es el pecado de Marín Levario?

Levario, no Levarios me dijo cuando conocí a la maestra Carmen, toda mi formación de estudiante escuché de su pasión por la enseñanza, de su marcada forma de ser correcta, de exigir lo mejor, de pugnar por una calidad de pensamiento crítico y de mantenerse fiel a su genial impostura de llamar la atención más por su capacidad neuronal que por cualquier otro de sus atributos.
Nuestros encuentros se debieron a que se me asignó como asesora de tesis en el año de 1999, en la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Humanidades. Quise que su asesoría no fuese estrictamente una asesoría fría, indagaba tal vez de manera burda, detalles de una Carmen distinta, dijo dime Carmen, luego entonces le pregunté de su pasado en su formación académica en la ciudad de México.
- ¿Siempre te han dicho Levarios?
- ¿Qué cosas dices?, tú solo dime Carmen.
Asi con ese estilo original de sacar la vuelta a mis intentos porque no me exigiera más de lo que yo quería dar en el aspecto académico, dije - Por favor solo haz como que lees lo que yo escribo y al final pon tu firma como asesora, “francamente este es para mí un requisito”. Me vio fijamente y en silencio, creo que decepcionada, omitió una respuesta directa, me ofreció en préstamo un ejemplar del “Pensamiento Crítico VS Pensamiento Único”: dijo: Esto para empezar nuestra primera semana.
Yo creía que después de Sarelly no había nadie experto en Matterlat y resultó que en sus referencias bibliográficas Materlatt era uno de sus favoritos; Noam Chomsky, Umberto Eco, Ignacio Ramonet, Schopenhauer, Althousser, Gramsci, Heiddeger, Hebert Marcurse los otros, los que leí a consciencia porque cada encuentro con ella era un mini examen profesional.
No volví a insinuar que fuera menos estricta conmigo.
Su influencia en mi debió de extenderse tanto tiempo porque su conducta era de todo menos convencional, creo que su originalidad radicaba en sorprender a toda la comunidad en todos los sentidos, si tengo que nombrar un ícono de la irreverencia, ella está en primera fila.
No estaba, y no estoy a su altura para una conversación de índole documental, académica o filosófica, uno es tendiente a estereotipar o denigrar ciertas corrientes de pensamiento o actitudes en moda por fuerza de costumbre, influencia de los mass media, por ignorancia, ella iba precisando epistemológicamente cada cita que pronunciaba.
Por eso fue un reto, por eso amé su personalidad, porque inspira a usar más la razón y menos la intuición.
Me incitó a ser un conversador de su nivel, menos sarcasmo más argumento. Menos pose más autenticidad, menos alineado más libre.
¿Cuál es el pecado de Marín Levario?.
Su escepticismo para con las asociaciones civiles, su valentía, el espíritu de la reivindicación de los derechos ciudadanos, la vocación de libertad.

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