Sunday, December 11, 2011

Palabras en la ceremonia de clausura del PROFORDEMS, 5a Generación - TGZ


Amigos y amigas, muy buenas tardes.

Estamos aquí para hacer una reflexión, no sobre el sistema político, ni sobre el sistema educativo, que probablemente signifiquen lo mismo, estamos aquí, para reflexionar, es decir pensar dos veces sobre lo que a mi parecer constituye la piedra angular de cualquier reforma que se emprenda, sea esta educativa, económica, política, religiosa o cultural, la actitud.
La actitud es la forma en que nosotros decidimos comportarnos en sociedad, significa el estilo personal de mostrar y encauzar las emociones para lograr cierta finalidad, por ello, muy conveniente resultaría, si en un porcentaje mayor, los aquí egresados de la  quinta generación del diplomado en la profesionalización de las competencias docentes en el nivel medio superior, modificamos para bien nuestra manera de guiar la enseñanza.

Soy como muchos de los presentes, un profesor no de carrera, sino de elección, fui formado en el sistema educativo tradicional, en el que los conocimientos eran evaluados con base a la memorización, por eso, cuando yo escuché la primer vez el termino aprendizaje educativo, me congratulé de que existiese ese estilo de aprendizaje, en el que construimos el conocimiento con base a experiencias para la vida, y no únicamente para el examen.

Nuestro presente es el resultado del pasado, y el futuro será el resultado del presente, pero la experiencia acumulada de varios grandes maestros en la antigüedad nos han aportado elementos por los que según nuestro criterio profesional  seleccionemos y clasifiquemos en óptimos algunos, necesarios otros y algunos más prescindibles

Si nosotros como docentes practicamos el análisis de nuestra profesión,  si hacemos esta práctica de auto inspección diariamente, a la par de  preocuparnos por mejorar nuestra actividad, habremos llegado a algo trascendental, algo que dará identidad, y eso es precisamente , uno de los aciertos de este diplomado, en el cual, profesores, sean estos de carrera o no, adquieran el compromiso por su actividad profesional, mediante la constante búsqueda por crecer como seres humanos y como profesionistas.

El motivo para superarnos como docentes, debe ser el mismo motivo que nos conduzca a disfrutar de los beneficios de la modernidad, no podemos quedarnos al margen, no podemos únicamente mostrar beneplácito por lo veleidoso, sin acercarnos un tanto al complejo asunto de la transformación de los esquemas y paradigmas educativos, por lo tanto, para poder tomar una actitud, sea esta de crítica o de interés, lo primero que debe de ocurrir, es enterarnos, una vez informados, entonces tomar la decisión de aportar lo que consideremos optimo, necesario y oportuno a la Reforma.

El docente de hoy, no es un sabio, tiene que demostrar sus habilidades, las que ya domina, pero también las que puede aprender, porque uno nunca termina de aprender, siempre estamos aprendiendo algo nuevo, todo aprendizaje es útil, y una de las maneras es actualizándonos  constantemente.

El maestro debe despojarse de esa imagen de perfecto, aquel maestro que persista en su carácter de autoritario y sabelotodo además de estar desfasado en tiempo y forma, estará también anacrónico para con las necesidades actuales.
En la escala de valores sociales, es importante, necesario y prioritario que el maestro sea un facilitador, que aliente a ser abordado, no aquel que se refugia  en su escritorio y desde allí dicta sentencias complicadas, en espera de que su imagen nunca decaiga, el maestro de hoy debe ser tolerante, y precisamente ese atributo es de los que  incidirán en la formación de un estudiante completo.

Toda actividad profesional y sobre todo la docencia, es un reto, un barco en altamar, sino afianza uno bien el ancla, uno puede naufragar entre el océano de incertidumbres, si queremos llegar a un buen puerto, tenemos que planear las condiciones que nos permitan llegar a donde queremos.
Como mexicanos somos muy  dados al escepticismo y al recelo, es decir a la desconfianza, lo cual en nada contribuye a la estructuración de una nueva modalidad que esté a la altura de las circunstancias, es por ello que lo principal, es tener fe en uno mismo, y decir si al cambio.

Las competencias docentes están encaminadas a que el profesor además de preocuparse, se ocupe en ser creativo, y que enseñe aprendiendo de sus alumnos, porque los valores sociales y humanos se aprenden practicándolos, despojándonos de esa careta de estricto maestro autoritario y colocándonos en el lugar del alumno.

Hay varios factores que hay que retomar, que hay que integrar a nuestro quehacer, multiculturalidad, raza, preferencia sexual, religión, status, pero todo eso es posible, cuando uno desea, por eso quiero insistir en que el valor de este curso del que hoy egresamos, tendrá valor, cuando seamos, más que espectadores pasivos o críticos acérrimos, participes del cambio, porque para transformar positivamente el enmarañado universo educativo, cambiemos primero el chip, quiero decir, digamos si al cambio.

MUCHAS GRACIAS.

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